TELL MAGAZINE OCTUBRE 2024
enseña. Aprendo y desaprendo una y otra vez. La pintura baja la mente al cuerpo. Te lleva a la presencia”. A Fernanda siempre le gustó pintar, pero entró a Diseño por un tema más convencional. Tres años después comenzó a estudiar Arte. Ahí co- noció al artista visual Félix Lazo, quien sería su mentor. “Lo encuentro un maestro. Es y ha sido mi referente”. Egresó el 2008, sin embargo, no sería hasta el 2017 que saldría de su zona de confort y se lan- zaría a crear y mostrar sus pinturas. ¿Qué te hizo atreverte? Me separé. Ese proceso de autoconocimiento profundo que tuve, en paralelo con mi pintura, es una consecuencia del proceso en el que es- toy ahora. ¿Cuánto influyó tu paso por Diseño? Tiene que ver con un tema visual, aprender a mirar, saber cómo es el recorrido visual del ojo, el equilibrio y también como herramienta, como el timbre y la tarjeta de presentación que fueron diseñados por mí. ¿Qué te inspira? Me inspira mucho la mente humana y el color. Siempre digo que me gusta cocinarlos, como si realmente estuviera preparando algo en una co- cina, pero con color. El proceso en sí me fascina, me conecto mucho con la naturaleza y el estado en que se encuentra. Cuando estoy pintando, generalmente se crea una sincronía. En 2020, comencé a estudiar la física cuántica y me voló la cabeza. La mente humana es dual. ¿Cómo se puede convivir con esa dualidad? Muchas veces no queremos ese otro lado que es más feo y sombrío. ¿Dentro de las técnicas que trabajas cuál es tu favorita? Siempre he transitado entre diversos materia- les. Cuando partí era el óleo, luego encontré el acrílico y me quedé con él. Trabajar con agua me permite esa fluidez y esa magia que da la mancha. Hay mucha riqueza ahí. Hay toda una intención en cada cuadro dependiendo del contexto en el que estoy viviendo, por ejemplo, ahora con la sincronía de la primavera”.
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