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EDICIÓN | Julio 2013

La vida color lana

Francesca Lazzarotti, fieltro
La vida color lana
Un entorno artístico y un recorrido profundo por el mundo desembocaron en que Francesca
Lazzarotti llegara con todo su talento a nuestro país. Acá se encantó con el fieltro, este material crudo Nque supo moldear con sus expertas manos para dar vida a adorables creaciones.
por Monserrat Quezada L. / fotografía Sonja San Martín D.
Nació en Carrara, el lugar de Italia donde Miguel Ángel iba a buscar la piedra blanca para hacer sus esculturas. Creció viendo a su mamá y abuela tejer, a su tío trabajar con cerámica y a su abuelo, pintar. No fue raro entonces que, llegada la hora, Francesca Lazzarotti decidiera matricularse en la Academia de Arte de esa ciudad. Lo que sí fue una sorpresa fue que una vez terminada su carrera, agarrara su mochila y se fuera a conquistar el mundo.
 
Cuando terminó la enseñanza media, Francesca quería matricularse de inmediato en lo que era su pasión, pero sus padres se opusieron por considerar que sus compañeros serían muy “hippies” y podrían ser una mala influencia. Así es que se matriculó en la Escuela Superior de Pedagogía, y una vez terminada, ya con la edad suficiente para tomar sus decisiones, entró a la Academia de Arte. “Mi licenciatura fue en pintura, pero tuve la oportunidad de trabajar muchas otras técnicas,
entre ellas escultura con greda, mármol, etc.”.
 
 
EL ARTE DE VIAJAR
 
Una vez egresada, se fue persiguiendo su otro gran interés: los viajes.
“Me encantaba la idea de conocer otras culturas, así que estuve harto tiempo viajando, incluso viví en Taiwán cuatro años”.
 
¿Qué hiciste allá?
De todo; un poco de arte, enseñanza de italiano, etc. Luego volví a Italia y tuve un taller de cerámica, aunque la mayor parte del tiempo la dedicaba a los pedidos que me hacían.
 
¿Y en qué momento llegaste a Chile?
Fue hace cuatro años. Me vine porque con mi marido, que también es italiano, queríamos seguir conociendo lugares. Él también era un viajero empedernido antes de conocerme, así que después seguimos con la misma idea juntos. Pero cuando llegaron los niños se hizo más difícil moverse, porque ellos necesitan algo más estable y empezamos a enviar currículos a todo el mundo y contestaron de Concepción con un trabajo para él como profesor de matemática en el Colegio Italiano. Ahora es profesor de la UdeC en ingeniería aeroespacial.
 
 
TÍPICO CHILENO
 
Pero quedarse en su casa de manos cruzadas era una tarea imposible para Francesca, por lo que de inmediato comenzó a tejer. “Conocí el fieltro por internet. Lo vi en unos broches de abrigos y en pinches. Me pareció un producto novedoso, y me encantaron los colores fuertes, además del hecho de que sea un material natural. También me gustó ver el potencial que tenía para mezclarlo con otras cosas, como mostacillas, hilo de bordar, madera, etc. Las posibilidades son infinitas”.
Lo primero que hizo fue intentar reproducir las pelotas de fieltro para hacer aros y broches. “Anduve por toda la ciudad buscando el vellón, porque en ese tiempo era más difícil de conseguir que ahora, pero valió la pena.
 
Encontré el vellón en Manos del Biobío. Eso me sirvió para conocer a otros artesanos, que después de un tiempo me invitaron a postular para comercializar mis productos”.
 
“Me gustó vender mis productos no solo por el dinero, sino por ver cómo la gente aprecia tu trabajo y te empieza a buscar para pedirte más cosas. Así se corrió la voz”.
 
Además de comercializar en Manos del Biobío, participa de sus capacitaciones y actividades. “Ha sido muy útil porque es una asociación de artesanos donde todos se conocen y si necesitan saber algo de determinado rubro, te pueden ayudar. Todos tenemos experiencias distintas que se pueden complementar”.
 
Tanto le gusta su trabajo que a veces trabaja en creaciones que, por el tiempo que le toma terminarlas, no las podría vender. “Hago determinado tipo de chanchos, que me encantan, por los que tendría que cobrar por
un día entero de trabajo, entonces no puedo porque no lo van a pagar. Así que quedan acá, como tesoros, o los regalo”.
 
Vi en tu blog (http://lapulgarosa.blogspot.com) unas ilustraciones para un libro de cuentos infantiles, cuéntame de ese proyecto.
Son varias historias que escribí hace tiempo y que me siguieron en mis viajes por el mundo. Me encanta dibujar, pero no me atrevo a publicarlo ni nada por el estilo porque no conozco ese mundo. Lo hice porque me gusta trabajar en más de una técnica a la vez, pero ahora el fieltro está ocupando casi todo mi tiempo. Quizás más adelante lo retome.
 
¿Qué otros planes tienes?
La verdad es que con mi marido somos absolutamente patiperros, así es que no sabemos cuánto tiempo más vamos a estar aquí. Sabemos que mientras más grandes los niños se va haciendo más difícil, así que queremos aprovechar ahora.
 

“Me gustó vender mis productos no solo por el dinero, sino por ver cómo la gente aprecia tu trabajo y te empieza a buscar para pedirte más cosas. Así se corrió la voz y me llegaron pedidos, y sigue creciendo de a poco cada día”.

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