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EDICIÓN | Julio 2013

Emprendedor a full

Daniel Daccarett, fundador y director comercial de Globe
Emprendedor a full
Esfuerzo y perseverancia. Trabajar duro y no creer en milagros, porque la plata solo llega como resultado de hacer las cosas bien. Ese es el secreto de este emprendedor, que divide su tiempo entre máquinas expendedoras, etiquetas, seguridad para empresas y decenas de pequeños negocios que lo transforman en un grande.
 

por Carolina Vodanovic G. / fotografía Andrea Barceló A.

Siempre supque lo suyo  erser independiente .En su familia solo hay empresarios y desde niño fue con su padre a trabajar a la fábrica de telas que este tenía en calle San Eugenio.

Daniel Daccarettingeniero comercial de la Universidad de Chile, apos por el emprendimiento cuando el rmino  todaa no estaba de moda y traba por sus sueños con esfuerzo y perseverancia, dos conceptos que, para su gusto, son la clave del éxito.

Hoy es el fundador y director comercial de Globe, un holding de vending que lleva más de veinte años a cargo de las quinas expendedoras de bebidas, alimentos, tarjetas de prepago BIP, boletos de metro y medicamentos, entre muchos otros servicios. Además, creó un fondo de inversiones y hace tres años lanzó al mercado Producto Protegido, un servicio que permite asegurar los bienes contra posibles robos. Sus negocios suman y siguen y, desde su posición de fundador o socio, aporta el know how e invita a otros a atreverse a emprender, aunque asegura que se debe ser cauto con el llamado.

Cuando empecé tenía la típica dudas de si estaba haciéndolo bien o mal porque todos mis compañeros estaban en la banca,  en  empresa grandes los veí de chaqueta y corbata y yo con un montón deinterrogantes. En ese tiempo no era taquilla ser emprendedor, es más, no existía la palabra. Era el que bo la ola, al que no le resultó, el que no que en el banco, el que no pasó el Test de Rorschach, pero yo estaba súper entretenido con mi trabajo, asegura.

El éxito no llegó de un a para otro. Daniel partió, en 1993, vendiendo balanzas electrónicas. A medio andar, se aprobó una ley d tipificació d carn qu obligaba a imprimir un ticket con el tip d corte que se estaba vendiendo. Y sus balanzas hacían eso. “Empecé a venderlas  a  todos los carniceros. En ese momento me asocié con don Domingo Casto dueño de las panaderías Casto, quien me acogió dentro de su negocio. Teníamos una pequeña oficina para las balanzas. Siempre estuve bajo su alero, él fue mi mentor, me ensó muchísimo, cuenta.

Y de las balanzas de carne derivó a las balanzas para farmacias. Trajo desde España las pesas en las que uno se para y dicen laltura, el peso y la presión y que además imprimen la información. Las vendía a buen precio y los locales recuperaban la inversión en uno o dos meses, como máximo.

¿Siempre fuiste bueno para hacer negocios? 
Sí, recuerdo que desde niño siempre hice negocios. En la época del colegio me instalaba en todas las ferias que había, incluso vendía juguetes de un pololo de mi hermana en el estacionamiento de mi papá.

Ni siquiera su luna de miel con Maa Paz Lioi, en 1995, estuvo exenta de trabajo. Cuando fue a llamar a sus papás, se encont con un teléfono al que había que colocarle monedas para poder comunicarse. Era como un bototo ortodico bien ordinario. Mi la marca, ano el teléfono y lla a un gringo con oficina en Nueva York. Volamos para allá y me dio la distribución para Chile. Fue a como empecé a vender teléfonos públicos en los kioscos, dice Daniel. Y de estos derivó a unos más inteligentes cuando llegó el multicarrier.

“Viajando y viajando me tocó ir a una feria y vi unas máquinas para vender tarjetas de prepago telefónico. Era 1999 y el maestro Faúndez anunciaba El que llama paga. Empecé a traerlas y a vendérselas a los operadores móviles”, cuenta Daniel. De ahí trajo máquinas para validar billetes, para vender Coca-Cola, para recargar tarjetas BIP y para expender boletos de Metro. Es en esta última empresa donde, además, está encargado de las boleterías, con más de mil cajeros en toda la red de Metro.

¿Cómo lo haces para participar de todos estos negocios?
Me he metido en muchas cosas, ya sea ayudando al socio fundador o con una idea propia, pero siempre buscando gente que tenga verdaderas habilidades para desarrollar un negocio. Generalmente, yo hago la parte más difícil, que es incubarlo, porque la gente no sabe cómo hacer negocios o cree que es más fácil de lo que realmente es.
 
“Desde hace algunos años está de moda decirle a la gente que emprenda, pero hay
que ser súper cuidadoso con ese llamado. No es fácil. Hay que tener cuero de chancho para soportar algunas cosas y el apoyo de la familia es vital para sobrellevarlo”, sentencia.
 
 
PRODUCTO PROTEGIDO
 
Este emprendedor Endeavor fue invitado en mayo del 2008 a una gira por Silicon Valley y ahí se le ocurrió hacer algo parecido a Google. “Pensé en crear un buscador de números de serie. Incluso pensé llamarlo, Google Series, pero nunca me pescaron. Cuando volví hice algo parecido y lo denominé Producto Protegido. Al principio funcionó lento, hasta que fui a Falabella para que ellos vendieran este marcado de bienes y ahí el negocio empezó a despegar”, cuenta Daniel.
 
Y como consecuencia de ese negocio fueron surgiendo otros. Dado que hoy se puede asegurar un computador o celular, cosa impensada hace algunos años, Daniel ideó un software que permitiera rastrear estos artefactos, le llamó Rastreo PC. Además, gracias a la buena relación que mantenía con Carabineros de Chile, la Fiscalía Nacional y la PDI, creó Fiscalía Privada, un spin off de Producto Protegido, que busca perseguir penalmente a los delincuentes y desarticular a las bandas que le roban a las empresas.
 
Son muchos los negocios en que has incursionado, ¿en qué estás ahora?
Estoy en el tema de los “intraemprendedores”. Creo que ser emprendedor es una herramienta de movilidad social, que uno puede surgir. Y dentro de las organizaciones, los emprendedores son súper necesarios porque en ese contexto hay muchas formas de emprender. Las empresas están desarrollando programas e, incluso, hay fondos para innovar dentro de las organizaciones. Esto te da un mejor ambiente de trabajo, te sientes mucho mejor trabajando donde estás, hay un sentido de pertenencia que es súper importante.
 
¿Cómo difundes ese mensaje?
Doy charlas en las universidades y motivo a los jóvenes a emprender, pero soy duro y les digo que es difícil. Todos creen que Steve Jobs va a venir a comprarles su negocio y ni siquiera están enterados de que se murió... En Chile no pasan esas cosas, la plata solo llega como consecuencia de hacer las cosas bien durante mucho tiempo.
 
¿Cuál ha sido la clave de tu éxito?
Yo no me considero brillante, pero sí esforzado y perseverante. Me levanto temprano, no salgo con el Club de Tobi, me concentro mucho en lo que hago. Soy perseverante y eso paga diez veces más. Valoro mucho el esfuerzo, me da lo mismo si alguien se equivoca o mete la pata, porque si es esforzado al final le va a ir bien. No creo ser un buen gerente general, pero si me pasas algo lo salgo a vender. Veo una oportunidad de negocios, la estudio y la trato de desarrollar. Y busco el gerente adecuado, el mejor equipo y la empresa agarra vida por sí sola... Es rico ver cómo uno puede influir positivamente en la vida de los demás y esto del emprendimiento es contagioso. Se pega súper fácil: ¡es viral...!
 

“Cuando empecé no era taquilla ser emprendedor, es más, no existía la palabra. Era el que botó la ola, al que no le resultó, el que no quedó en el banco, el que no pasó el Test de Rorschach”.

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