TELL MAGAZINE JULIO 2024
Según el sitio RankingRoyals, Chile figura en el puesto trece entre las naciones con más bandas de heavy metal en el mundo, con 16 artistas cada 100 mil habitantes. Entre las veinte primeras ubicaciones, es el único país de habla hispana; el resto, todos europeos, con predominancia del norte del Viejo Continente. Tenemos más grupos de metal que, por ejemplo, Alemania. Pero no solo el metal tiene fuerte arraigo local. Los miembros de Radiohead se sorprendieron al recibir discos de oro desde el lejano Chile, a fines de los noventa, hasta que les explicaron nuestra predilección por la música melancólica y triste. Y si bien La Nueva Ola contenía un ánimo bailable y romántico en los sesenta, hacia fines de la década y comienzos de los setenta la Nueva Canción Chilena no se caracterizaba por sus ritmos celebratorios, con excepciones como La Batea de Quilapayún en 1971. Aquella movida artística, identificada plenamente con la Unidad Popular, imprimía un tono de gesta y epopeya dramático hasta la médula, pero no había mucha fiesta en la Nueva Canción Chilena. En el remate de los setenta, el Canto Nuevo tomó elementos de fusión, poesía y mensajes codificados para expresarse en contra de Pinochet, pero nuevamente los caminos musicales, en una mezcla de folclor y fusión, eran notoriamente lacrimógenos como ocurría, por ejemplo, con Schwenke & Nilo. PRESTA oído Por Marcelo Contreras Música divertida prestaoído Puede parecer un contrasentido demandar un tono festivo en un ambiente represivo, pero en la misma época la escena argentina tomaba ese camino con la denominada Música Divertida. Nada de ponchos, barbas y quenas. Era pop rock extravagante y colorinche que se reía de los militares y los conservadurismos de una sociedad con el influjo del catolicismo, junto con revelar las brutalidades del gobierno de facto. Las canciones trataban, además, sobre drogas y sexo en distintas opciones, con bandas que fueron el prólogo del rock latino como Los Twist, Instrucción Cívica y Viudas e hijas de Roque Enroll, entre varias. Sólo a mediados de los ochenta la escena chilena tuvo su propia explosión musical, pero siempre bajo rasgos más serios y solemnes. No por nada la mayor banda argentina de la época lleva el efervescente nombre de Soda Stereo, mientras en este rincón austral reinaban Los Prisioneros. 14 tell. cl
Made with FlippingBook
RkJQdWJsaXNoZXIy NDQ4NTc0