TELL MAGAZINE JUNIO 2023

El Valle de los Reyes forma parte del conjunto denominado Antigua Tebas, con sus necrópolis, declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en 1979. Hay más de sesenta tumbas y excavaciones que, incluso, se pueden ver con facilidad en el camino. Es recomendable visitar sólo algunas, pues muchas fueron saqueadas y están totalmente vacías. De aquí son imperdibles las tumbas de los faraones Ramsés VI —que está maravillosamente conservada e impacta por los jeroglíficos en sus techos y murallas— y Tutankamón, que, si bien es más pequeña y modesta, conserva su momia. Se dice que gracias a que saquearon la tumba de Ramsés VI, de alguna manera esto protegió que ocurriera lo mismo con la de Tutankamón, pues se encontraba tras una estatua pesadísima de Anubis —dios egipcio de la momificación y la otra vida—, y por eso esta otra tumba fue recién descubierta en 1922. Estar allí es impresionante, no sólo por encontrarte bajo tierra, sino por poder ver a través de los cristales, y de tan cerca, al famoso Rey Niño. Seguimos el recorrido visitando tres templos, el primero de la reina Hatshepsut, templo funerario construido en honor a Amon-Ra, el dios del Sol. Rodeado por acantilados, llaman la atención sus tres altas terrazas escalonadas, una rampa central con columnas de pilares osiriacos y en su interior los relieves de las paredes que aún conservan su color original. Luego recorrimos el Templo de Lúxor, que se encuentra muy bien preservado y mantiene numerosas estructuras, estatuas y esfinges intactas en su exterior. Allí uno se siente extremadamente pequeño en comparación con las grandes esculturas talladas en piedra. Y Karnak, el gran santuario amurallado de Amón, que representa el universo recién creado, sus gigantescas columnas son una maravilla para los amantes de la arquitectura. Dice la leyenda que para la buena suerte hay que girar siete veces alrededor de un escarabajo de piedra… ¡y eso hicimos!

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