Ficha Técnica:
Dirección: Esteban Vidal
Producción: Pablo y Juan De Dios Larraín.
Guión: Fabrizio Copano y Pedro Ruminot.
Protagonistas: Fabrizio Copano, Juanita Ringeling, Pedro Ruminot, Rodrigo Salinas, Luis Dubó.
Todos conocemos a esa persona. Un tío, un amigo, un conocido, el “bueno para el chiste corto”. Siempre tiene una historia que no es realmente graciosa pero saca una sonrisa. Mucha de la gente que se gasta esa fama, suele convertirlo en su muletilla, lo que usa cuando está en una situación ansiosa, cuando quiere bajar la tensión a un encuentro que podría traerle incomodidad. Sus repetidas bromas solamente le crean más fama y expectativas, que a su vez le pone más presión para hacer reír... más ansiedad que cubre con más bromas. He ahí un circulo vicioso. Muchas veces esto nos aleja de esa persona: podemos estar ahí y reírnos de sus preparados chistes cortos, ¿pero llegamos a conocerlos?, ¿bajan la guardia para mostrarse a sí mismos? La mayoría de las veces no, se oculta detrás de unos ya escuchados chistes, a los que uno responde con una semi-forzada sonrisa.
Si esta persona fuera una película, sería Barrio universitario. No es mala. Sirve para pasar el rato. Es “simpática”. Es una propuesta un poco escasa en lo que al cine nacional se refiere. Pero parece que su fuerte vínculo con El Club de la Comedia le hace daño. El mundo de la TV, en especial en horario prime, es una jungla. El principal objetivo es sobrevivir, los programas tienen segundos dentro del zapping para cautivar al espectador, deben desenfrenadamente estimular. Es aquí donde se da la estructura, fragmentada y avasalladora, de El Club de la Comedia.
Sin embargo, en el cine, un artista no tiene competencia inmediata, cuenta con la atención del público; ellos pagaron la entrada y apagaron sus celulares. Uno tiene la chance de construir algo, de apelar a más que el chiste fácil y corto. Barrio universitario no lo hace. Es una propuesta buena, con un desarrollo bien llevado, pero que deja la sensación de que el trasfondo es cubierto por la necesidad de enmascarar sus nervios con chistes, a veces muy graciosos. Conversar con alguien que insiste en contarte chistes puede ser muy agradable, pero nos deja con la sensación de que nunca conocimos a esa persona: Quizás sea una persona orgánicamente graciosa e interesante. Quizás no.