TELL MAGAZINE MAYO 2023

Sus mañanas comienzan temprano. Luego de sacar a pasear a Maya, un labrador color chocolate, y disfrutar de un buen café espresso parte a trabajar en la galería, donde tiene su oficina. Entre workshops , eventos, asesorías y reuniones, Lorena se va construyendo a sí misma. “Soy una mujer que está empezando la segunda etapa, sin crisis de los cincuenta, al contrario, con una energía increíble para seguir creando relaciones, seguir aportando y regalando todo lo que he aprendido en estos años de vida”. Dice que el amor la llevó a Italia, donde vive hace veinte años. “Conocí a mi marido a fines de los noventa por Internet. Yo alucinaba con Venecia y él con Chile. Pololeamos cinco años a distancia con viajes entremedio, hasta que, el 2003, partí a vivir a Bolonia. Así de valiente y, en menos de un año, nos casamos. Aprendí italiano con los amigos, viendo películas, nunca vi tanta televisión como ese primer año para aprender el idioma”. Nació en Santiago, en una familia que vivía con su abuela “que nos malcrió hasta la infinidad”. Luego de vivir su adolescencia en Punta Arenas, dice que se dejó influenciar y estudió Derecho, una decisión que duraría poco. “Luego de una profunda crisis existencial dejé la carrera en tercer año y me preparé para ingresar a Arquitectura”. En esos años, estudiarla fue toda una aventura. “La carrera fue eterna, porque pasé por tres universidades que fueron cerrando y siendo absorbidas por otra. Sin embargo, fue una excelente experiencia, porque en cada una de estas escuelas adquirí preparaciones distintas, lo que me permitió una visión bastante amplia de lo que significa ser arquitecto”. ¿Y qué significa? Pienso que la arquitectura es una profesión con la que tú te casas, siempre está contigo. LA CHILENA Antes de que la postularan a cónsul honoraria de Chile para la región de Emilia-Romagna, con sede en Bolonia, de alguna manera Lorena se había convertido en un punto de referencia para los chilenos que llegaban a Italia. Su naturaleza espontánea y cercana, además de su evidente carisma, la ayudaron a insertarse cómodamente en el tejido del país y de las ciudades que iba habitando. Desde su espacio propio, le encantaba hablar de Chile, de su cultura, del arte, de sus escritores y de lo maravillosa que era la naturaleza. Y le sigue encantando. “En todos los lugares donde he vivido me reconocían como “la chilena” y eso me gustaba mucho”. Cuando le avisaron que su candidatura había sido aceptada, el único requisito que pidió fue que el T Siempre les digo a los jóvenes que el hecho de que no seas buena para algo a los veinte no quiere decir que más adelante no puedas aprender. Siempre hay tiempo. Lo más importante es cultivar las cosas que te gustan y hacerlas con amor”. consulado estuviera en su galería, “que por lo general es en el lugar donde más tiempo paso, porque ahí está también mi estudio profesional”. ¿Cuál es tu rol? Soy un puente con el consulado general, trasmito informaciones, necesidades, oriento a las personas. Existen dos consulados generales: uno en Roma y el otro en Milán. Desde Bolonia hacia el norte hacemos referencia al consulado de Milán y desde Florencia hacia al sur, el consulado de Roma. Difundo lo que sucede en Chile, hago networking , me encanta organizar eventos culturales y de diseño, aunque eso siempre lo he hecho. Es más, siempre me he preocupado por incluir en ellos a algún chileno. ¿Qué ha sido lo más desafiante hasta ahora? Crear este nuevo consulado, darnos a conocer, implementar redes entre los chilenos. Ayudarlos a ambientarseenestepaísdondeelsistemasanitario, la educación y la organización son distintos. @spaziob5

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