TELL MAGAZINE JUNIO 2023

“ Cuando nos hablan de Egipto, lo primero que pensamos es en las pirámides y las esfinges, y si bien estas son paradas imperdibles para cualquier visitante, la riqueza de este país va mucho más allá. En un minuto estás en pleno desierto, y al siguiente en una reserva natural llena de vegetación. Al amanecer estás contemplando la belleza de un templo y al anochecer pasando por la Ciudad de los Muertos o visitando una impresionante mezquita. Hay tanto que ver que llega a ser abrumador, por eso la mejor recomendación para un viaje turístico o para alguien que gusta de la fotografía es planificar el viaje con una agencia de turismo, que incluya el alojamiento, la alimentación, el traslado, un buen guía y las entradas a las principales atracciones. En mi caso, tomé el crucero King Tut por el Nilo que incluyó los destinos de Lúxor, Asuán y, luego, para El Cairo, viajé por avión. LÚXOR: CAPITAL DE LOS FARAONES Las primeras palabras de nuestro guía fueron: ‘Bienvenidos a Egipto, los que pensaron que iban a dormir, prepárense, porque no va a ser así’. Y tenía toda la razón. Partimos a las cuatro de la mañana hacia Lúxor, ciudad de la orilla este del río Nilo, en el sur de Egipto, conocida por ser la capital de los faraones. Nos dieron la bienvenida Los Colosos de Memnón, dos gigantescas estatuas de piedra que representan al faraón Amenofis III, pues la primera parada fue en el Valle de los Reyes, un verdadero oasis en el desierto. Ese primer contraste es muy bonito, todo lo que rodea al Nilo es pura vegetación y, a lo lejos, se ve sólo desierto.

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