TELL MAGAZINE SEPTIEMBRE 2024

¿Siempre fue el color? ¡No te puedes imaginar cómo empecé! Era muy dark , melancólica y gris. La adolescencia me llevó a ese mundo más oscuro en que la mujer transitaba por el desdoblamiento del cuerpo y el alma… las curvas y pelos largos se mezclaban con lágrimas y desolación. Fue una etapa muy introspectiva. Más tarde comencé a experimen- tar con joyas que vendía en la playa… sacaba piezas de máquinas de coser y las transforma- ba en collares o accesorios raros. El color esta- lló con la maternidad, ahí saqué el arcoíris del bolso y no lo he dejado más. En tus inicios, ¿tomaste algún curso o tuviste un mentor/a que te guiara o todo fue espon- táneo? La verdad es que la pintura para mí ha sido algo como respirar, creo que siempre lo hice, sin sa- ber, sin reflexionar, sin siquiera darme cuenta. Ha sido muy espontáneo y me he dejado llevar. Hace años tuve el privilegio de toparme con un grupo de pintoras que recuerdo con mucho cariño, entre ellas Sonia Koch y Andrea Lazo, con las que hice mis primeras ventas cuando recién estaba comenzando. Ellas me motivaron a seguir, a buscar mi propio estilo, a indagar un poco más en mi talento, en la mezcla de colores y texturas… ¡y a creerme el cuento! En España aprendiste la técnica de la sublima- ción que te acompaña hasta hoy, ¿fue un acier- to?, ¿qué te impulsó a decir “esto es”? ¡Es que la sublimación es magia! A mí me en- canta, porque además de ser una técnica con la que el estampado queda tan colorido y vibrante como el cuadro original, tiene un enfoque de diseño ecológico, totalmente amigable con el medio ambiente: en el proceso se ocupa menos energía, agua y casi no hay desperdicios. Amo todo lo que ha avanzado esta técnica en Chile y me encanta el potencial que tiene. Yo ya es- toy utilizando telas con muy buena caída, que tienen en su composición setenta por ciento de

RkJQdWJsaXNoZXIy NDQ4NTc0