Su amor por las lanas lo tiene impregnado desde que era una niña. Su madre se dedicaba al tejido industrial y aún recuerda que tomaba los ovillos entre sus manos y se fascinaba con el aroma.
Creció con la inquietud hacia el arte, sin embargo, optó por estudiar estética integral y luego, turismo en el DUOC. Conoció a su marido francés haciendo la tesis de pregrado en turismo astronómico, trabajó en varios hoteles, se casó, se fue a vivir a Francia y luego a Australia.
Llegó a La Serena hace quince años, inaugurando la primera agencia de turismo astronómico de la zona. Se dedicó un tiempo a ello, hasta que las consecuencias de la crisis asiática la llevaron a cerrar su agencia y a comenzar un nuevo camino.
Su afición por las manualidades la motivaron a realizar un primer curso de telar con la artista Montserrat Erwing. Aprendió las técnicas básicas y esenciales y luego, fue hilando su propia creación.
¿En qué momento aflora la mezcla de materiales?
Al principio hice los tÃpicos telares de lana con bastidores. En Francia, entré a una exposición de pinturas y al lado habÃa otra galerÃa. Me llamó mucho la atención un cuadro con telas y tiras con relieves, que no pude saber bien de qué se trataba porque estaba cerrado, pero me encantó.
¿Esa idea te inspiró?
Pasó el tiempo y un dÃa en Playa Blanca, habÃa un cuadro de Maite Izquierdo en un salón. Vi su trabajo y me recordó el cuadro de Francia. Es asà como comencé a mezclar material reciclado sobre las telas.
¿No es una técnica aprendida?
Soy autodidacta en esto, es una técnica propia. La base del cuadro es una tela y sobre ella voy enlazando de manera armónica los materiales reciclados. Primero hago un montaje sobre la mesa y voy poniendo todo lo que se me ocurre en el momento, según mi inspiración.
TELAS CON ARTE
A fines del 2009, SofÃa Fernández dio origen a la técnica de mezclar géneros y lanas. Bautizó sus trabajos con el nombre TelArt y creó una página web para exponerlos
www.sofiatelart.com. Desde entonces, desarma, recicla, rompe, corta, teje y deshilacha. El resultado: cuadros de diferentes formatos y dimensiones. Cada uno de ellos con un trasfondo y una razón de existir.
“Puse mis primeros trabajos en los muros de mi casa y fueron las amistades y familiares quienes me motivaron a continuar. Mi casa fue la vitrina que me permitió dar a conocer mi arte. Tengo un cuadro inspirado en mis doce amigas y ese se quedó conmigo (sentada en el living de su casa, muestra el cuadro que ocupa casi todo el muro)”.
¿Qué es lo que te inspira para crear?
Los sentimientos, las vivencias, los paisajes. Hace poco estuve en Canadá y vi unos parques maravillosos con unas tonalidades de verdes en degradé que nunca antes habÃa visto. También vi muchos trabajos con atrapa sueños, con unos tejidos espectaculares. Llegué inspirada en hacer un telar en verde y sobre las telas, poner atrapa sueños de diferentes tamaños.
Este privilegio de viajar, ¿aporta a tus ideas creativas?
MuchÃsimo. Soy bendecida por eso. Todos los años viajamos a diferentes lugares y eso es un gran aporte a mi inspiración.
Y cuando te piden trabajos especÃficos, ¿qué es lo que te provoca?
Esto tiene mucha relación con lo que la gente busca. Depende de los espacios, de los colores y de la intención de las personas, que por lo general, es dar energÃa y alegrÃa a los ambientes.
¿Te sientes recompensada con el reconocimiento de la gente?
En una exposición del DÃa de la Mujer, una apoderada del colegio vio uno de mis cuadros y me preguntó cómo se llamaba, le dije Ãpine d’amour. Ella venÃa llegando de Francia y tuvo una conexión inmediata con el cuadro. Se enamoró y se lo llevó. Yo quedé impresionada, porque lo hice en un momento especial de mi vida... esa espina era yo.
¿Es esto lo que realmente te apasiona?
La verdad que sÃ. Me relaja y me hace feliz. A futuro me veo más grande, exponiendo de manera itinerante y con la posibilidad de ir innovando.