Tell Magazine

Entrevistas » Mundo Empresarial

EDICIÓN | Julio 2013

El Club de Chicureo

Roberto Hasbún, dueño de El Establo:
El Club de Chicureo

Partió hace doce años con un local chico donde atendía a sesenta personas. Hoy tiene ochocientos metros cuadros y los domingos sienta a la mesa a más de cuatrocientos cincuenta comensales. C Su manera de darse a conocer: el boca a boca. 

por Carolina Vodanovic G. / fotografía Andrea Barceló A.

Como buen paisano es grandilocuente. Grita por los rincones de su  local,  va dando órdenes, pide que cambien las ampolletas del baño, que se acuerden de los vinos de la nueva carta…pero  nunca olvida la sonrisa. Sus empleados lo quieren, hoy ya suman más de setenta, y él se define como “un buen patrón de fundo, con corazón de abuelita”.

Hijo de inmigrantes árabes, lo suyo no fueron las telas. En algún momento se dedicó a ello junto a sus hermanos, pero rápidamente derivó a la cocina, al restaurante, pasión que lo acompaña desde niño. “Mi madre cocina espectacular y desde chico comí rico y quise deleitar a mis invitados con buena comida y una excelente atención. Tal como los atiendo en mi casa, quiero que sean atendidos en mi local”, asegura.

Hace catorce años montó en la zona una pizzería, la Re-Pizza  dos  años  más  tarde el primer Establo. Era un local pequeño y a poco andar lo invitaron a cambiarse de lugar y poner un restaurante más grande. Hoy son ochocientos metros cuadros, incluido el espacio de juegos infantiles, y tiene setenta mesas en las cuales distribuye a cuatrocientos cincuenta personas un domingo cualquiera.

Paralelo a El Establo tuvo durante siete años un café en la zona, el Emporio Canela, y un restaurante más elegante Mal de Amores, que no funcionó como esperaba, porque se trataba de una apuesta muy elevada para la zona. Hace un año y medio lo vendió.

“Desde chico me gustó mucho la cocina, nunca pensé estudiar esto, soy completamente autodidacta, ni siquiera he hecho un curso”, cuenta orgulloso Roberto. Asegura que cada domingo deja lo números  se  instala  en la cocina del restaurante junto a su señora Carolina Correa. Ella estudió gastronomía y desde que se casaron, hace siete meses, no han dejado de estar juntos, no solo en la casa sino también en el restaurante.

“Hace algú tiemp m cambié  d casa y el cambio no solo incluyó l propiedad, sino una linda vecina que, al pasar de los meses, se convirtió en mi señora”, cuenta enamorado. Carolina hoy supervisa la atención en el salón y controla la calidad en la cocina, ayudando codo a codo a Roberto quien, entre risas, confiesa que “ahora hay dos opiniones, le pregunto qué opina, pero hago lo que yo quiero”.

¿Cuál es la gracia de El Establo?
Lo primero es que aquí los niños no molestan, son lejos lo más importante. De hecho, cuando montamos una mesa, a ellos les servimos antes. La idea es que coman y que luego se vayan a divertir, así los papás almuerzan tranquilos y los niños pueden disfrutar del Rancho Game, del Pueblo del Oeste, estar con el mago que pasa por todas las mesas haciéndoles juegos, del pinta carita, etc. Y lo otro es nuestra diversidad gastronómica. Tenemos una mezcla bien especial, hay prácticamente cuatro cocinas en una, con una variedad de más de ciento veinte platos. Lo último, pero no lo menos importante, es la atención cálida de los meseros. Es como estar en mi casa, ¡como yo te atiendo en mi casa quiero que te atiendan acá!
 
Para ofrecer la gran variedad de platos disponibles en la carta han debido montar tres cocinas separadas. Hay una parrilla a leña donde se preparan carnes de calidad Hereford, hay un bar de sushi y la cocina central donde se juntó la antigua pizzería de Roberto con el american grill, esencia de El Establo, con lo que partieron. “Que yo sepa, no hay un restaurante que tenga cuatro tipos de cocina tan bien fusionados y funcionando en un mismo lugar”, asegura.
 
El ticket promedio de El Establo es de doce mil pesos, si bien hay platos más caros, como las ribs. Y si de almuerzo infantil se trata, el combo cuesta cuatro mil trescientos pesos, con una hamburguesa, papas fritas, bebida, helado y cinco fichas para los juegos. Durante la semana hay un menú de almuerzo por menos de cinco mil pesos.
 
 
EL PUNTO DE ENCUENTRO
 
El Establo no es solo un restaurante, es un punto de encuentro para los chicureanos y muchos santiaguinos que, cada viernes, se reúnen desde hace siete años en torno a un micrófono de karaoke. Se elige al ganador de la semana, luego del mes y la gran final es una vez al año, con dos pasajes al Caribe a quien resulte ganador. “Muchas figuras que luego han participado en programas de talentos se dieron a conocer en el restaurante y adquirieron la experiencia necesaria para ir a la televisión”, cuenta Roberto.
 
“El Establo lleva doce años pensando en la familia, es el club de Chicureo. De día estamos ciento por ciento orientados a la familia. De lunes a jueves celebramos cumpleaños infantiles y los fines de semana nos encargamos de que el restaurante sea un festival para los niños. Tenemos magos, monitores, además de todos los juegos disponibles. Durante las noches, El Establo se llena de carrete y, además del tradicional karaoke, hacemos cada dos meses recitales de grupos de chicureanos que han creado sus propias bandas e invitamos a artistas ya consagrados como Fernando Ubiergo, Eduardo Gatti y Pablo Herrera”, dice.
 
Y pese a que la actividad en el restaurante no para, y que se trabaja de lunes a lunes, una vez al mes, y de manera silenciosa, Roberto y Carolina se dan el tiempo e invitan a una fundación infantil a pasar una mañana de agrado, preparando pizzas y deleitándose junto al mago Key. “Nos reunimos en la cocina, amasamos, preparamos las pizzas y luego montamos una linda mesa para que los niños disfruten. Nos encantan los niños y nos sentimos felices haciendo esto”.
 

“El Establo no es solo un restaurante, es un punto de encuentro para los chicureanos y muchos santiaguinos que, cada viernes, se reúnen desde hace siete años en torno a un micrófono de karaoke”.

Otras Entrevistas

» Ver todas las entrevistas


OPINA

  • Verificación Anti SPAM, Ingrese el resultado de la siguiente operación3+9+3   =