Antofagasta Febrero 2018

29 tell. cl directora Fundación Alter-Eco Estudió ingeniería mecánica y, de manera casi autodidacta, adaptó su formación por la vía ambientalista y ecológica. Formó su propia empresa y al alero de ella, en el 2014, creó esta fundación, por la que siente un profundo agradecimiento. Mucho más que un granito de arena, Marcela Miranda y su equipo de voluntarios han aportado a esta región, pues paso a paso y convencidos del cambio, buscan sensibilizar, informar y crear conciencia de por qué y cómo debemos cuidar nuestro preciado planeta. Por Verónica Ramos B. Fotografía: Francisco Díaz U. Marcela Miranda CONCIENCIA P ara ella, esto no es una moda. Es tan natural como respirar. Herencia de su abuela paterna, dice, y es que las 3R, las tiene más que incorporadas en su ADN, pues si de reducir, reutilizar y reciclar se trata, Marcela Miranda (47) es toda una experta, pero al mismo tiempo no hace alarde de ello. De bajo perfil, esta ingeniera mecánica de la Universidad de La Serena, serenense y madre de Ángel, de cinco años, encontró en esta carrera y en su formación autodidacta su misión de vida y una puerta a grandes oportunidades. Después de trabajar paralelamente en Santiago, Valdivia y La Serena, optó por radicarse en esta última ciudad, en el 2004, para asesorar a los “Reci- cladores de Base” y replicar el modelo que había creado en la capital. “Un año después, cuando la empresa minera Teck recién partía con su proyec- to, me pidió asesoría para tramitar los permisos para unos parques de re- siduos industriales y, además, capacitación para sus trabajadores. Estuve varios años trabajando para Teck y, en el 2011, me solicitaron formalizar mi empresa”, destaca Marcela. ¿No lo tenías en mente? Es que el ser empresaria no está en mi ADN ¡para nada! Lo hice porque me lo pidieron. Finalmente, una muy buena amiga que es ingeniera comercial me ayudó y armé la empresa Valor Ambiental. En paralelo, seguí haciendo mis trabajos y, la verdad, es que pasó un buen tiempo para que compren- diera que la empresa era mía y que debía hacerme cargo. ¿Y al alero de esta empresa es que nace la fundación Alter-Eco? Sí. En el 2013 creamos esta fundación con el objetivo principal de volver a hacer cosas con sentido y potenciar mi visión de empresa que está orien- tada fuertemente a la responsabilidad social empresarial. En definitiva, lo que hago es invertir parte de las utilidades de Valor Ambiental en proyectos ambientales.

RkJQdWJsaXNoZXIy NDQ4NTc0