TELL MAGAZINE SEPTIEMBRE 2024
30 tell. cl Una de las críticas lindas de mi trabajo, lo que hace que me diferencie y resalte de otros colegas, es la composición pictórica, llevar la fotografía lo más cerca de los maestros de la pintura, a través de la teoría de la luz, la composición y la figura humana. Ese es mi sello y lo que logró meterme en el mercado artístico de Estados Unidos”. que se desarrolló en Chile partir de la década de 1890. Mi profesión es parte de mi ADN, de mi historia familiar”. ¿Cuándo decides dedicarte a la fotografía? Siempre he sido muy artista para mis cosas, en el colegio me gustaba pinta, armar, componer… lo visual me atraía profundamente. Mi papá siempremeacercóal arte y la cultura, en tiempos en que no había internet y todo eso llegaba a mí a través de revistas y ediciones especiales de los diarios. Nos encantaba ver fotografías de las obras de Rembrandt, Velázquez, Caravaggio, artistas muy dramáticos en términos de luz. Si bien decidí estudiar dirección y produccion de televisión, donde disfruté mucho armando programas y trabajando con la estética, en toda mi historia la fotografía se dio paralelamente. Siempre me ha acompañado una cámara y soy fotógrafo profesional con la marca Nikon hace más de quince años. COMPOSICIÓN PICTÓRICA “Una de las críticas lindas de mi trabajo, lo que hace que me diferencie y resalte de otros colegas, es la composición pictórica, llevar la fotografía lo más cerca de los maestros de la pintura, a través de la teoría de la luz, la composición y la figura humana. Ese es mi sello y lo que logró meterme en el mercado artístico de Estados Unidos. Cuando retraté a Ignacio Gana me dijo que yo era el ‘Rembrandt de la fotografía’… que un artista reconocido y premiado hable así de mí me llena de orgullo’”. ¿Cómo fue el proceso de profesionalizarse? Complicado… lento, de altos y bajos. Pasé por muchos trabajos antes, fui animador de eventos, “ Mi relación con la fotografía parte desde que soy muy chico, a los cinco años. Mi papá Ignacio Severin Huidobro toda su vida fue fotógrafo, él decía que era amateur, pero realmente le apasionaba. Trabajó para la intendencia de Valparaíso y la municipalidad de Viña del Mar. Recuerdo que, en los años ochenta, en el Festival de Viña, tuvo la oportunidad de retratar a grandes artistas como Andy Gibb y Julio Iglesias. Me encantaba acompañarlo a revelar; en esos años la fotografía era analógica, era todo un arte. Eso siempre me quedó grabado… para mí la fotografía es una máquina del tiempo, capturar momentos y emociones”, recuerda Nacho Severin. “Ya en mis veinte años me enteré de que mi tatarabuelo paterno, Manuel Domínguez Cerda, fue uno de los precursores de la industria fílmica chilena (con el cortometraje Santiago antiguo ), de la técnica estenopeica y de la fotografía aficionada
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