TELL MAGAZINE ABRIL 2024

T ¿QUIÉN ES CAROLINA PÉREZ STEPHENS? Educadora de Párvulos y Licenciada en Estética de la Universi- dad Católica de Chile Máster en Educación de Harvard University Directora de Starfish Preschool Columnista Autora de Secuestrados por las pantallas. Una adicción en ni- ños, niñas y adolescentes Realiza capacitaciones y asesorías a colegios, empresas e ins- tituciones educativas una terapeuta que me decía que ver porno —y el porno que se muestra en redes sociales es porno violento—, para niños chicos equivale a abuso sexual. ¿Cómo rehabilitas a ese niño?”. Carolina se ha quemado las pestañas, ha leído más de setenta libros especializados y una “tonelada de papers” con el solo afán de correr el velo y entender la delgada línea roja. “Si un adolescente de catorce años está estudiando decodificación y está programando yo lo aplaudo. Por algo en Silicon Valley la computación y todo lo que es pantalla entra a los trece años, pero los años previos son educación al aire libre, aprender tres idiomas, aprender a tocar instrumentos musicales, leer libros en papel, desarrollar pensamiento crítico, y cuando ese cerebro es un cerebro inteligente, creativo, innovador, le enseño programación, robótica, codificación. El problema es que acá en Chile le pasamos el tablet en la cuna y ese cerebro no se desarrolla”. “Mi mamá siempre cuenta que ella sabía cómo lo habíamos pasado en el colegio según cómo entrábamos a la casa, según los pasos que dábamos. ¡Eso es saber leer a tus hijos! Pero para aprender a leerlos necesito tener tiempo para ellos desde guagüitas. Yo también sé reconocer en mis hijos cuando han tenido un mal día, están tristes o les pasa algo, en sus ojitos, en su postura corporal, aunque todavía no lo logro con sus pasos (ríe). Para ellos ha sido difícil navegar en este mundo de pares donde son los únicos sin smartphones . Pero los veo contentos, los veo confiados. Han tenido que desarrollar destrezas que serán claves para su vida”. Cuando va al supermercado con sus hijos, Carolina les hace un desafío bien particular: que busquen la botella que tenga más grados de alcohol. “Me sirve para conversar qué significan esos grados de alcohol y qué efectos producen en las personas. Yo educo en el consumo de alcohol, hablo abiertamente con ellos, pero no doy alcohol. Yo educo en el tema de las drogas, cada vez que aparece una nueva droga, veo el diario y les explico a mis niños. Yo educo, pero no doy. Y eso es lo que se ha malentendido con la tecnología”. “A un niño inteligente, despierto, querido, confiado, le pasas cualquier tecnología y en un día la aprende. Mis hijos fueron mis conejillos de india. En pandemia vieras cómo se peinaban con Zoom y Google Classroom. No es necesario pasarle una pantalla a una guagua para que después entienda de computación. Para que un niño sea creador de tecnología necesita creatividad y pensamiento crítico. Es más, yo estuve en Dinamarca Carolina Pérez Stephens junto al diputado Mauricio Ojeda. antes de la pandemia y me mostraron todo un set de juegos de madera para programar porque es un proceso lógico y el hecho de hacerlo con juegos y material didáctico es perfecto”. Actualmente está escribiendo su segundo libro que trata sobre redes sociales y salud mental en adolescentes. “Es duro. Me duele escribir, me duele. Así como le decían a Zuckenberg que tenía sangre en las manos, yo siento que sangro cuando escribo, pero sé que va a ser útil. Es un libro que duele pero que da esperanzas”. ¿Qué sientes con la cantidad de mensajes que te llegan a tu cuenta de Instagram? La gente me saluda y agradece con tanto cariño, que siento que valió la pena hacer kétchup y limonada con todo lo que me tiraron, pero nunca me afligí, porque había una evidencia científica detrás con las fotos de lo que les pasa a los cerebros de los niños que me entregaron en Harvard. Puede que aquí no quieran entenderlo, pero con una mamá que por escucharme cuide a su hijo, me doy por pagada.

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