Antofagasta Febrero 2018
“Estas figuras están talladas en las iglesias del altiplano, porque represen- tan la Pachamama. Los indígenas de nuestro territorio estaban someti- dos por los cristianos españoles, pero cada vez que podían incluían parte de sus ritos o sus creencias en las construcciones de las iglesias o en el vestuario de los santos. De esta forma, participaban del catolicismo, pero manteniendo sus propias tradiciones”, nos relata el profesor, añadiendo que este tipo de artesanía es netamente nortina. El origen de las flores de hojalata se remonta a la época salitrera, donde las flores naturales utilizadas para adornar los cementerios eran imposi- bles de mantener en el desierto. Como una forma de revertir esta realidad los pampinos fueron creando flores de papel, pero también duraban poco por los vientos y el sol que desvanecía los colores. La solución la entre- garon algunos inmigrantes británicos, que le torcieron la mano al agreste clima con coronas de flores de latas esmaltadas, las que aún se pueden encontrar en el cementerio inglés de Tiliviche. “Al ver que eran bonitas, el chileno hizo sus propias versiones, sus pro- pias flores con la hojalata donde venía la manteca, la leche o un tarro de conserva. Ahora ese material es prácticamente inexistente porque todos los envases son de tetrapack o plástico, por ello trabajo con aluminio de latas de bebidas, lo que también ayuda a fomentar la cultura del reciclaje”, comenta Hugo. “La magia que tienen estas flores para mí, es que en ellas se traduce nuestra esencia como habitantes de este territorio, porque no- sotros somos desierto, minerales, mar, arena”. Entre las personas que han trabajado codo a codo con Alache, están Jessi- ca Cordano, Norma Araya, Yolanda Cañas, Sandra Godoy, Patricia Chacón y Silvana Herrera. “Algunos vienen acá y otros traen el trabajo, y nosotros les pagamos por la cantidad de cosas que traen”, nos cuenta.
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