TELL MAGAZINE DICIEMBRE 2024

“ Ser artista significa vivir muy conectada a mi propia sensibilidad y percepción del mundo. Significa observar, sentir. Transfor- mar ideas etéreas y representarlas en el mundo material no es solo un acto crea- tivo; es una responsabilidad histórica. Los artistas han contado la historia de la humanidad desde las primeras pinturas rupestres”. Katarina dice que siempre fue el arte. “No exis- tía otra opción”. Los recuerdos de su infancia, la influencia de su abuela, están impregnados de manualidades, conversaciones sobre pintura y viajes a los grandes museos de Europa. “En ese momento no sabía cuánto me estaban marcan- do esos viajes. Ver obras icónicas de la historia del arte abrió mi visión del mundo mucho antes de que pudiera comprenderlo completamente”. Su estilo es inconfundible: figuras humanas y elementos de la naturaleza que parecen flotar entre lo real y lo onírico, generando superficies ricas en textura y materialidad. Cuando pinta cuadros con flores se acuerda de su abuela Mite. “Ella me enseñó el lenguaje de las flores y me mostró su mundo a través de incontables paseos por su jardín. En él no solo crecían flores; también creció mi espíritu aven- turero”, escribió en su cuenta de Instagram, en la que, además de sus obras, abre su corazón y su vida. Dueña de una mente abierta y un corazón curio- so, Katarina explica que expandir la creatividad a través de la experimentación es clave, que hay

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