TELL MAGAZINE MAYO 2025

66 tell. cl alta precisión que mide la cabeza del bebé en base a parámetros estandarizados. A partir de ahí, se diseña un modelo en 3D completamente personalizado. En la práctica, los cascos deben contener en los puntos donde la cabeza ya creció y dejar espacio para que crezca donde debe crecer. ¿De qué están hechos? Ocupamos plástico PLA con partículas de cobre que los hacen antihongos, hipoalergénicos y un treinta por ciento más livianos. Además, cada modelo se ajusta milimétricamente a la cabeza del bebé gracias a un escáner portátil que captura sus proporciones con altísima precisión. No hay molde de yeso, no hay lijado artesanal. Hay ciencia. Mientras en otros centros los padres esperan semanas por una respuesta o no saben cómo seguir el tratamiento, en Casku el control es quincenal. “Hemos recibido niños con heridas provocadas por cascos mal hechos o mal adaptados. Por eso el seguimiento es clave. Nosotros estamos muy encima, sobre todo durante el primer mes, que es cuando más cambia la cabeza del bebé”, explica Daniela. “Además, cada casco tiene garantía: si le queda chico, se cambia”. ¿Cuánto dura el tratamiento? Mientras un casco tradicional puede demorar hasta un año en dar resultados, los cascos de Casku logran resultados entre los dos y cinco meses, gracias a su precisión, materiales y seguimiento constante. Apuntamos a ser más eficientes, pero sin perder el foco humano: cada familia cuenta. EDUCACIÓN TEMPRANA Una de las grandes banderas de Casku es la educación temprana. Realizan charlas mensuales para padres, capacitan kinesiólogos El especialista comenta que, con el tema de la muerte súbita, era común que se recomendara que los recién nacidos durmieran boca arriba, lo que, en la práctica, generó un boom de asimetrías craneales. “Empezamos a ver muchos casos en que la parte posterior de las cabezas eran planas”. LOS ORÍGENES La idea de Casku nació de la experiencia de Daniela Retamales, cofundadora de Fundación Prótesis 3D, quien ya había trabajado con impresión 3D en salud y lo que veía a diario Patricio Martínez en la consulta. Junto al diseñador Matías Hurtado, dieron forma a un prototipo que une tecnología de escaneo de alta precisión, diseño personalizado y materiales innovadores, todo con una lógica ética: tratar solo cuando es necesario, con seguimiento constante y responsabilidad clínica. A diferencia de los cascos artesanales que existen en el mercado, hechos con moldes de yeso y espuma de poliuretano, los cascos de Casku se desarrollan con un escáner portátil de Queremos que cada papá y mamá sepa que hay una opción real, cercana y efectiva”.

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