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EDICIÓN | Julio 2013

Amante de los negocios

María Gabriela Correa Beneventi, empresaria
Amante de los negocios

María Gabriela es una de esas mujeres que se animan y salen al mundo a buscar su lugar, una Nde esas mujeres que no pasa inadvertida, haciéndose notar, no solo en lo personal sino también por su esforzada y exitosa carrera como empresaria. 

por Constanza Peirano M. / fotografía Sonja San Martín D.

Nos recibe en la calidez de su hermoso hogar, con café y galletas — recién horneadas— que ella misma preparó. Un exquisito ambiente en el que nos cuenta más de su historia y sus emprendimientos: reconocidos pubsn del carrete penquista, como el Beer House y Friends, además de otros locales que, previos al terremoto de 2010, funcionaron con mucho éxito en la ciudad.
 
El Beer House, ubicado en una de las esquinas de Barrio Estación y con más de nueve años de existencia, hasta el día de hoy es conocido por traer atractivas bandas de rock a nivel nacional, fomentando la buena música  y los talentos locales. La idea es no cerrarlo, por  ningún motivo;   estamos renovando "músicos, trayendo bandas de Santiago para los tributos, con producciones externas. Partí sola en el proyecto el 2002 y busqué muchos locales en Pedro de Valdivia, sin encontrar ninguno, y después de varias vueltas, como premio de consuelo, llegué al Barrio Estación, a una esquina en la que nadie confiaba, todo el mundo pensó que yo quebraría a los días; y no fue así”, nos cuenta.
 
Desde chica, María Gabriela  tuvo  las  ganas de tener su propio negocio y crecer. Como mujer moderna, fue logrando sus objetivos con diferentes actitudes, convencida que uno puede lograr lo que se propone, siendo independiente, manejando sus tiempos e intentándolo una y otra vez, guiada por la pasión.
 
 
HERENCIA DE FAMILIA
 
Nacida en Temuco, cuando tenía dos años, se vino a Concepción, con sus dos hermanos y sus padres. Somos muy aclanados, nos criamos como una familia grande, con mis primos Beneventi somos como hermanos, todos muy unidos. Por el lado de mi papá, como era el menor de un segundo matrimonio, mis primos son muy mayores, así que compartimos menos.
 
El gusto por los negocios es herencia de su familia materna; todos son comerciantes menos su mamá, profesora de arte que ejerció gustosa su profesión hasta jubilar. “Mis abuelos llegaron a Capitán Pastene y explotaron la madera, mi nonno se fue luego a Cañete e instalaron una barraca. Todos los  hermanos  son  dedicados al aserradero. Mi papá, además, era piloto y después se dedicó a la venta de autos, así que yo de chica le pintaba con tiza el letrero se vende y lo acompañaba a las compraventas a hacer sus negocios. Era tanto mi pasión por los negocios que, incluso para los 18 de septiembre, vendía los cuetes que me regalaban mis primos. Y es que lo encuentro entretenido, no por un apego a las lucas, sino porque me parece divertido y fascinante”, enfatiza.
 
En el ámbito profesional, María Gabriela comenzó estudiando diseño de ambientes, carrera que cursó durante tres años en el Duoc, pero no terminó. Posteriormente, siempre motivada por el deseo de formar pronto su propio negocio, entró a estudiar relaciones públicas en el Santo Tomás, más que porque le gustara, porque debía tener un título de una carrera corta que le permitiera emprender rápidamente su idea de proyecto. Hizo su práctica en el Club Concepción y se quedó ahí casi dos años. “Me encantaba el rubro y así fui conociendo cómo se manejaba, desde el lado de administración”.
 
Pero no todo fue estudio y trabajo, gran parte de su adolescencia y juventud la compartió con quien es su marido hace nueve años, el mismo que la acompaña desde tercer año de enseñanza media, cuando eran compañeros en el colegio Kingston College. “Llevamos veinte años juntos y nueve de matrimonio, con un hermoso hijo, sin breaks ni nada, pololeamos once años y medio y nos casamos, pero no sabría cuál es la receta”, agrega.
 
 
 
ÉXITO COMPARTIDO
 
Cuando María Gabriela nos cuenta de sus negocios, le brillan los ojos, pero es que no solo le gusta su quehacer, sino que durante los años de mayor éxito disfrutó con su familia, el poder compartir con otros lo logrado. “Cuando nos fue bien, ayudamos a todos, fuimos muy desprendidos. A mí me llena ayudar y en esa época apadrinamos unos campamentos, dimos onces de Navidad en el local, etc. Al negocio lo veo como una familia, tengo mucho cariño por la gente que trabaja desde siempre con nosotros, músicos, meseros, les celebramos los cumpleaños, pasamos juntos años nuevos; hay algunos meseros que son como de la casa, porque para el terremoto vivieron dos acá con nosotros, como un mes”.
“Cuando abrí, el local se llamó Barwest, que era un salón de juego del oeste donde los meseros y meseras atendían de vaqueros, teníamos mesa de pool, cartas, metrópoli, etc., pero no funcionó, no era para el barrio. Me costó mucho agachar el moño, pero cerré una semana y abrí el Beer House, como de picada, porque dije: si la gente del barrio quiere tomar cerveza —que yo no vendía—, tendré cerveza.
 
Contraté promotoras y atendía yo las mesas y funcionó de inmediato. Remodelé todo y paulatinamente fuimos metiendo música en vivo y todo lo que es ahora”, recuerda.
Cuando comenzó a irles bien, abrieron un local llamado Beer House Rock y el pub Friends en San Pedro de la Paz, camino a Santa Juana. Meses después nació la idea de abrir un pub en Pucón: “yo me iba y mi marido, Egon, se quedaría con los negocios acá, entonces supimos que estaba embarazada, por lo que se hizo más difícil, así que entregué Pucón. Seguimos con los tres de Concepción hasta el terremoto, siempre con ganas de abrir otro, no solo ir sumando pubs, sino con la idea de tener un centro de eventos. En ese entonces, los negocios chicos, antes del casino, y de la nueva ley de alcoholes y tabaco, funcionaban súper bien, después llegó el casino, vino el terremoto y todos sufrimos un bajón importante” 
 
 
NUEVOS PROYECTOS
 
Se reconoce hiperquinética, porque estar sin hacer nada es tiempo perdido para ella, “ocupar tu tiempo te llena el alma y si puedes ayudar, mejor aún”. Así, ha probado diversas vetas en las que ha tenido éxito, como los telares y la cocina, otra de sus pasiones y que la hace famosa entre sus conocidos por las exquisitas recetas de kuchen, galletas y mermeladas.
 
“Ahora me estoy reinventando, ya que el tema de los pub va en retroceso, estoy buscando algo más de día. Tenemos como proyecto pronto, abrir con mi hermana un outlet de productos de tienda de retail, con todo lo que encuentras en una multitienda, todo nuevo, cosa que no hay en Concepción”.
 
Como le fascina cocinar y hacer sus telares, los que han tenido mucho éxito a través de su página de Facebook, planea también buscar un lugar donde mezclar sus pasiones y atender público. Le encantaría instalarse con un local de onces alemanas, con variedades italianas, “siempre he querido hacerlo, por ahora se sumó mi hermana y partiremos con este proyecto del outlet en el centro. Es un rubro que no conozco, pero soy una convencida que cuando tú le pones el corazón y el hombro a las cosas que haces, funcionan”.

 

 

“Me costó mucho agachar el moño, pero cerré una semana y abrí el Beer House, como de picada, porque dije: si la gente del barrio quiere tomar cerveza —que yo no vendía— tendré cerveza”.

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