Pensar en hacer un evento, es pensar en un “cacho”. Hay que preocuparse de la decoración, las flores, el picoteo, la comida, el postre, y luego lo peor: lavar la loza, ordenar la cocina, trapear el piso, en fin, ordenar el caosn que se produce cada vez que tenemos un bautizo, cumpleaños o una simple junta.
La solución a veces pasa por mandar a hacer todo a una banquetera, hacer un buffet o comprar comida hecha. Pero esto no resuelve el tema del lavado y el servicio, cosas que impiden que, finalmente, los dueños de casa disfruten de la fiesta. Además, los costos son altos, y si no se quiere preocupar de nada, hay que contratar a alguien que ayude con la limpieza y con el tema de calentar la comida y servir.
En todo esto y mucho más pensó la rancagüina María José del Real, quien luego de haber visto, hace poco más de un año, en una feria, un carrito que ofrecía comida árabe, se le iluminó la mente y dijo: ¡Esto es lo mío!
Amante de la buena gastronomía, nació en el seno de una familia de diez hermanos y una madre que les hacía los más exquisitos manjares a todos sus hijos, incluidos amigos y pololos. “Me surgió la idea de hacer algo parecido al carro que vi, pero con sándwiches tradicionales chilenos, como el churrasco, los lomitos y el hotdog”.
Así es que desde chica, la “Coté” tuvo un acercamiento a la cocina preparada en casa, esa producida con cariño, con tiempo, y con esos secretos de mamá que la hacen más sabrosa. “Mi madre tiene gracia para cocinar y todo le queda exquisito, como el pollo al coñac, las plateadas al horno, las guatitas a la madrileña, y una variedad de comidas típicas chilenas, y de postres. Se esmera en su cocina para regalonear a cada uno de sus diez hijos y en especial a mi papá, que hoy ya no está. Ella me enseñó todo lo que sé de cocina, y de ahí viene la receta del lomito, por ejemplo”.
EN SU CASA
De esta manera y con las ganas de emprender en la cocina, con la idea lista y las recetas hechas, es que esta empresaria mandó a hacer su primer carrito, al que le puso La Facunda, “porque es la patrona del emprendimiento y la alegría”.
Este es un servicio en donde la persona llama, dice que necesita un carrito con cierta cantidad de sándwiches, y Coté lo lleva el día del evento hasta la casa, con dos personas vestidas de forma impecable y que cocinan in situ para los invitados. Ellos llevan la loza y todo lo que se necesite sin salir del carro, que van a buscar al día siguiente. Nada que lavar, nada que ofrecer, nada que limpiar, y todos los invitados se sorprenden de este sistema súper funcional que otorga exquisitos y satisfactorios sándwiches.
¿Cuál es el servicio que otorgas?
Atención personalizada con los carritos a domicilio, los que incluyen platos, servilletas, cubiertos, en fin, lo que se requiera. La idea es que el cliente sea atendido como un invitado más en su casa u oficina.
¿Quién atiende los carritos?
Me ayuda mi marido, Hernán, y todos mis hijos: María José (24), Hernán (22), Francisca (20), Martín (17) y Juan Cristóbal (11), alternativamente, más una maestra de cocina, la “Tita”, quien trabaja con mi mamá desde hace quince años y que es parte de la familia. Se esmera en atender bien y cocinar rico.
¿Cuántos carritos tienes hoy, y de qué variedades?
Tengo cuatro carritos, uno de sándwich tradicional, otro de sándwich gourmet, y los demás de tacos y postres.
¿Cómo son los carritos?
Son de acero inoxidable, miden aproximadamente un metro y medio de largo por ochenta y cinco centímetros de ancho. Cuentan con quemadores a gas, varios especieros, lavamanos con estanque de agua, ya que la idea es tener un carro higiénicamente limpio y muy seguro. Además de su colorido toldo.
¿La diferencia para ti entre un carrito o un buffet?
Para mí son dos cosas diferentes, nuestros carros ofrecen comida rica, práctica, rápida y entretenida, mientras que el buffet es algo más protocolar y requiere mucha dedicación, y por lo mismo, tiene un costo más alto.
A PASOS DE GIGANTE
En la actualidad, carritos La Facunda han sido el boom de Rancagua. Coté tiene todos los fines de semana copados y ya no solo va a fiestas de casa, sino que ahora la llaman de empresas, colegios y hasta matrimonios; por lo mismo, hoy ya está en espera de un quinto carrito que mandó a fabricar. “Funcionamos de lunes a lunes, y los fines de semana estamos copados, por lo que es preferible reservar un carro con quince días de anticipación, aunque también tenemos la posibilidad de atender casos urgentes”.
Dentro de la oferta de La Facunda hoy existen: El “Carrito Tradicional Chileno” que ofrece tres tipos de sándwiches: están los churrascos, “con carne comprada especialmente por mí, de buena calidad, con un aliño sabroso que es secreto, con palta, tomate, mayonesa casera pasteurizada, mostaza, kétchup, ají verde y cebolla caramelizada”. Luego los lomitos de centro, “cocinados con una receta casera en un sabroso jugo”, y los míticos hotdogs, hechos con “salchichas sureñas”. “Todos estos sándwiches van montados en panes caseros, como por ejemplo marraqueta, frica especial u amasado, de acuerdo con el gusto del cliente”.
Por otro lado, está el “Carrito Gourmet”, que busca ofrecer un servicio para gustos más exquisitos. “Son sándwiches más elegantes que constan de ingredientes seleccionados, como jamón serrano, jamones acaramelados, queso de cabra, queso mantecoso, palmitos, rúcula, palta en filetes, tocino, tomate y salsas agridulces. Y va montado en pan pita blanco o integral, pan bachata, toscano o baguette”.
Asimismo María José se atrevió con el “Carrito de Tacos”. “Masas de trigo con una carne preparada al estilo mexicano y un pollo de pechuga”. Los ingredientes son: guacamole, choclo, lechuga, queso mantecoso, cebolla caramelizada, tomate, salsa ácida, tocino, entre otros. Y el último es el “Carrito de Postres”, que es más pequeño que los demás en cuanto a tamaño, y tiene una amplia variedad de estos: suspiro limeño, maracuyá, tres leches, crème brûlée, flan con frutos del bosque, todo tipo de bavarois, manjar de los dioses, parfait de almendras...
Por cada sándwich existe un precio que bordea entre los dos mil trescientos y dos mil ochocientos pesos —dependiendo si es tradicional o gourmet— si se piden más de sesenta unidades, si se necesitan menos, el precio sube un poco. Los tacos cuestan mil ochocientos pesos cada uno, también a partir de las sesenta unidades. Los postres se venden por docenas y cada una cuesta doce mil pesos. No hay un mínimo para estos. La Facunda también ofrece mini sándwiches, que vienen en panes más pequeños, estos tienen un valor de mil quinientos pesos si se requieren más de ochenta unidades.
¿Dónde conseguimos un carrito La Facunda?
¿Viajas a otras regiones cercanas?
Por el momento, no. Me falta mucho por hacer aquí en la región de O ́Higgins, que es mi prioridad.
¿Ya tienes pensada otra variedad de carros para el futuro?
Sí, quiero hacer uno de cocteles y tragos, tipo bar, y otro de comida casera al plato.
¿Puedes vivir de tu negocio?
No todavía, ya que todos mis ingresos los destino al mismo proyecto, para poder crecer lo más rápido posible y así alcanzar mis metas.
¿Cuáles son tus metas?
Este año, la meta es llegar a tener dos carritos más, el de coctel y de comida casera, con esto creo que podré empezar a gozar de mis ingresos el próximo año... Después la idea es seguir creciendo en número y abarcar Curicó, Talca y otras regiones.