Antofagasta Octubre 2017

mis últimas investigaciones están enfocadas en el conocimiento de las enfermedades, es decir, la paleopatología. Específicamente a conocer el desarrollo de las enfermedades degenerativas articulares, como la osteoartritis. ¿Por qué la elegiste? Mi primera carrera (kinesiología) me dio muchas herramientas sobre morfología humana y el funcionamiento del aparato locomotor humano. Sin embargo, siempre tuve curiosidad en descubrir el porqué de las cosas y la maravilla de conocer la historia de toda una comunidad en base a restos arqueológicos. ¿Dónde radica la importancia de este conocimiento? Es fundamental, sobre todo en el norte, en una tierra donde siempre se habla de falta de identidad. Somos herederos de una cultura que cimenta lo que somos hoy. Saber que hubo grupos que desarrollaron sus vidas en esta costa y en las tierras del interior nos demuestra la epopeya que es vivir en el desierto. Viajaban largas distancias para intercambiar productos y fueron consolidándose en distintos territorios. Lo que ellos nos heredaron sin querer, es parte de lo que somos, de nuestro patrimonio y, por ende, lo debemos proteger del torbellino de la modernidad. Así como debemos cuidar nuestro medioambiente, también debemos proteger los vestigios de nuestros antepasados. ¿Cómo ha sido tu experiencia de aplicar nuevas tecnologías en el estudio de momias? Hasta ahora es bastante buena. El uso del scanner creo que es fundamental para descubrir aspectos culturales y de salud que son imposibles de detectar a simple vista. Hay cuerpos que están enfardados o envueltos en mantos que por motivos de conservación debemos mantener intactos. Es allí que la tecnología nos ayuda a ver qué hay dentro de esos fardos, además del sexo, la estatura, la edad, y las posibles enfermedades. Con eso ya podemos ir construyendo parte de la historia de ese individuo. LA EMOCIÓN DEL PASADO Para Viviana, la emoción que representa enfrentar la antigua historia “contada” por restos humanos es extraordinaria. “En cada estudio es posible descubrir la vida de esa persona, la forma de entierro, el cuidado de los familiares que pusieron al asistirlo frente a una enfermedad o el cariño con que fue enterrado por sus deudos. Es conmovedor descubrir su “relato”… el cuerpo humano desde que nace hasta que muere va dejando huellas. Sin saber sus nombres, conocemos su identidad”. ¿Sientes que tu forma de ver la vida ha cambia- do en el transcurso de tu vida profesional? He aprendido a reconocer que antes de no- sotros hubo personas que se vincularon con la tierra tan estrechamente que sabían cómo aprovechar al máximo sus recursos. Tuvieron conflictos sociales igual que nosotros, se vin- cularon con otros grupos culturales, formaron familias, se enfermaron y fueron enterrados con objetos que eran parte de su forma de vida. Cómo no enamorarse un poco más de esta tie- rra, que vemos tan solitaria, pero que estuvo llena de vida, de gente que en estas mismas costas desarrolló toda su vida. Es impresionan- te entender que, al igual que ellos, seguimos dependiendo de nuestro medioambiente para sobrevivir y que somos una especie frágil aun- que nos sintamos dueños del planeta. ¿Es complejo posicionar temas de ciencia? Creo que cada vez es menos difícil, hoy la gente tiene acceso a la tecnología gracias a internet y redes sociales, lo que permite masificar conoci- mientos básicos. Como profesionales, es nuestra responsabilidad entregar información de manera más didáctica, sacar el conocimiento de las uni- versidades e institutos y llevarlo a las personas. ¿Crees que la educación debería abordarse des- de otra perspectiva? Lo principal es no encerrarla en salas de clases. Hay que salir a entregar conocimientos, de forma didáctica, generar más instancias de conoci- miento como la generación de buenos museos o centros culturales. En la región de Antofagasta existen excelentes iniciativas para dar lugar a la ciencia como Puerto de Ideas, pero creo que falta más. No podemos tener eventos una vez al año para acercar la ciencia a las personas. ¿Cómo visualizas la vinculación entre las univer- sidades regionales y las universidades en Santia- go? Existe una brecha importante entre las universidades de Santiago y las regionales. Si bien se hace investigación en ambas, los recursos se distribuyen de otra forma. En nuestro norte existen excelentes profesionales de la ciencia, con buenos aportes tecnológicos y científicos, pero quedan invisibilizados ante las grandes universidades. Es difícil, pero cada día se realizan enormes esfuerzos para revertir esta situación y que se consolide en Chile una red de conocimientos robusta, que se proyecte y crezca en el corto plazo. Somos herederos de una cultura que cimenta lo que somos hoy. Saber que hubo grupos que desarrollaron sus vidas en esta costa y en las tierras del interior nos demuestra la epopeya que es vivir en el desierto”. T

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