Antofagasta Enero 2018

FRENTE A LAS OLAS Alaia se llamaban las primeras tablas de surf que crearon quienes inventaron este deporte, y son originales de la polinesia. Son pequeñas y están hechas de madera. De aquí el nombre del hotel que está construido según la forma de la ladera. Por lo mismo, al llegar, lo primero que se ve es el estacionamiento. Para ir hacia la entrada, es ne- cesario bajar unas escaleras, las que dan a una inmensa puerta de madera. Aquí lo básico son las maderas nobles, y recicladas, y los grandes ventanales que dan al mar. El hotel cuenta con varias instalaciones distin- tas: primero está la gran nave que es un espacio de ciento treinta metros cuadrados, y de doble altura, con techos recubiertos por coligües, pa- redes forradas en madera y piso de poliureta- no. De líneas simples, pero moderno, este gran rectángulo horizontal es una oda al mar, por la vista, pues desde cualquier ángulo siempre el protagonista es el mar. En este gran espacio se encuentran la recepción, hacia la izquierda el bar, el restaurante al pie de una gran chime- nea, la cocina, y una terraza techada que tiene cien metros cuadrados. Hacia el otro extremo se encuentra un living, y afuera una terraza más pequeña, ambos con amplias chimeneas de pie- dra. A un lado de la puerta de entrada hay una tienda con implementos de surf, y al frente un largo pasillo donde está la sala de TV, los baños y la sala de reuniones, que tiene una capacidad para cincuenta personas. 86 tell. cl ESPACIO inmobiliario La decoración estuvo a cargo de Paulina Catafau, quien le dio un ambiente cálido y acogedor gracias a una iluminación tenue, en donde destacan varias lámparas de mimbre que cuelgan del techo logrando una composición artística ideal. Además de muchas velas, grandes floreros, pieles de oveja y alfombras artesanales.

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