Como muchos de ustedes sabrán, pronto comienza a circular esta prestigiosa revista en nuestra capital. En la edición anterior pusimos término a la temporada âPritzkerâ, por lo tanto, tengo que rellenar un par de meses y así dar inicio a nuestra siguiente temporada -Perspectiva Urbana, en viaje. Italia- en todas las regiones simultáneamente. Si bien la palabra ârellenoâ suena a improvisación, con todo lo que está sucediendo en nuestro país, no es otra cosa que una oportunidad para poner sobre la mesa, tanto los acontecimientos, como los criterios o mejor dicho, los des-criterios sobre estos.
Por <a href="http://www.fernandezyvicente.cl/" target="_blank">José Pedro Vicente, Arquitecto</a>. Magíster en Arquitectura Pontificia UC. Santiago.
Como Relleno 01, no podemos dejar pasar el emblemático caso Mall de Chiloé, frente al cual, no hay mejor comentario que la frase mencionada por el ministro Laurence Golborne âLa responsabilidad no es del chancho, sino de quién le da el afrechoâ. Detengámonos en este proverbio un segundo. Dado que estos animales pueden comer hasta morir empachados, quien esté a cargo del porcino, debe cuidar y dosificar la ingesta de alimentos, de otro modo, la consecuencia no solo sería fatal, sino también, el período previo a esta, un martirio. <br /> <br /> En este caso, independiente del criterio, des-criterio o mal gusto de quien haya proyectado este centro comercial, hay quienes dejan hacer lo que se está haciendo, es decir, los que aprueban las normas de edificación, tienen que hacerse responsables de lo que estamos viendo aparecer. Revisemos rápidamente un caso más objetivo. Si una inmobiliaria compra un terreno para hacer un edificio de departamentos, y en él le permiten edificar veinticinco pisos, sería absurdo que por voluntad propia haga veinte. Por lo tanto, si veinticinco pisos son sinónimo de caos, la norma es la equívoca, en consecuencia, sus autores. En el caso de Chiloé, el tema es más delicado, está en crisis su identidad patrimonial con todos los valores de fondo y las externalidades que esto conlleva.<br /> <br /> Ahora bien, para agravar aún más la nota, adicionalmente tenemos la desfachatez de estos inversionistas que comenzaron a ejecutar un proyecto distinto al aprobado, construyendo más pisos y más estacionamientos de los autorizados. El tema es que con menos metros cuadrados, no deja de ser absurda la inserción aplastante de un modelo importado sobre estos palafitos, donde sus pilotes de madera, no soportarán el peso del retail.<br /> <br /> Podríamos concluir sobre el proverbio de Golborne, que una ciudad mal cuidada y pésimamente âalimentadaâ -entendiendo que su âafrechoâ son las nuevas edificaciones que le permiten crecer y desarrollarse- va a terminar falleciendo empachada de incongruencias urbanas, malos funcionamientos, congestiones, desánimos y el peor de los sentidos culturales. <br /> <br /> Finalmente, en muchas de las noticias y artículos registrados en distintos medios de comunicación, incluyendo este, planteamos el caso como si alguien estuviera a favor de hacer este elefante comercial, por ende, el debate. De lo contrario no sería tema, mucho menos una realidad. La gran paradoja de esto es que, todos, incluyendo sus propietarios, si se ponen una mano en el corazón, son capaces de reconocer la aberración... no puedo pensarlo de otra manera. En síntesis, es hora de afinar la norma, no solo en Chiloé, sino en todas las zonas del país donde sucedan este tipo de aberraciones, es decir, en todo Chile. Miremos otras ciudades también con grandes valores tanto patrimoniales como naturales y saque sus propias conclusiones: Edificios en las dunas declaradas como santuario de la naturaleza, torres de departamentos sin relación alguna al contexto de los cerros de Valparaiso, declarado como patrimonio de la humanidad, por nombrar solo algunos.<br /> <br /> Pd: Esto es un tema cultural, no comercial.