antofagasta Noviembre 2017

30 tell .cl Andrés Sabella por Europa Y de repente, ya estamos en Madrid, en el Aeropuerto Barajas. Andrés admira la obra de Oswaldo Guayasamín. Yo le murmuro: “El mural de su aeropuerto va a ser aún más hermoso”. Lo hará Luis Núñez San Martín. Andrés me sonríe misteriosamente. En un recorrido por Madrid, vimos la escultura de la Fuente de Cibeles, en la plaza del mismo nombre. Admirable obra, ¿verdad, maestro? En el Palacio Real encontramos cuadros de Goya, Velásquez; colecciones de instrumentos musicales, relojería, platería. Ya con escaso tiempo, una breve visita al Paseo del Prado, donde encontramos su Museo, el Palacio de Cibeles, el Palacio Reina Sofía. Ahora, Andrés, partimos hacia Toledo, antigua y hermosa ciudad española que existe desde la Edad de Bronce, cruzada por el Río Tajo. Recorremos sus antiguas, estrechas e intrincadas calles de adoquines. Nos detenemos en la Iglesia de Santo Tomé de Toledo, que tiene un atractivo especial: un impresionante cuadro de El Greco: El entierro del Conde de Orgaz. Y allí, Andrés, mire, está el Ingenioso Hidalgo don Quijote de la Mancha. ¡Qué hermosa armadura viste! ¡Qué gallardía! ¡Ahora vamos, Andrés, rumbo al norte de España, a San Sebastián, Donostia en idioma vasco! Es un hermoso puerto, con bellísimas playas. Existe un Casco Viejo, con hermosas construcciones, como el Ayuntamiento y el Museo de San Telmo. El próximodestinoesBurdeos, en la vecinaFrancia. ¿Será verdad que aquí se producen losmejores vinos rosé del mundo? Andrés, aunque yo sé que usted bebe vino tinto, va a tener que probar estos mostos franceses. Si no, ¿para qué vinimos? Llegamos a Blois. ¡Mire Andrés, que hermoso Castillo! Vamos a visitarlo. ¡Qué maravillosas esculturas! Y seguimos rápido… ¡Nos espera París! Oulalá! Una visita panorámica, el Arco del Triunfo, el Sena y sus puentes, los famosos barrios parisinos, y termina con una vista nocturna de Hoy voy a contar la historia de un viaje. Llevo en mi equipaje separadores de páginas y catálogos sabellianos. Por eso, se me ocurre pedir: “Andrés, ¿me acompaña a Europa?” “Pero, María. No necesitas preguntar. ¡Vamos!”. sabella Por María Canihuante Vergara la Torre Eiffel… ¡Asombrosa! Mucho más de lo esperado, Andrés, ¿no le parece? Y tanta gente… ¿Será así todos los días? Y ahora, a descansar…Mañana será muy ocupado. Empezamos por el Museo de Versalles. ¿Qué le parece, Andrés? ¡Increíble arquitectura! Y los aposentos reales, con tantos detalles, adornos, obras de arte… La luminosa Galería de los Espejos, la Capilla Real, un paseo por los jardines geométricos y de nuevo, nos falta el tiempo. Y la tan esperada visita al Museo del Louvre. ¡Qué maravilla, tan amplios espacios, tantas personas para ingresar! Es increíble, vamos de asombro en asombro, con nuestros ojos llenos de imágenes, pinturas y esculturas. Sí, Andrés, ya sé lo que desea ver, sabe que lo está esperando, y… ¡al fin! ¡La Gioconda! Pequeña, lejana, rodeada de público, pero allí está. ¡Tantos años esperando! ¿Emocionado, Andrés? Nuestro espíritu se llena de belleza. ¡Necesitamos varios días en el maravilloso Museo del Louvre! ¡Y aún nos queda tanto por recorrer, Andrés!

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