Orietta no recuerda el momento en que decidió dedicarse a la historia y geografía, más bien no concibe su vida sin la inquietud de estudiar y remontarse a otras épocas. Cuando recuerda a sus abuelos, se agolpan las narraciones de sus aventuras de infancia, mientras descubría en estantes, artefactos de otras épocas que la intrigaban profundamente. Debido a ese gen de historiadora es que actualmente se siente a gusto en su cargo como directora del Museo Regional y como tal, busca darle el énfasis adecuado al “museo más importante de la región”.
La lluviosa zona de Valdivia vio nacer a Orietta, quien durante su vida ha habitado diversas ciudades de Chile. Trabajó en Santiago en el ámbito del patrimonio, cultura y educación durante quince años en la Biblioteca Nacional, para posteriormente estar a cargo, como subdirectora, de la Universidad Bolivariana sede Iquique. Profesora de historia y geografía, maestría y doctorado en educación, son los títulos que avalan a esta mujer de cincuenta y cuatro años, quien, en 2008, fundó y coordinó la primera Comisión Regional del Consejo de Monumentos Nacionales. Llegó a Iquique hace más de ocho años y hoy se siente parte de esta tierra.
Hoy es el día del Patrimonio en nuestro país y la encontramos vestida tal como una dama antigua en la época salitrera, de vestido largo, zapatos de charol y un gran sombrero que le cubre el rostro del sol pampino; da la bienvenida emocionada junto a todo su equipo de trabajo, todos personificando diferentes episodios importantes ocurridos en la historia de la región.
¿Cómo nace la idea de vestirse de época en conmemoración del día nacional del Patrimonio?
Hace cuatro años decidimos tomar esta iniciativa. Baquedano es un lugar excelente para recordar otras épocas y ha sido una acción tan llamativa, que en la ciudad han seguido nuestro ejemplo. Lo más entretenido es ver cómo se divierte y aprende con nosotros la gente y turistas que hoy reviven el día del patrimonio nacional.
Hace cuatro años asumió como directora,¿cuál fue su primer paso para fortalecer el Museo Regional?
El primer desafío era levantar y difundir el Museo Regional. La realidad es que el museo no cuenta con grandes presupuestos, por lo que desde el momento en que asumí supe que deberíamos buscar la forma de financiar nuestros sueños, lo que no ha sido fácil. Durante este tiempo nos hemos adjudicado tres proyectos FONDART regional, tenemos dos publicaciones importantes del modo catálogo-libro —una de las cuales logramos realizar bajo la acogida de la Ley de Donaciones Culturales—, la página web y un video de identificación visual y puesta en valor del museo. Es significativo la puesta en valor de la colección Inca Cerro Esmeralda, un gran desafío con el apoyo de una destacada empresa que se encuentra en la región.
Las imágenes son muy importantes y seguramente la mayoría de ellas quedan grabadas en la retina de los visitantes, ¿pero cómo logran llegar a lo profundo de las personas?
Eso es lo fundamental y en ese contexto creamos un ciclo conversatorio que llamamos “Hablemos de...”, donde triangulamos la asistencia de destacados académicos de la ciudad e invitamos a los alumnos de los colegios principalmente de la Corporación Municipal, como también de Iquique y Alto Hospicio, lo que ha funcionado eficazmente.
¿Qué valor tiene para usted el turismo cultural?
Este es fundamental para proyectar y desarrollar una región. En nuestra zona tenemos mucho para ver y conocer. Es algo único y fenomenal que no existe en ninguna otra parte, es un mundo paralelo sobre las raíces, entonces te encuentras con momias, tejidos increíbles, vasijas y distintos objetos que te hacen vivir y vibrar esos periodos de la historia.
¿Cuáles son los turistas más demandantes?
Muchos desde Perú y Bolivia, también tenemos audiencia brasileña y europea, los que más se impactan son los turistas del viejo continente porque en Europa no vas a encontrar un capacocha, un ritual incaico propio de las alturas de los Andes, una momia Chinchorro o una deformación craneana posible de observar en este espacio museal. Además del gran desarrollo tecnológico de la región en área de la minería no metálica. También es importante la presencia del turista nacional, sobre todo en periodo de vacaciones y durante todo el año los adultos mayores que vienen del sur.
DETENIDOS EN EL TIEMPO
Como de película, es el espacio físico donde se emplaza actualmente el Museo Regional; es una historia fascinante que comienza cuando se crea la primera Intendencia de la Región de Tarapacá y luego los Tribunales de Justicia. Un edificio de enormes dimensiones, con una especialidad única, una escalera de doble entrada da la bienvenida a un palacio con piso de ajedrez, original de 1892. El recorrido sigue por inmensas habitaciones laberínticas, pero conectadas, existe una bóveda y, para finalizar en un hall lleno de luz con un gran tragaluz que lo corona.
El museo surge como idea en 1959 y se inaugura oficialmente el 6 de noviembre de 1960 por profesores locales, con la colaboración y apoyo de la Universidad Católica del Norte. Nació por la necesidad de revelar colecciones valiosas sobre las raíces y la historia de Chile. Quien se reconoce como primer protector de la muestra regional que hoy resguarda el museo es Ancker Nielsen.
La muestra, sin duda, más impactante es la ofrenda incaica recuperada desde el Cerro Esmeralda. Corresponde a un ceremonial donde dos personas de sexo femenino junto a un rico ajuar y diversas ofrendas, fueron sacrificadas y ofrecidas a los dioses. Increíblemente estos cuerpos sufrieron un proceso de momificación natural por desecación, al evaporarse el agua de sus tejidos y órganos. “Este fenómeno es producto de las condiciones de aridez y salinidad del suelo, propias del ambiente desértico costero del extremo norte de Chile, caracterizado por un clima con temperaturas templadas y baja oscilación térmica”, se lee en el libro catálogo Qhapaq Hucha Cerro Esmeralda, escrito por Orietta.
¿Cómo se estudian ejemplares que requieren de tanta delicadeza?
Mediante tomografías axiales computarizadas. A través de un análisis bioantropológico se determinó que las mujeres ofrendadas, al momento de su muerte, tenían la edad de nueve y diecinueve años respectivamente. Una de las causas de muerte más probable es la asfixia, la cual se debe entender como una muerte no violenta que se produce en un ambiente de profunda sacralidad.
Las ñustas (princesas) deben haber sido mujeres especiales...
Ellas fueron especialmente elegidas y entregadas como tributo para este sacrificio. El análisis esqueletal y dental de ambos cuerpos indicó que gozaban de buen estado nutricional. Además, podemos concluir que esta situación es totalmente coherente con los relatos orales recogidos por los cronistas durante los primeros años de la conquista, quienes documentaron que las personas ofrendadas a los dioses debían ser de gran hermosura y sin ninguna mancha en su cuerpo.
¿De qué fecha datan?
La colección es una de las pocas Qhapaq Hucha y el Cerro Esmeralda (principal cerro a la espalda de la ciudad de Iquique) fue escenario de este ritual de excepcional importancia para el Tawantinsuyu, entre los años 1399 y 1475 D.C. Etimológicamente, el concepto Qhapaq Hucha es utilizado para nombrar los sacrificios humanos; sin embargo su significado profundo remite al envío de mensajeros para los dioses.
Conjuntamente el Museo Regional exhibe otras muestras de importantísimo valor....
Sí, el Museo Regional resguarda tres colecciones importantes, la primera sala exhibe la influencia de la cultura aymará, que se aprecia en los distintos rincones del museo, no solo por las vasijas y cerámicas que lo pueblan, sino también por la reconstrucción de sus pobladores a tamaño real, rica en ropas y joyas de plata. Pero sin duda, los ejemplares más llamativos son las dos momias de la cultura chinchorro, las cabezas deformadas de los hombres de la costa y la historia del salitre en la región.