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EDICIÓN | Julio 2013

La cenicienta del triatlón chileno

Consuelo Jaeger, kinesióloga y deportista
La cenicienta del triatlón chileno

Santiaguina de nacimiento pero viñamarina por adopción, Consuelo Jaeger, desde muy niña, quiso vivir en compañía del deporte. Ya de grande y cuando creía no haber podido dar con alguna disciplina que la cautivara tanto como para dedicarse ciento por ciento, de manera inesperada encontró en el triatlón lo que siempre buscó.

por Nicolás Carrizo R. / fotografía Vernon Villanueva B. y gentileza Consuelo Jaeger

Hace menos de dos años jamás pensó que iba a tener que convivir con las exigencias propias
de una deportista de con alguna disciplina que la cautivara tanto como para dedicarse alto rendimiento. Comenzó primero con el running de manera amateur y hoy está entre las triatletas más destacadas de todo el país. Entrena seis de los siete días de la semana, y a pesar del poco tiempo que lleva dedicada a esta disciplina, se está preparando para salir a competir por primera vez al extranjero.
 
Indistintamente de la ciudad donde se encon- trara, siempre su deseo fue hacer deporte. Vivió en Santiago hasta tercero básico y a pesar de su corta edad, ya exploraba entre la gimnasia olímpica y la rítmica. Luego se fue a vivir a Punta Arenas, donde encontró en el vóleibol su mejor pasatiempo. Tres años más tarde llegaría a la que se convertiría en su ciudad, Viña del Mar. Aquí cursó lo que le restaba de escolaridad y aprovechó las instalaciones de su colegio, Capellán Pascal, para incursionar en el atletismo. Estudió kinesiología en la Universidad de Playa Ancha. Durante su etapa universitaria empezó a bailar flamenco, demostrando que no solo el deporte tiene lo suficiente para cautivarla.
 
Su progreso profesional se vería beneficiado gracias a un viaje que la tuvo un año trabajando en el extranjero. Australia fue la primera parada.
 
Junto con desempeñarse como kinesióloga, en Sidney practicó fútbol femenino y le llamó la atención la dedicación y el entusiasmo con el que los australianos realizan actividad física.
Su travesía siguió en la India. Estando ahí pudo conocer mejor las tradiciones propias de este país, cumpliendo con el principal motivo de su visita: interiorizarse en el yoga.
 
 
LA LLEGADA DEL RUNNING
 
De vuelta en Chile, decidió establecerse en Santiago, donde trabaja actualmente. Al poco tiempo de su regreso e influenciada por su experiencia en Australia, se unió al grupo “RPM Team”, donde se involucró de lleno en el running.
 
“El año 2008 comencé yendo a mi primera carrera, de ocho kilómetros, acá en Viña. Luego de eso participé en distintas competencias, y ya para la ‘North Face’, de diez kilómetros, obtuve podio. Entonces me di cuenta de que tenía una capacidad que podía desarrollar”, explica Consuelo.
 
¿Es cierto que el running se vuelve adictivo?
Yo creo que es cierto. Lo que he visto en el mundo del running es que una vez que le tomas el gusto sigues ¿Por qué? Porque te sientes más aliviado, saludable, tu cuerpo puede modificarse rápidamente, en términos físicos y estéticos. Además, liberas cierto tipo de endorfinas y sustancias que te hacen sentir bien. A pesar del cansancio que puedas tener, sicológicamente andas bien y con ánimo.
 
Poco tiempo después, además del running, fue incluyendo natación y un poco de bicicleta. Esa fue la antesala de lo que vendría a mediados del año pasado, donde decidió dar el salto y aventurarse en el triatlón.
 
A pesar de que comenzaste hace muy poco en el triatlón los resultados se te dieron rápido
El año pasado en una carrera de veintiún kilómetros, obtuve el segundo lugar general mujeres. Luego me fue bastante bien, participé en la triatlón de Bahía Inglesa y en enero de este año fui a la de Pucón, donde obtuve el sexto lugar en mi categoría (30-34 años). Además, según el ranking de “Trichile”, fui la segunda chilena con mejor tiempo en running, que es mi etapa fuerte. Posterior a eso vino uno de mis logros más importantes: el cuarto lugar en la triatlón “Adidas”.
 
¿En qué consiste tu rutina de entrenamiento?
Son tres días de entrenamiento. En la mañana muy temprano se nada, de seis y media a ocho de la mañana, y se entrena en la noche, de seis y media a nueve, lo que es running. Por lo tanto, son lunes, miércoles y viernes con doble jornada de entrenamiento, más los martes y jueves que toca pedaleo. Además, el día sábado es de largo pedaleo, preferentemente en Chicureo o en Cajón del Maipo.
 
¿Entrenas sola o acompañada?
Entreno con RPM Team, que es un grupo de setenta personas aproximadamente. Hay algunos que entrenamos triatlón y otros que practican una o dos de las tres disciplinas. Eso sí, cada uno tiene su propio plan de entrenamiento, que está hecho de acuerdo con las exigencias personales. Santiago no es fácil, por los traslados y los horarios laborales. Cuando vengo a Viña los fines de semana, subo “Los Ositos”, voy a las dunas o realizo el camino de la costa.
 
¿Tus amigos te entienden cuando te restas de alguna actividad social por cuidar tu entrena- miento?
No es fácil en lo personal poder acomodar los tiempos. Hay veces que los amigos te buscan, pero uno tiene que acostarse temprano. Se debe ser riguroso para llegar en mejores condiciones a una carrera. La familia también, muchas veces, te pide esos tiempos por algún tipo de celebración. He intentado estar en todos los eventos familiares. Ellos me apoyan bastante cuando compito, me han ido a ver, cosa que les agradezco mucho. Pero en general no es fácil, sobre todo porque el triatlón, por ser una competencia que dura entre cinco y seis horas, requiere de un entrenamiento de, al menos, seis días a la semana. En este momento estoy pololeando... (risas) y mi pololo también pasó por ese proceso, entonces lo entiende. Ahora intento ser más flexible. O sea, si tengo que dejar una carrera por estar con la familia, lo puedo hacer.
 
 
SUEÑA EN GRANDE
 
Su siguiente reto es el 4 de agosto, fecha en la que se realizará la segunda versión del triatlón de Bahía Inglesa, donde buscará superar su tiempo anterior. Pero eso no es todo. El próximo 20 de septiembre viajará a Cozumel, México, para participar en la que será su primera competencia fuera del territorio nacional. Es una tarea muy exigente, ya que se trata de una triatlón 70.3, lo que significa 1.900 metros de nado, 90 kilómetros de bicicleta y 21 kilómetros de running.
 
¿Con qué expectativas vas a esta carrera?
Es una carrera oficial, 70.3, así que es un tremendo desafío. Este Ironman es clasificatorio para el mundial de noviembre de este año. Tengo posibilidades de clasificar, pero para ello debo llegar entre los primeros lugares. Este año obtuve el sexto lugar en mi categoría en Pucón y yo pienso, bueno ¿y por qué no? Mis metas son altas y de verdad con la pasión que siento al entrenar creo que puedo lograrlo.
 
¿Hasta cuándo te gustaría dedicarte a esto?
Yo quisiera proyectarme de aquí en adelante. Más allá de los cincuenta años, me encantaría. No sé si todo el tiempo en triatlón. En mis planes está tener una familia y el tema va de la mano de eso y de los planes de trabajo. En estos momentos estoy dictando clases para un diplomado, que es algo que también quiero desarrollar. Entonces la idea es hacer que todo sea compatible. También está el tema de los auspicios. El contar con ayuda implica poder dedicar más tiempo a los entrenamientos. 
 

“El triatlón, por ser una competencia que dura entre cinco y seis horas, requiere de un entrenamiento de, al menos, seis días a la semana”.

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