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EDICIÓN | Julio 2013

La ley y el orden

María Isabel Ancarola, seremi de justicia
La ley y el orden

De un día para otro, esta abogada serenense dejó la comodidad en un reconocido estudio jurídico para abocarse al servicio público. Dejó el derecho comercial y marítimo, para adentrarse en el intrincado submundo penitenciario, ese que habla de cárceles hacinadas, de penas arbitrarias, de historias no resueltas, de menores sin más horizonte que las paredes de los hogares que los cobijan. Como un apostolado, Isabel se dedicó en cuerpo y alma a trabajar desde dentro del poder judicial, a conversar con los actores involucrados del sistema penal, a escuchar, a entender. Hoy, luego de tres años duros y desafiantes, ésta es su mirada. 

por Macarena Ríos R. / fotografía Vernon Villanueva B.

Lunes, diez de la mañana, un frío de los mil demonios que va desapareciendo con una conversación honesta, un café relajado y la sonrisa encantadora de María Isabel Ancarola, abogada, madre orgullosa de Pedro Pablo (20), Martín (17) y Josefa (10), compañera inseparable del destacado abogado, especialista en derecho civil, Fabián Elorriaga, mujer de armas tomar, amante del fútbol y de su tierra, que trabajó durante veinticuatro años en el reconocido estudio de Beltrán Urenda, “un hombre bueno, solidario, un referente importantísimo en mi formación profesional”.
 
¿Qué pasó por tu cabeza cuando te ofrecieron la seremía?
Lo primero que pensé fue ¿por qué yo?, pero cuando me ratificaron en el cargo decidí tomarlo como un desafío importante que llegaba en el momento preciso. Todo el mundo piensa que don Beltrán me puso aquí, cuando en verdad él era el único que no quería que me fuera del estudio.
 
¿Cómo han sido estos tres años de servicio público?
Fuertes, de partida mi ritmo de trabajo cambió en un ciento por ciento. El famoso 24/7 fue una realidad. El teléfono puede sonar a cualquier hora y frente a cualquier contingencia, pero ha sido una experiencia muy enriquecedora.
 
¿El mayor desafío que has debido enfrentar?
El cambio rotundo de escenario. De dedicarme al derecho comercial y marítimo, tuve que centrar mi ambiente al de las cárceles de adultos, las cárceles de jóvenes, los hogares de menores.
 
¿Te lo imaginabas así?
Es que yo ya lo conocía. Cuando me vine a estudiar derecho a la Universidad Católica de Valparaíso desde La Serena, viví con una tía, Isabel Ancarola, que en ese tiempo era jueza del crimen en Viña del Mar. Yo fui su partner, tal vez por el hecho de que ella no tenía hijos y la acompañaba todos los sábados a hacer visitas de cárcel, siempre estaba en el tribunal con ella, con las carpetas y los expedientes, la acompañaba de madrugada a hacer un levantamiento de cadáver cuando alguien se suicidaba. Y aunque pensé en algún minuto dedicarme al derecho penal, las circunstancias me llevaron por otro camino.
 
¿Tu brazo derecho?
Soy una agradecida del equipo de trabajo que me tocó cuando asumí la seremía y que venía de antes. Ha sido muy leal conmigo y nos ha permitido sacar adelante todos los proyectos.
 
¿Qué ha sido lo más duro de este trabajo?
Los hogares de menores, sobre todo de los más chicos. Ver a niños que han tenido que sufrir experiencias de vida tan difíciles, tan traumáticas, es fuerte. Aunque el tema de las cárceles es sumamente complejo, no se compara a la realidad de los hogares de menores, porque ellos no tienen ninguna culpa de estar en donde están.
 
 
FACTOR APEGO
 
María Isabel tiene claro que la ley de adopción es uno de los temas urgentes que hay que modificar. De hecho, comenta que la ministra ya anunció un proyecto de ley que se presentará al congreso en los próximos meses que busca reducir los plazos, para no hacerlo tan complejo y revisar la situación de los guardadores en los procesos previos a la adopción. “Lo que se está buscando es el bien del niño, no podemos poner por encima la ley”.
 
¿Porqué los guardadores no pueden adoptar a los niños que cuidan?
Porque está prohibido por ley. El rol del guardador, al que se le paga como cualquier trabajo remunerado, es el de dar un hogar, cariño y valores a los niños que recibe como parte del proceso previo a la adopción. Ellos conocen las reglas. Pero a veces pasa que uno puede encariñarse más allá de lo que el trabajo te exige y se presenta el conflicto, como el caso de Puerto Montt.
 
¿Cuál es tu visión de ese caso?
Creo que aquí el fin último es proteger el interés superior del niño y si el niño ya ha tenido un apego, lo lógico es no perderlo.
 
El apego es clave
Es lo que diferencia a los guardadores de los hogares de menores y lo que debemos potenciar. El factor común de quienes cometen delitos o que se encuentran en situación de mayor precariedad social, es siempre la falta de algún referente emocional.
 
 
EN TELA DE JUICIO
 
Así se encuentra el Código Penal para María Isabel. “Hay que modificar el Código Penal en su totalidad, hay que hacer un estudio profundo y buscar la proporcionalidad en las penas. En eso estamos trabajando. No puede ser que una persona que abusa sexualmente de otra tenga una pena bajísima, en comparación a un tipo que comete robo con violencia y está diez años preso”.

 

 

“Hay que modificar el Código Penal. No puede ser que una persona que abusa sexualmente de otra tenga una pena bajísima, en comparación a un tipo que comete robo con violencia y está diez años preso”.

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