Erwin Vernales, director y dueño del parque zoológico Serena Zoo, nunca imaginó —veinticinco años atrás— que su afición por coleccionar aves, lo llevaría a tener las más increíbles especies salvajes y de tan variada procedencia.
Sonríe al pasar por los senderos construidos en la quebrada que adquirió últimamente, indicando que en este sector, poco a poco, “se están entregando nuevos subsidios”. Un terreno en el que, incluso, han logrado confluir las aguas de vertientes para tener una laguna donde habitan más de cien patos de raza y doscientos peces de estanque.
La historia de este zoológico se inicia hace ocho años, con la instalación de un camping de media hectárea alrededor del terreno que ocupa actualmente. El mayor atractivo de este fecundo espacio fueron los doscientos cincuenta pájaros que tenía en su parcela familiar. Uno de ellos, un guacamayo de
ocho años, aún lo acompaña y grita al verlo acercarse a su jaula. No es solo porque lo reconoce, sino porque cada sábado o domingo que lo visita, le trae algo especialmente rico para comer: un choclo o un chocolate.
Con el tiempo, poco a poco fue incorporando animales de granja y descubriendo el oficio de la adquisición de animales. En la medida que fue conociendo acerca de sus necesidades y cuidados, fue invirtiendo un poco más.
Desde los inicios, las cosas han cambiado bastante. Hoy, recibe, anualmente, cerca de ciento cuarenta mil visitas y espera que este número crezca en un doce por ciento más este año, apostando al éxito de las nuevas especies que llegan este invierno, entre ellos, una pareja de lobos marinos y doce pingüinos que se instalarán en la parte alta del recinto durante el verano.
MARAVILLOZOO
Gran parte de los animales de este zoológico son recibidos a una edad temprana, lo que facilita su adaptación y la de sus pares, al nuevo entorno. Erwin nos muestra a una especie hembra de ciervo europeo o pudú que, por haber sido amamantada con mamadera por humanos en este recinto, le permitió alcanzar un mayor grado de sociabilización con las personas. A simple vista, esto parece haberla convertido en la maestra para los nuevos pudúes que fueron llegando y la razón que explicaría la tranquilidad con que estos animales reaccionan frente a los visitantes. Algo similar ocurre con los patos de raza, las pitones, los monos, los pájaros, que son algunos de los animales que se pueden admirar en este lugar.
Hay otros, en cambio, como los antílopes africanos que llegaron a una edad más adulta. Llegamos al boscoso sector donde habitan y no resulta fácil verlos. Otros más extrovertidos, como el papión o mono de “poto colorado” como comúnmente se le conoce, se acerca al público, mostrando con un bostezo desenfadado su prominente dentadura. La hembra de esta especie entra en celo cada mes y luego de cinco meses de gestación, puede parir una cría. No son monos de árboles, son monos de tierra que pasan mucho tiempo sentados y la naturaleza los dotó de la callosidad rojiza en su trasero para protegerse de no quemarse en su hábitat natural: África.
En el caso de los flamencos, Vernales sabe que para lograr que ellos se reproduzcan, tendría que traer más miembros de su especie a los tres ya existentes, pues por su naturaleza gregaria, se reproducen estando en grupos.
Mientras avanzamos, seguimos conociendo algo más de los animales. Y nos enfrentamos a la pregunta de las rayas de la cebra. Solo que en este caso tenemos que hablar de las rayas de color negro y café. Sí, porque en Serena Zoo las cebras provienen del sur de África y eso las hace diferente a las cebras que conocemos.
También nos encontramos con los capibaras, los roedores más grandes del mundo, provenientes de Argentina. Pueden llegar a medir hasta un metro y treinta centímetros de longitud por cincuenta centímetros de altura.
A toda esta gama de sorprendentes animales salvajes se suma una pareja de ojos pardos, lobos europeos, ñandúes, avestruces, bandurrias, faisanes, una cacatúa, cuervos del pantano, ovejas de Somalia, suricatas, un burro, un ocelote, conejos, ualabí (canguro enano), por nombrar algunos. Gran parte de estos animales han sido adquiridos desde criaderos especializados que, no necesariamente, coinciden con los continentes o lugares de origen de los animales. La mayoría de los peces, por ejemplo, son de un criadero de Estados Unidos, mientras que los flamencos son del sur de Chile.
RESCATE ANIMAL
Actualmente, el parque cuenta también, con una bajada en canopy de ocho metros de altura por setenta metros de lago. Una aventura vertiginosa, que pueden disfrutar grandes y pequeños.
Asimismo, para apoyar el rol educativo, el recinto cuenta con cuatro guías capacitados para acompañar en el recorrido a grupos de colegios o de distintas instituciones. “Los horarios de comida, por lo general, son después del cierre, es decir, después de las seis de la tarde, para mayor tranquilidad de los animales. Por eso no ven comida en las jaulas. Mensualmente compramos sobre tres mil kilos de frutas y verduras y más de tres mil quinientos kilos de carne”.
Por otra parte, explica que “el agua de los recipientes de los jabalíes si la observan sucia es porque ellos usan esa agua para hacer barro y refregarse en él. O el agua de la tigresa Shakira, de ciento cuarenta kilos de peso, puede estar sucia porque ella defeca en ella como una forma de demarcar su territorio”.
No han sido pocas las ocasiones en que el personal de Serena Zoo ha aprovechado conocimientos, recursos y dedicación para realizar labores de apoyo y cuidado de animales que no pertenecen a su zoológico. Tanto particulares como instituciones del Estado han acudido a ellos para dejar animales bajo su protección. Cuenta con un veterinario permanente y con la asistencia, cada tres semanas, del médico veterinario del Zoológico Metropolitano, Ricardo León.
Pelícanos, loros tricahue, lechuzas, búhos o tiuques son algunos de las especies que han recibido malheridos en Serena Zoo y luego de ser recuperados son reintroducidos al entorno.
“Regularmente estamos recibiendo llamados del Servicio Agrícola Ganadero (SAG) y acogiendo animales para su recuperación o refugio. Por ejemplo, después del terremoto, recibimos tres leones de un circo que fue arrasado por el tsunami. Se quedaron con nosotros cuatro meses y medio. Y así también, otro león requisado de un circo que debió suspender sus funciones por causa de una investigación”, explica Vernales.
¿Cuánto consume un león diariamente?
Los leones comen ocho kilos de carne al día. Eso significa, cerca de doscientos cincuenta kilos al mes para un solo león, es decir, sobre mil kilos de carne en cuatro meses y medio. Esto, en costo, es sobre el millón seiscientos mil pesos.
¿Se puede negar a recibirlos?
Yo pienso que en una casa que comen cinco, pueden comer seis o siete. En mi caso, en un zoológico que alimenta a quinientos animales, puedo alimentar a tres más.
¿Recibe ayuda de alguien?
No. Y debiese ser prioritario para el Estado, porque de Santiago al norte no tenemos centro de rescate animal.
¿Cómo se sustenta el zoológico, más aún con gastos adicionales como este?
En Santiago, los zoológicos se sustentan por sí mismos. En regiones o provincia no es así. Tienes que tener otra entrada y para nosotros es el uso del camping desde noviembre a febrero. Con eso cubrimos las necesidades de los animales. Para este verano, instalaremos toboganes con forma de animales para las piscinas del camping.
¿Conforme con este trabajo?
Me siento pleno, eso no significa que no tenga todos los días la presión de mantener a los animales en las mejores condiciones. Estamos conformes y tenemos la tranquilidad que cada día que pasa es un día que trabajamos por los animales.
Nuestro dato:
Serena Zoo
Km 22 El Hinojal, ruta D-41