La premisa era que en Portland, Oregón, de alguna manera los años noventa nunca se habían ido. La gente joven todavía se sentía entre grunge y alternativa. La ciudad es la escenografía de los sketches protagonizados por Fred Armisen y Carrie Brownstein. Él es miembro del elenco de uno de los santuarios del humor gringo Saturday Night Live (SNL), y ella ex guitarrista de Sleater-Kinney, una banda de indie rock de cierto renombre en la costa oeste. Son amigos desde hace más de una década, y en 2005 comenzaron a subir videos humorísticos a internet filmados exclusivamente en esa urbe. En 2009, la productora Broadway Video de Lorne Michaels, el histórico productor de SNL, se interesó junto a Independent Film Channel (IFC) para convertir en serie los gags. Tras el debut en 2011, las buenas críticas y un prestigioso premio Peabody, ya han asegurado temporadas hasta 2015.
Portlandia definitivamente no funciona para todo público. Exige conocimientos de cultura pop y gustos que calzan con la movida hipster, adicta a lo que se rotule como alternativo. Las situaciones incluyen detalles oníricos retorcidos y el tono general es de situaciones humorísticas más bien inquietantes, un poco incómodas. No hay personajes simpáticos sino odiosos, siempre proclives al “engrupimiento” y la cursilería.
Con la presencia de numerosas personalidades de ese mundillo —el director Gus Van Sant, Eddie Vedder de Pearl Jam, entre decenas de estrellas alternativas—, se ríen de una cultura engreída. Sacan a relucir con ojo quirúrgico el mal gusto de creerse superior por preferir determinadas películas, escuchar cierto tipo de música, o elegir determinados estilos de vida obsesionados con lo ondero. Hay que ser vivo para reírse de los que presumen inteligencia.