TELL MAGAZINE SEPTIEMBRE 2023

Una crisis existencial fue el preámbulo para salir de su zona de confort, renunciar a su trabajo, encontrar su propósito y escribir el libro Conecta con tu pasión . Fue un camino de autoconocimiento que demandó tiempo, abandonar creencias limitantes y mirarse en el espejo como nunca antes. “Ha sido un desafío constante. La Coni de hace cinco años no podría creer todo el camino que he transitado”. Macarena Ríos R./ Fotografías Javiera Díaz de Valdés. Constanza Núñez sicóloga y coach ontológico C onstanza tiene treinta y ocho años, un libro que ya va por su tercera edición y dos hijos: Sebastián (24) y Dominga (7). Melena corta, ojos chispeantes, aros de perla, la boca pintada de rosa suave, dice que las mentorías aceleran el proceso hacia el autoconocimiento, que para lograr el equilibrio es necesario conectar con las emociones y que es clave escribir y visualizar nuestros objetivos. También dice que siempre fue la sicología, aunque confiesa que su sueño frustrado es haber sido cantante. “Amo el karaoke”, afirma rotunda. De hecho, su despedida de soltera fue en el desaparecido Chihuahua, un bar en Vitacura. “No podría haber sido en otro lugar”. Segunda de tres hermanas, nació en Viña del Mar. Su adolescencia rebelde devino en un temprano embarazo que modificó no sólo su temperamento, sino también su vida. “Ser madre adolescente, a pesar de la valentía que implica, era un sesgo en esa época”, recuerda, “luego de un año sabático y el nacimiento de mi hijo no pude escoger el colegio que quería por ser mamá soltera”. Los tiempos han cambiado, igual que ella. Sin embargo, no se arrepiente de nada y volvería a hacer todo exactamente igual, porque fueron justamente esas decisiones las que la llevaron a ser quien es, una persona apasionada, intensa, dispersa, autoexigente, “a veces demasiado”, que ama las caminatas, los erizos y los atardeceres. Dicen que somos lo que vemos, escuchamos y leemos. ¿Qué tipo de información consumes? Ignacio Fernández, uno de mis mentores en el magíster de Sicología Organizacional, decía que una de las características de las personas felices es que no ven televisión. Yo lo tomé literal. Hoy en día soy mucho más consciente de que lo que uno consume es demasiado importante. En mi libro hago la analogía de que nuestra mente es como un refrigerador, no puedes tener comida chatarra o vencida; a veces nos llenamos de información podrida: que el mercado está difícil, la crónica roja, los accidentes, los asaltos, la droga. Todo eso nos genera cortisol y nos mantiene en estado de alerta, por lo tanto, vemos el mundo más negro, difícil y amenazante. 31 tell. cl

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