Antofagasta Febrero 2018
también a vivirla, a practicar mucho deporte acuático, mucho kayak. Aprendí a manejarla, a indagar sobre materiales, tecnología, formas de construir con materiales novedosos. Cuando de- cidí independizarme tenía una visión completa del mercado, del marketing, del diseño. Y te diferenciaste a través del arte… Hice un diplomado de arte en la Católica y una pasantía con Eugenio Dittborn. Pero más allá de crear obras de arte, me motiva que cada proyec- to sea un aporte al relajo y al poco tiempo dis- ponible para compartir en familia, además de un vehículo cultural, que propone armonizar la existencia de la tecnología del agua con la natu- raleza y las costumbres de cada cliente. ARTE EN TODO ¿Pensaste en meter el arte adentro de la pis- cina? ¿Que quedara afuera? ¿Combinarlo? ¿Cómo fuiste armando las ideas? Lo primero que pensé fue que el espacio tenía que ser habitable y dar lugar al nado, a la con- templación, al disfrute y a compartir en torno al agua. Así que empecé a aplicar arte en las pare- des, bajo el agua… saqué el agua de la piscina y la hice circular por el jardín y levanté muros con las mismas caídas de agua. Muy de la mano con el paisajismo. Absolutamente. De hecho, también estudié pai- sajismo. Aunque lo acoto a mis espacios y hago soluciones de paisajes alrededor de la piscina, no pretendo hacerlo a nivel urbano, sino más bien en lo creativo e integrado a mi trabajo en el agua. El espacio tenía que ser habitable y dar lugar al nado, a la contemplación, al disfrute y a compartir en torno al agua. Así que empecé a aplicar arte en las paredes, bajo el agua… saqué el agua de la piscina y la hice circular por el jardín y levanté muros con las mismas caídas de agua”.
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