TELL MAGAZINE DICIEMBRE 2022

ESPACIO Q uienes visitan la zona de Puchuncaví-Maitencillo, específicamente por el sector de El Rungue, no pueden dejar de pasar por la tienda y taller de Guillermo “Oso” Le Mare, famoso artista, fabricante, diseñador y constructor de muebles, elaborados a partir de materiales y maderas recicladas que ha ido recolectando a través de los años. En la tienda del “Oso”, cada rincón es inspirador. Con piezas únicas, diferentes, novedosas, rústicas, simples y, a la vez, con mucho carácter, aquí sepuedenencontrar desdepuertas,mesas de comedor, sillas, arrimos, respaldos de cama, espejos, bares, cómodas, lámparas, islas de cocina, banquetas, esculturas, rejas… hasta originales veleros decorativos, mascarones de proa y tótems a pedido. Como buen emprendedor, nos cuenta que su éxito no ha sido suerte, sino parte de una historia llena de esfuerzo y perseverancia. “El buen gusto lo heredé de mi madre, si bien no tuve estudios formales en el rubro, lo artístico lo llevo en la sangre y siempre me ha acompañado. Este negocio nació por el amor al diseño, por eso siempre me he preocupado de trabajar con los mejores maestros y pintores, de crear piezas distintas y de calidad. Pero el alma de todo este cuento es el reciclaje, volver a darle valor a materiales olvidados o ignorados por otras personas”. “Viví veintiséis años fuera de Chile y, al regresar, quería volver a conocer mi país. Viajé de norte a sur y me llamó mucho la atención las diferentes casas y el uso de la madera. Finalmente, decidí quedarme en Santiago y me hice amigo de un maestro que trabajaba con ‘madera vieja’, obtenida de casas antiguas y botes. Lo primero que vi en su taller fue una mesa de pino Oregón, que era el material más común en esa época, pero lo queme enamoró fue encontrar unas tablas de roble que estaban botadas. Su color y belleza eran incomparables. Entonces, lo entusiasmé y le pedí que me armara una mesa de comedor, plana, sin torneado. También armamos unamesa de centro y las exhibí en mi primera tienda que abrí en La Dehesa”. “Al poco tiempo entró un cliente, vio la mesa de roble y quedó fascinado… después me pidió las sillas, un escritorio, respaldos de cama, veladores y terminé trabajando en toda su casa. Fue un proyecto muy especial, recorrimos habitación por habitación

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