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EDICIÓN | Julio 2013

Emprendimiento feliz

Jardín Infantil Papelucho
Emprendimiento feliz

Cumplen sus Bodas de Plata como socias fundadoras de uno de los jardines infantiles más emblemáticos de la ciudad. Tuvieron un sueño que hoy se traduce en generaciones de niños y niñas mejor preparados para enfrentar la escolaridad, pero siempre manteniendo la esencia de la infancia. Hoy reciben a los hijos de sus primeros alumnos y asumen ese desafío con responsabilidad y orgullo. 

por Claudia Zazzali C. / fotografía Andrés Gutiérrez V.

¿Le ha pasado que su hijo de uno o dos años maneja un smartphone mejor que usted? Casi como si fuera parte de su ADN, no saben ni leer pero manejan la pantalla touch con una naturalidad envidiable, eligiendo juegos y videos de música tan intuitivamente, que nos dejan con la boca abierta. Y es que los niños han cambiado. La vida ha cambiado y son ellos, los más chiquititos de la casa, los que nos marcan el ritmo.
 
Marianella Tamblay y Verónica Quinteros son testigosprivilegiadosdeestaevolución.Como socias fundadoras del Jardín Infantil Papelucho saben que es importante ir de acuerdo con los tiempos, pero declaran que lo fundamental es educar para ser feliz. “En lo esencial, los niños siguen siendo cariñosos, inocentes, espontáneos, expresivos. La tecnología y la información disponible ha incidido en que sus intereses y su forma de relacionarse y el aprendizaje sean muy diferentes de lo que fue hace veinticinco años atrás. Hemos evolucionado en la formación acorde a los tiempos, pero seguimos trabajando por mantener la esencia de los niños”.
 
Ambas son educadoras de párvulos con más de veinticinco años de experiencia en varios ámbitos de la educación. “Nos iniciamos trabajando directamente con párvulos en sala, como educadoras de nivel, para luego tomar responsabilidades directivas tales como jefe de Unidad Técnica Pedagógica (Verónica) y directora (Marianella), además, hemos ejercido como docentes universitarias.
 
Individualmente, hemos realizado cursos de perfeccionamiento en el ámbito de nuestra competencia y Marianella cuenta con un magíster en Gestión Educacional”, nos cuenta Verónica, orgullosa de este hito de cumplir las Bodas de Plata a la cabeza de un emblema de la educación pre escolar en Antofagasta.
 
¿Cómo nace Papelucho?
Nos iniciamos juntas trabajando como edu- cadoras de párvulos en el Jardín Infantil de la YMCA, institución que decidió entregar la administración de su jardín a terceros. Fue en esta circunstancia cuando decidimos que era el momento de tomar el desafío de crear nuestro propio jardíninfantil. Una vez asumido el desafío, nos propusimos como meta desarrollar una sala cuna y un jardín infantil de calidad y excelencia.
 
¿En qué momento “les queda chico” el espacio donde estaban?
Pese a que hicimos muchos esfuerzos por mejo- rar la infraestructura, nos vimos enfrentadas a un aumento de matrículas que, en un mo- mento, sobrepasaba el espacio físico en el que estábamos y debimos enfrentar un nuevo desafío: emprender la construcción de un nuevo establecimiento, diseñado y construido para desarrollar nuestro proyecto educativo, enfocado esencialmente a los párvulos.
 
¿Cómo se animan a convertirse en empren- dedoras?
El origen de nuestro proyecto de empren- dimiento se dio por una necesidad de estabilidad laboral que, además, nos per- mitiera desarrollar nuestra vocación y poner en práctica nuestros anhelos en lo que se refería a la educación de párvulos. Además, frente a la ausencia en la ciudad de jardines infantiles particulares diseñados y construidos acorde a las necesidades de los niños y niñas, nos propusimos focalizar los esfuerzos para que nuestro proyecto educativo, que involucra tener el espacio adecuado, se hiciera realidad.
 
¿Cuáles fueron las principales complicaciones para comenzar este proyecto?
En el momento que quisimos construir un espacio adecuado a las características que requiere un jardín infantil, nos vimos enfrentadas a la falta de financiamiento para desarrollarlo; en ese momento no parecía rentable para las entidades financieras. A la vez, para cumplir con las normativas para funcionar como jardín infantil, en ese momento las decisiones se tomaban en Santiago, lo que alargaba los plazos para poder iniciar el funcionamiento normal del establecimiento.
 
¿Existían herramientas de fomento que las ayudaran?, ¿o fue una apuesta de ustedes y sus familias?
No había ninguna herramienta que nos ayudara a desarrollar nuestro proyecto; todo fue en base a una apuesta individual, apoyada por patrimonio y, en parte, por financiamiento familiar.
 
 
CUMPLIR UN SUEÑO
 
Se conocen desde el colegio y de amigas se convirtieron en socias con el único objetivo de desarrollar un sueño. “Toda esta experiencia nos mantiene muy unidas y nos hace más fuertes para enfrentar los desafíos que nos ha puesto este emprendimiento.; esa es nuestra fortaleza para seguir creciendo. Incluso, compartimos situaciones cotidianas como mamás de hijas de edades similares, reuniones familiares, viajes... la vida”, destaca Verónica.
 
¿Creen que hoy en día las familias valoran más la educación inicial?
De acuerdo con nuestra experiencia, podemos decir que siempre se ha dado una valoración a la educación parvularia; hemos tenido familias muy comprometidas con la educación de sus hijos a lo largo de toda la historia de nuestro Jardín.
 
¿Qué factor creen que contribuye al prestigio que han conseguido?
Hemos mantenido siempre una continua innovación en nuestro trabajo con los párvulos. Contamos con un equipo de trabajo idóneo y comprometido y una relación muy cercana con padres y apoderados y, por sobre todo, manteniendo estándares exigentes, por lo que es una institución altamente reconocida por la Junji y el Ministerio de Educación.
 
Ya han recibido hijos de algunos de sus primeros alumnos, ¿qué sintieron cuando eso comenzó a ocurrir?
Después de veinticinco años, con satisfacción y emoción vemos que hijos de nuestros exalumnos quieren que sus hijos, al igual que ellos, sientan y reciban la formación que les dio Papelucho. Y el mérito de desarrollar este proyecto no es solo una tarea individual; siempre es necesario contar con un gran grupo de trabajo, lo que es fundamental para lograr los objetivos. Nosotras, como fundadoras, estamos orgullosas y agradecidas del equipo de trabajo con quienes estamos día a día y que son las que hacen que Papelucho mantenga su prestigio hasta hoy.
 
¿Cuáles son sus sueños y proyectos?
Ser la mejor sala cuna y escuela de párvulos de la región, y que nuestros alumnos sean felices y sigan siendo un aporte al desarrollo de nuestra sociedad.
 
¿Hay algún consejo que nos puedan dar para criar a niños más felices?
No hay fórmulas, solo entregar las guías y herramientas para que el niño o niña se desarrolle en un ambiente armónico y de cariño, para que sea feliz y capaz de vivir y transmitir esta felicidad.

 

 

“No hay fórmulas (de crianza). Solo entregar las guías y herramientas para que el niño o niña se desarrolle en un ambiente armónico y de cariño, para que sea feliz y capaz de vivir y transmitir esta felicidad”.

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