TELL MAGAZINE JUNIO 2023

trabajado con personas con discapacidad cognitiva. Queríamos transmitir bien nuestros conocimientos y que se sintieran cómodos en el proceso. “Elegimos ASPADE porque, desde que propusimos la idea, nos recibieron con los brazos abiertos, tanto el director como el equipo y el grupo de taller que, en cada clase, participaba con mucho entusiasmo. El nerviosismo que teníamos pronto pasó y descubrimos personas maravillosas y varias con talentos ocultos. La clave fue tratarlos de igual a igual, que se involucraran en todos los procesos, desde pintar hasta limpiar los pinceles, sin diferencias y unidos a través de lo que nos va enseñando el arte”, cuenta Paulina. “En instancias como estas te das cuenta de que el arte une, independiente de quien seas o cuáles sean tus capacidades, somos todos uno en la misma tela. El arte visual permite transmitir tus emociones sin palabras, es maravilloso”, agrega Paola. COLOR Y COMPOSICIÓN “Fue una experiencia muy llenadora, salíamos muy contentas al terminar cada taller. Los alumnos siempre se mostraron alegres, cariñosos y agradecidos… era frecuente que pusieran música, cantaran y bailaran. Teníamos, en total, dieciocho alumnos, algunos con autismo, Síndrome de Down, Asperger, ciegos, con grados de ceguera o que no podían verbalizar, etc., pero la discapacidad nunca fue tema en la sala de clases”, asegura Alejandra. La muestra se dividió en tres etapas. En la primera, las artistas mostraron dos de sus obras, las que los alumnos interpretaron a su manera, ya sea recreándola, recogiendo su paleta de colores o simplemente pintando y dibujando con total libertad. “En el grupo había un par de alumnas no videntes y, por ello, intervinimos una obra con texturas y algodón, así también pudieron participar de todo el proceso”. En una segunda etapa se trabajaron las telas en forma conjunta, llegando a resultados muy interesantes en cuanto a color y composición. “Fue muy bonito enseñarles sobre materiales, texturas… probamos distintos lápices, acrílicos, pinceles, espátulas, timbres que le dieron a los cuadros una impronta muy especial”. Y por último, en la tercera etapa, cada una de las tres artistas compuso una obra de gran tamaño, usando como base las pinturas y dibujos realizados por los mismos alumnos. “Esta última etapa nos sacó de nuestra zona de confort y nos demostró que, como artistas, también podemos aprender mucho de los otros, empezar una obra de otra manera, utilizar colores diferentes, experimentar cómo quizás no lo hubiéramos hecho”. Mi hijo tiene autismo y quería agradecer enormemente al taller de las artistas porque descubrí una veta en él que no conocía. El día de la exposición me di cuenta de lo mucho que había disfrutado del taller… él contaba que pintaba y sobre los colores, pero quedé impactada con el resultado. Creo que fue una experiencia maravillosa, tanto para Pedro Pablo como para nosotros. Se nota que las artistas sintieron y acogieron a estos chicos con capacidades diferentes. Ojalá este taller se hiciera por siempre. Gracias de todo corazón”, María Soledad Muñoz, mamá de Pedro Pablo, alumno ASPADE 65 tell. cl

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