TELL MAGAZINE ENERO 2023
A Claudia Lillo (27), desde siempre, le ha gustado la música. “Crecí escuchando Bjork, A-Ha, U2, Mike Oldfield. Tocaba piano y guitarra. En el colegio me encantaba participar de los shows de talentos, pero nunca lo vi como algo más profesional”. Hasta que se topó con la producción musical. Fue un camino largo. Primero estudió arquitectura, pero terminó cursando publicidad. Ahí descubrió la producción musical, una etiqueta que hoy la define y gratifica. Un día descargó una aplicación para hacer música, se consiguió un micrófono, una interface, un controlador midi y comenzó a experimentar y a hacer maquetas con la ayuda de tutoriales por Youtube. Ese fue el principio de todo. “Cuando descubrí la producción musical y empecé a hacer mis propias maquetas me di cuenta que me gustaba mucho y que era buena en eso”. También comenzó a componer y a subir covers por Youtube. Desde Veneno —su primer demo que lanzó a mediados del 2019—, su estilo y voz han evolucionado. Nadie me enseñó a hacer videos ni tampoco a hacer producción musical. Nadie. No sabía cómo insertarme dentro de la industria, ni los pasos a seguir para lanzar una canción. Aprendí sola, por eso siento que de cierta manera rompí la matrix”. Luego vino suprimer EP, Mundo índigo , que fue lanzadoendiciembre del 2020 junto al sello T3MPLUM y que consta de seis canciones, incluyendo una colaboración con la artista Flowyn. “Índigo es un color con harta carga energética y significado simbólico. Representa el chakra del tercer ojo, que implica poder ver más allá, poder captar lo que tus ojos no ven. El proyecto, en general, era un poco eso, ver más allá”. Tiene una identidad visual potente. “Siempre me ha gustado la mitología, el animé, la fantasía y los colores”. ¿Te encasillas en un estilo? Mi estilo es más etéreo, me gusta que mis voces suenen más atmosféricas. Yo creo que cabe dentro del electro pop. Amí me gusta decirle “fairy wave”, como le dijo una vez un productor que conocí. ¿Qué tan importantes son las clases de canto? Actualmente lo que se usa mucho es tener un coach vocal. En mi caso trabajo con Constanza Daviú y siento que mi voz ha crecido. Es como ir al gimnasio, porque, finalmente, la voz es un conjunto de músculos trabajando. ¿Cómo ves la industria nacional? En Chile hay mucho talento, muchísimo, pero creo que a veces 66 tell. cl
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