Ficha Geográfica: Superficie: 23 439 Km2
Población:4969 Habitantes (1,01 % De La Población De La Ii Región) , 61 % Rural Y 39 % Población Urbana. 60,9 % Autoidentificado Indígena (censo 2002)
Distritos: San Pedro De Atacama: 3264 Hab., Toconao, 862 Hab.,socaire: 843 Hab.
A los pies de la Cordillera de los Andes, con la presencia de majestuosos volcanes de extensas faldas, y a 2430 msnm. se ubica San Pedro de Atacama. Está en el centro de la comuna homónima en cuyo seno se reconocen varios atractivos de fama mundial.
Acá hay varias trazas que son las estructuras superpuestas que hoy vislumbramos: desde la herida del agua sobre el suelo agreste, hasta la cuadrícula original del poblado que se nutre de la vida del oasis, o los senderos que cruzan la trama de canales. En el subsuelo incluso es factible visitar cadenas de cavernas formadas por la erosión, o lagunas que emanan de canales subterráneos, generando una red adicional a las ya mencionadas. Y finalmente está la historia de un asentamiento mutable por la ruta de sus aguas y crecidas, todo superpuesto en una misma historia o Palimpsesto. Sin embargo hay un velo que oculta dicha multiplicidad atemporal: la sobrepresencia de visitantes.
En mi primera impresión del poblado (allá por los años 80), se llegaba en una de las pocas micros de acercamiento a la plaza que era el único lugar de reunión social, y uno se cubría de polvo apenas avanzaba un par de cuadras hacia los caseríos. Hoy los lugareños fueron despalazados (o auto- marginados) a la periferia, mientras el centro fue absorbido por tiendas, restaurantes y hospedajes en gran densidad, en parte porque el homo- urbanus contemporáneo nunca lo deja de ser, aunque se traslade de lugar, y requiere de esa cuota de urbanidad, convirtiéndola en postal.
Sin embargo hay un momento, precario, previo al despunte del sol, donde todo vuelve a esa mirada originaria, donde el palimpsesto cultural y natural destaca, y entendemos lo precario. Para ello hay que tener mucha paciencia, y descubrir el momento mágico, donde el conflicto de la naturaleza, opuesta a la colonización, queda equilibrado. Pero esa espera da frutos, y por ende lo orignario sigue latente. Mientras la directriz de sustentabilidad esté presente, este lugar y muchos otros estarán a salvo. Por suerte hay rincones que han sido entregados a la administración de los descendientes de los pueblos originarios (que respetan el origen), y es observándolos que hallaremos un modo, y no mirándonos el ombligo. Para ello, los datos censales de San Pedro de Atacama (ver ficha anexa) son un antecedente importante a la hora de entender la distribución urbana contrapuesta con lo rural y cómo se construye un equilibrio. Es allí donde la medida está totalmente invertida respecto de nuestras ciudades: mientras en San Pedro casi dos tercios de la población es rural, nuestra condición es casi de erradicarla del territorio. O sea el mundo al revés, y cuando queremos recuperar esa situación sólo es factible a través del turismo temporal. Si a lo anterior se agrega que su población se siente fuertemente identificada con sus raíces originarias, estamos ante una situación particular, donde lo indígena sería la razón de que exista este equilibrio. Por lo tanto incorporando una cultura indígena, el palimpsesto cultural se fortalece.
Entonces: ¿Por qué el pueblo de San Pedro encanta al visitante?, simplemente porque no encuentra esa condición equilibrada y mesurada en sus asentamientos urbanos. Por lo mismo, acá aún se oye el susurro del viento, y es nuestro deber que esta experiencia persista en esa tensión de existencia que llamamos fragilidad.