Tell Magazine

Espacio Inmobiliario

EDICIÓN | Julio 2013

Más allá del verde

Armando Aguilera y Pablo Apaz, Paisaje Antofagasta
Más allá del verde

Lograr que el entorno sea valorado como parte de nuestra cultura, es el propósito de dos jóvenes ecólogos que trabajan 24/7 por mejorar la calidad ede vida de todos quienes habitamos en la urbe. Saben que no es nada fácil y que se necesita reeducar a todos, desde autoridades hasta niños, para que el concepto “sustentable” comience a formar parte de nuestra cotidianeidad. 

por Claudia Zazzali C. / fotografía Andrés Gutiérrez V.

Esta entrevista debió haber sido a dos voces, pero Armando Aguilera y Pablo Apaz tienen un discurso tan bien articulado, que ambos representan un solo pensamiento. Ellos son ecólogos paisajistas y magísteres en su especialidad, además de reunir más de una decena de estudios de posgrado y acreditaciones varias en paisajismo, planificación y técnicas de innovación para el desarrollo de aplicaciones ambientales asociadas a proyectos de paisaje y paisajismo, en el contexto de las ciudades y la minería del norte grande de Chile.
 
Es por eso que las preguntas serán respondidas en conjunto, convirtiéndose en “Paisaje Antofagasta”, empresa dedicada a posicionar el entorno como un factor importante dentro del crecimiento de toda ciudad. “Estamos en la búsqueda de la fórmula que nos permita que las personas comprendan que hablar de paisaje y medioambientalismo no es seguir una moda, es asumir un compromiso con nuestra propia calidad de vida”, afirman.
 
¿Qué significa para ustedes “paisaje”?
El paisaje es cualquier parte del territorio donde interactúen factores naturales y humanos. En este sentido, es fundamental que las personas comprendan que este concepto va más allá de una simple área verde. Existe ese mito sobre que el paisajismo es un lujo en el norte y la verdad es que hay un mal criterio o una concepción errada. El paisaje lo construimos todos y las áreas verdes forman parte de un servicio a la comunidad.
 
Aunque parezca una pregunta obvia, ¿las áreas verdes deben ser necesariamente verdes?
No creas que la respuesta es tan evidente, porque la verdad, en el inconsciente colectivo al mencionar “área verde”, surge la imagen de una explanada de pasto. Y eso, obviamente, no tiene que ser así. Menos en zonas como la nuestra, donde el agua es escasa y debe ser cuidada. Tenemos que entender el paisaje donde nosotros nos situamos, interpretarlo y ocupar eso para incorporarlo a la ciudad.
 
¿Los espacios de vegetación son un lujo?
Al contrario, son una necesidad. Se transforman en lujo cuando las personas no los planifican de la manera correcta. Si se instalan hectáreas de césped en los proyectos inmobiliarios, es lógico que el costo se traspase tarde o temprano, a quienes compren las casas o departamentos. Eso repercute en gastos comunes o en que los dueños prefieran dejar que ese césped se seque. Hay estudios que revelan que la vegetación cumple beneficios tanto ambientales como sicológicos y sociales, pero este desarrollo de la ciudad o este desarrollo del área verde tienen que estar enfocados a la sustentabilidad urbana.
 
¿Cómo se entiende la sustentabilidad urbana?
Es evaluar con fundamentos los aspectos económicos, ambientales y sociales. Si nosotros logramos que las autoridades entiendan el rol de la vegetación dentro de la sociedad, entonces podremos asegurarnos de destinar más recursos para que la vegetación, a nivel general de la ciudad, aporte a un equilibrio ambiental apropiado.
 
¿Será que hay que cambiar un poco el lenguaje? ¿Dejar de hablar de verde y hablar de ambiental?
Uno de nuestros objetivos es masificar el paisajismo como concepto e incorporarlo en otros temas como la identidad. Históricamente, el tema del paisaje se ha tomado como un complemento a los proyectos de construcción, desde una perspectiva ornamental. Sin embargo, existen estudios serios, desde la década de los setenta, que acreditan que la gestión del entorno impacta directamente en la calidad de vida de las personas. Esto lo podemos simplificar fácilmente: quien tiene una planta, no solo embellece su entorno, sino que mejora su ánimo, genera un compromiso y reduce su estrés. Si esos son los beneficios con una planta en casa, imagina lo que provoca un espacio verde en el contexto de la ciudad.
 
Al parecer no existe mucho conocimiento teórico del tema...
Efectivamente, la mayoría de quienes toman decisiones adolecen de conocimientos técnicos como para analizar los factores culturales, ambientales y de idiosincrasia a la hora de autorizar o impulsar proyectos. Es prioritario que en las ciudades, en este caso Antofagasta, exista un plan a mediano y largo plazo. Sería muy interesante saber cuál es la opinión de la gente. Lo que la gente realmente necesita o lo que quiere y lo que valora. Eso no lo sabemos y hoy las autoridades se guían por su propio gusto, sin considerar si es un aporte al ecosistema urbano en general.
 
 
APLICAR TECNOLOGÍA
 
Una apuesta por la innovación es la que Paisaje Antofagasta propone. “Que las áreas verdes se incluyan dentro de las políticas públicas de desarrollo puede ayudar a que entendamos qué significa plantar un árbol. Existen casos emblemáticos como el de Israel, donde crearon un sistema sustentable que funciona, porque se dieron cuenta de que a través de la ciencia, la tecnología y con una buena planificación se pueden obtener buenos resultados”.
 
¿Creen que se puede lograr una cultura ambientalista en el mediano plazo?
Hay iniciativas, pero están dispersas. Por eso, las autoridades deben asumir un rol más protagónico porque hay situaciones que, tarde o temprano, nos afectarán a todos y que son de público conocimiento: vivimos en una zona donde lo que más falta es el agua para consumo humano. Si a eso le sumamos que cada vez las industrias crecen más, entonces es casi lógico preguntarse: ¿cuál es la propuesta a largo plazo de las autoridades para que la ciudad no colapse?
 
¿De verdad tanto así como llegar al colapso?
El cambio climático ya es evidente, pero aún más, si empiezas a mirar fotos de treinta años atrás te das cuenta de que la ciudad en sí ya no es la misma. Los árboles que crecían, los arbustos que estaban en plazas y hasta las malezas ya no son las mismas. Antofagasta es una ciudad de enorme crecimiento inmobiliario y sus demandas energéticas y la cantidad de basura que generamos a diarios son gigantes. Obviamente hay que pensar en el futuro.
 
Respecto al agua, ¿la comunidad conoce el tema de la reutilización?
Creo que muy poco. De hecho, los compradores de casas nuevas ni siquiera preguntan si existe algún tipo de reciclaje o mini plantas de tratamiento de aguas servidas. Nosotros trabajamos con inmobiliarias, con constructoras que se han atrevido y tienen edificios con plan de tratamiento y esa agua que se recupera, nosotros la aplicamos en los jardines comunes. Además de ser beneficioso en lo ambiental, significa un ahorro enorme.
 
¿Y es muy caro implementar una de estas plantas de tratamiento en lugares como condominios o edificios ya construidos?
Si el lugar ya está construido es posible que el costo sea alto, pero eso se recupera porque, finalmente, te estás ahorrando grandes cantidades de agua.
 
¿Creen que hay conciencia medioambiental?
Es difícil determinar si existe o no. Creo que todos preferimos un entorno agradable, pero nadie asume que, sobre todo en el norte, estos entornos no se arman solos. La ciudadanía tiene el deber y el derecho de exigir una planificación bien pensada y que nos asegure que la ciudad no se convertirá en un mosaico urbano, como está ocurriendo en estos momentos.
 
¿Se valora el paisaje nortino?
Es increíble. Tiene distintas formas, colores, texturas y esos son los elementos de nuestro paisaje: el borde costero, el pie de monte, los cerros, las quebradas vivas que tenemos. En La Negra y La Chimba, por nombrar algunas, hay circuitos eco sistémicos que deberíamos revalorar porque son humedales que incluso son defendidos por legislaciones internacionales. Si entendemos que existen elementos diferenciadores en nuestro paisaje, comprenderemos que desde ahí se puede potenciar la ciudad y entregar una mejor calidad de vida a los habitantes de Antofagasta. Aquí no se trata de arborizar por arborizar, no es poner pasto por poner, tiene que haber una intención, un criterio, un fundamento y aplicar este paradigma que afirma que la vegetación urbana da beneficios concretos a las personas.
 
¿Creen que es posible lograr un cambio?
Nosotros, como Paisaje Antofagasta, somos una empresa enfocada a asesorar pequeños y grandes proyectos, con la intención clara de mejorar las condiciones de vida de todos. Y como compartimos un territorio, ya sea porque aquí vivimos o porque aquí nos desarrollamos, es clave que todos debiéramos trabajar en conjunto: autoridades, industria, mundo académico. Es la única forma de generar cambios a largo plazo y pasar a la historia como una ciudad con crecimiento verde.
 

"Aquí no se trata de arborizar por arborizar, no es poner pasto por poner, tiene que haber una intención, un criterio, un fundamento y aplicar este paradigma que afirma que la vegetación urbana da beneficios concretos a las personas".

Otros ESPACIO INMOBILIARIO

Italia, Capítulo 14
Perspectiva Urbana
En Copenhague
Espacios Arquitectura
» Ver todas los espacio Inmobiliario


OPINA

  • Verificación Anti SPAM, Ingrese el resultado de la siguiente operación4+6+8   =