TELL MAGAZINE OCTUBRE 2024
30 tell. cl El deporte me dio la capacidad de soñar. Me convencí de que uno puede lograr lo que se propone si es que trabaja duro y te obsesionas con esa idea, pero de manera positiva”. EL CAMINO DE EMPRENDER “Cuando terminé la carrera de ingeniero comercial me fui a vivir a Vietnam, por siete meses, por una práctica laboral en ProChile. Estaba en búsqueda de negocios para traer a Chile, incluso tuve reuniones con una importante empresa de café. Pero sentía que me faltaba para lanzarme solo. El miedo es siempre tu peor enemigo. Por eso terminé siete años de mi vida profesional trabajando en el área de exportación de vinos, porque también pensé que podría ayudar a mi papá y continuar el legado familiar. Me tocó conocer a mucha gente y viajar por el mundo, desde Estados Unidos a China. Era un trabajo soñado para muchos, pero no para mí”. ¿Cómo iniciaste tus primeros emprendimientos? Me convencí de que lamejor manera de empezar un negocio era tratar de hacer cualquier cosa, pero tuve que ir aprendiendo en el camino lo formal (proveedores, financiamiento, ventas, etc.). Me lancé vendiendo zapatillas de atletismo, pero no funcionó. También con una empresa de implementos deportivos y entrenamientos personalizados a domicilio que fue exitosa, pero no tenía tiempo por mi trabajo. Siempre estaba alerta a las tendencias y me pasó, muchas veces, que pensaba en un emprendimiento y a los meses otra persona estaba haciendo la misma idea. Pero sabía que pronto me iba a llegar una oportunidad. ¿Y cuándo surge Float Chile? Justo me iba a casar y un par de semanas antes un amigo de la universidad me comentó sobre esta idea. De lo famoso que eran los centros de flotación en Estados Unidos y todos los beneficios que tenían para la salud y, sobre todo, para los deportistas. Eso me enganchó de deporte, sobre todo el atletismo, y tuve la suerte de conocer al entrenador Eduardo Sotomayor, quien siempre me motivó a sacar mi potencial. Probé distintas disciplinas como salto largo, vallas, 800 metros planos, donde tuve varias competencias, sin mucho éxito (ríe). Siguiendo los pasos de su hermano mayor, lo que realmente le apasionó fue el lanzamiento de jabalina. Seleccionado nacional, logró ser medallista sudamericano sub-18 (Guayaquil, Ecuador 2004), récord nacional juvenil (2006) e, incluso, se proyectó a participar en los Juegos Olímpicos. ¿Y esto lo aplicas al mundo de los negocios? Totalmente, sobre todo la disciplina, la constancia y la perseverancia. Los entrenamientos son duros y los logros nunca llegan al día siguiente, pueden pasar meses e incluso años, y eso mismo ocurre en los emprendimientos. Si te rindes tempranamente nunca lograrás sacar tu mayor potencial. Además, el deporte me dio la capacidad de soñar. Me convencí de que uno puede lograr lo que se propone si es que trabaja duro y te obsesionas con esa idea, pero de manera positiva.
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