TELL MAGAZINE NOVIEMBRE 2024

es maravilloso, donde contrastan el agua, la vegetación y las casas. Al llegar no se necesitan guías, pues todo es caminable, pero recomiendo llevar unas buenas zapatillas porque hay muchas escaleras y subidas empinadas hacia los miradores más bonitos. Como es un destino que se ha hecho muy famoso en los últimos años, sobre todo por redes sociales, recomiendo ir en temporada baja. Así se podrá disfrutar y sacar buenas fotografías sin tanta gente. Alrededor de la plaza central hay muchos restaurantes y hoteles, pero también se pueden encontrar puestos de comidas más sencillos si se quiere consumir algo al paso. Camino a los miradores, y entre medio de las coloridas casas, aparecen las cascadas, las iglesias (católica y protestante) y un pequeño cementerio, que parece sacado de un cuento, lleno de flores y detalles. La arquitectura, en general, es muy bonita, también hay artesanía local, paseos en botes y cisnes con pedales, con los que los visitantes pueden moverse por distintos muelles. Como curiosidad, este es el pueblo en el que se inspiró Disney para crear Arendelle, el reino helado de la película Frozen . En verano, primavera, otoño o invierno, su belleza sigue intacta, sólo que cambian sus colores”. T

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