Egresó del Colegio Inglés y entró a estudiar inge- niería comercial en Inacap. No quiso hacerlo en una universidad, porque su propósito era terminar la carrera en cuatro años, para luego hacerse cargo de la empresa familiar. Tenía veintitrés años cuando llegó a formar parte de Transportes Callegari y, desde entonces, trabajó codo a codo junto a su padre Tulio Callegari, artífice de esta compañía.
Vittorio Callegari (47) representa el presente y futuro de una larga historia de tradición familiar y es la cara visible de un legado que tiene un origen de más de cincuenta años. Con la ejecución del plan Marshall, durante la posguerra, su tío Atilio llegó desde Trento, Italia, a estas tierras nortinas buscando nuevas y mejores oportunidades. Instalado ya en el sector de San Ramón en La Serena, llamó a su hermano Tulio, padre de Vittorio, para que juntos se hicieran cargo del almacén de provisiones que Atilio había montado durante su permanencia en la ciudad.
El destino se encargaría de unir, al poco tiempo, a Tulio y Caterina Pezzani (madre de Vittorio) quien también, junto a su familia, había salido de Trento después de la guerra, para trasladarse a La Serena. Esta romántica historia de amor no solo es el principio de una creciente familia, sino también la gé- nesis de un nuevo rumbo empresarial con expectativas impensadas.
Tulio trabajó un tiempo con su hermano en el almacén Trento, el que aún se conserva como recuerdo simbólico de esa floreciente época para la colonia italiana. Buscó su independencia y compró dos camiones. Prestar servicio de transporte fue una oportunidad para cubrir las necesidades de esos años.
¿Es así como se inicia este visionario negocio?
Mi padre dijo: “quiero ir a Chile para juntar dinero, comprarme una lambretta (moto) y regresar a Italia”. Pero conoció a mi madre, pololearon seis meses y se casaron. Nunca se fue y falleció en este país, hace cuatro años. Partió con dos camiones, porque en ese momento era una necesidad.
¿Y se compró la moto?
No (risas). Nunca se la compró, pero ganó muchas cosas más. Una mujer espectacular y una familia unida, formada por cinco hijos: Marisol, Tulio, Atilio, Renato y yo.
Ganó también seguridad y tranquilidad estando en Chile
Con la guerra, el pueblo de Trento quedó destruido, las familias de mis padres comenzaron a pasar hambre y no había trabajo. Acá las cosas fueron muy diferentes, había oportunidades para surgir y mis padres las aprovecharon con trabajo y perseverancia.
¿Características que heredaste para continuar con esta empresa?
Tengo la sensibilidad y el romanticismo de mi madre. A mi padre me parezco en su entusiasmo, porque soy apasionado en el amor, en la vida... en el trabajo. Los Callegari nos caracterizamos por ser alegres y cuando hay problemas lo enfrentamos en familia. Todos nos involucramos y nos apoyamos.
¿Siempre tuviste claro que te dedicarías a esta empresa?
Egresé de Inacap y no me titulé porque no me interesaba, llegué a la empresa porque mi desafío era hacerme cargo de ella. En ese entonces, teníamos diecisiete camiones y hoy la flota es de ciento treinta.
EMPRESA VERDE
Transportes Callegari cuenta, actualmente, con un equipo de trabajo cercano a las ciento ochenta personas. Poseen sucursales y puntos de abastecimientos en Antofagasta, La Serena, Vallenar y Santiago. Un sesenta y cinco por ciento de sus clientes corresponden al rubro del retail y la gran mayoría son de Santiago, entre ellos, Tottus, Unimarc, LD&S, Homecenter Sodimac, Dole y la Pesquera San José de Coquimbo.
El resguardo del medio ambiente y la seguridad es una premisa para esta empresa. Entre las certificaciones cuentan con la ISO 9000 y la ISO 14000. “Todos nuestros procesos son limpios, somos una empresa verde y estamos en la carrera de medición del carbono. Contamos con una flota de camiones ecológicos, con gases como los freones, que se ocupan para la generación de equipos y cámaras de frío. Nos aseguramos que el aceite que se cambia a los camiones, se procesen ecológicamente y que no vayan directo a la tierra. Otras empresas se encargan, también, de reciclar neumáticos y baterías”, comenta Vittorio.
En relación con tus trabajadores, ¿existe mucha rotación?
Tenemos choferes que se han ido a trabajar al rubro minero, ganando un cuarenta por ciento más que en nuestra empresa, pero a los tres meses están de vuelta. La calidad del trabajo, el compañerismo, la relación directa con la jefatura, son factores que ellos valoran.
¿Te involucras con sus problemas?
Cuando algún trabajador quiere conversar conmigo, la puerta de mi oficina siempre está abierta, es muy cálida la relación que tengo con mi gente. Eso es muy importante.
Respecto a los camiones, ¿con qué marcas trabajas?
El perfil de activos de la empresa es americano. La cualidad es que son prácticos, porque lo que necesitamos es un equipo de trabajo amigable y uniformado para el conductor. Trabajamos con diferentes marcas americanas, como International y Freightliner, pero todos tienen el mismo motor, caja de cambio y diferenciales. Nos preocupamos que se fabriquen de acuerdo con nuestras necesidades.
¿Renuevan constantemente la maquinaria?
Quien no invierte en una empresa de transporte tiene un destino muy breve. Siempre estamos reinvirtiendo, creciendo y renovando. El nivel de endeudamiento que tenemos es bajísimo.
¿Eso te permite dormir tranquilo?
Duermo tranquilo. A nivel empresarial, pasé una etapa negra con la crisis económica del noventa y dos, pero como logré salir de eso dije: con esto ¡ya no me para nadie!
DUPLICAR LA FLOTA
De los temas comerciales pasa drásticamente a relatar detalles de su vida privada. Para él es difícil separar ambos mundos, porque las experiencias del corazón las vive intensamente y forman parte de su crecimiento personal y profesional. “He tenido malas experiencias, pero he sabido enfrentarlas. En la vida, uno sufre golpes que duelen y hay que levantarse siempre”, destaca Vittorio.
¿Esto es para cualquier ámbito de tu vida?
Para emprender hay que partir joven, porque no es fácil. Cuando uno parte se cae muchas veces, sufres y te ahogas. Siempre he tenido mentalidad de ahorro, de austeridad. Soy previsor y adverso al riesgo en algunas cosas; en otras, tomo decisiones muy impulsivas...
¿Como cuáles?
En cambios de timón, por ejemplo, en mi percepción hacia los clientes. En decidir con cuáles debo trabajar y con quiénes no debo.
¿Intuición empresarial?
Tengo la gracia de que Dios me ha acompañado en todas las decisiones. Con la experiencia de todos estos años, se generó algo espectacular en la empresa, creamos un sistema informático, que no sé si lo tenga otra en Chile.
¿De qué se trata?
Es un programa de gestión y operación, donde se controla todo a través de la tecnología. Creamos nuestro propio sistema, adecuado a mi forma de pensar y de trabajar. El objetivo fue profesionalizar y estructurar la empresa, esto ha sido la base o el fundamento para crecer.
¿Y cuáles son las proyecciones de crecimiento?
Estamos en condiciones de crecer explosivamente porque contamos con varias aristas y puntos de expansión. En estos momentos, nos hemos dedicado a hacer lobby para adjudicarnos la licitación de un proyecto minero. Si lo logramos, tendríamos que duplicar la empresa en tamaño, es decir, de ciento treinta camiones crecer a doscientos sesenta más.
¿Tu adversidad al riesgo no juega en contra de esta expansión?
No me asusta para nada, al contrario, me entusiasma y sería un nuevo desafío. Es que ahora estoy más relajado y el riesgo lo sé medir, porque en definitiva, el peligro va asociado a factores externos a la gestión de la empresa.
Pero hoy se está produciendo una desa- celeración en las inversiones locales
Son carriles distintos; por ejemplo, una empresa minera no iniciaría su apertura de no tener claro su futuro. Ahora, si la minera tuviese que cerrar hay cláusulas de contrato de por medio.
¿Te sientes afortunado?
Fui tremendamente trabajólico y lo hice por mi familia. Hoy me siento tranquilo y tengo más tiempo para mí.
¿Eres muy conservador?
Soy conservador, pero un loco también. Puedo dejar todo botado por una puesta de sol.
Llegué a una estabilidad económica que me da la libertad de hacer lo que quiero.
La confianza en tu equipo de trabajo, ¿también te lo permite?
Tenemos en la empresa un equipo humano espectacular. Confío absolutamente en ellos y eso es maravilloso.
¿Eres de planificar la vida?
Sí, me gustaría en unos diez años más vivir en Florencia, tener una casita y dedicarme a... ¡no lo sé!
¿Quieres jubilar tan joven de la empresa?
Puedo manejar la empresa desde allá y viajar cada cierto tiempo. No podría dejar de trabajar.
¿Te irías acompañado?
Si me voy a Italia, ¡lo hago acompañado! Hacer un proyecto de vida solo, no se puede. Así como mi padre quería una moto, a mí me gustaría vivir en la Campiña, tener una vida simple... sencilla ¡ese es mi sueño!