Tell Magazine

Entrevistas » Cultura

EDICIÓN | Julio 2013

Fiebre de inspiración

Kaunaz, joyería contemporánea
Fiebre de inspiración
María Eugenia Saavedra y Vahitiare Beltrami, madre e hija, llevan el arte en la sangre, saben trabajar la plata y la pedrería con el impulso que les otorga el deseo y la motivación chispeante de crear nuevas piezas. 

por Maureen Berger H. / fotografía Vernon Villanueva B.

En toda la esquina de la empinada calle Capilla con Galos, de Cerro Alegre Valparaíso, se encuentra el centro de acción de las orfebres María Eugenia Saavedra (49) y Vahitiare Beltrami (29), madre e hija, quienes, pese a su juventud, llevan parte importante de sus vidas imbuidas en este maravilloso arte, que les permite expresarse en sus distintas colecciones bajo la marca Kaunaz.
 
María Eugenia fue la precursora. A los veinte años, después de dedicarse a vender piezas en plata y conocer de cerca las propiedades del material, sintió que ella era capaz de crear con sus manos. Era muy joven, todavía no nacían sus dos hijos, aprendió en talleres, se ganó capitales semilla, compró maquinaria e implementos y se dedicó de lleno a realizar joyas en plata, que aunó bajo la marca Étnica.
Paralelamente, Vahitiare fue haciendo su camino, estudió gestión en turismo y cultura y coaching ontológico (filosofía que enseña al ser humano a trabajar en coherencia con su cuerpo, lenguaje y emociones) y ha trabajado en ambas áreas en instituciones y universidades. Hasta que una razón personal la llevó, hace tres años, a atreverse con este mundo, que siempre vio como el oficio de su mamá.
 
¿Quisiste introducir cambios?
Vahitiare: Claro, con toda mi base de trabajar con empresas, creí que había que concentrarse en el marketing, los números, la estrategia de venta... Pero al tiempo, descubrí que primero y por sobre todo está el arte. Sí aplicamos un cambio, que es hacer joyas más exclusivas que comuniquen algo más. En la antigüedad las joyas se usaban para demostrar riqueza, por ende nuestro discurso de hoy es invitar a preguntarse cuáles son tus riquezas. Esto se traduce en amuletos y otras piezas con importante simbología.
 
Y así nace Kaunaz...
María Eugenia: Sí, Kaunaz es la runa del fuego, de los artistas, te invita a ver la vida como un espiral, donde todos tus aprendizajes van sumando, alimentando este fuego de la vida. Kaunaz representa la luz de un deseo ardiente que nos impulsa a crear nuevas obras de arte. Es la luz de la motivación, la fiebre de la inspiración y el brillo chispeante de una mirada llena de complicidad, curiosidad y deseo.
 
 
PLATA Y PIEDRAS
 
En el living de esta típica casa porteña, donde conversamos, se ubica un mueble grande de una antigua imprenta (con muchos cajones donde se guardaban los tipos o letras). Ahí guardan gran parte de las joyas terminadas. En las paredes aún quedan algunas curiosas ilustraciones de rostros de mujeres, sobre las cuales se han ubicado aros, collares u otras joyas. Corresponden a las obras del artista Claudio Villegas, con quien expusieron en marzo una muestra conjunta en esta misma casa, donde asistieron clientas e invitados.
 
Pasamos al taller donde están los croquis, las máquinas, los materiales y las herramientas. Acá todo sirve, incluso unos repuestos de auto, son útiles para martillar o dar forma a algún detalle de las joyas. Su forma de trabajo es mancomunado. Todo arranca con una lluvia de ideas que van plasmando en una pizarra, ahí se escriben nombres, se hacen dibujos, se va dando vida a una nueva colección, que esta temporada se llama Reconexión. Cuando ambas están bien de acuerdo, empieza el paso a paso. Funden los crisoles de plata, esta se lamina y estira en una máquina hasta que quede una chapa que luego se corta y cala con una sierra. Viene el pulido en otra máquina y el ensamblaje con las piedras (amatista, turmalina, jade, jaspe, roca volcánica, citrino, cornalina, ónix, obsidiana, lapislázuli, cuarzo cristal, rosado o musgo). Terminar cada collar, pulsera, par de aros o anillo, puede tardar una semana o más. Finalizar la colección, con más de cien piezas, demora dos o tres meses.
 
Sobre las temáticas, Vahitiare habla, por ejemplo, del yoga, “ha sido una gran fuente de inspiración. Hemos ido incluyendo sus símbolos en algunas piezas, que son muy apreciadas, especialmente, por la gente que sabe del tema y lo convierten en un amuleto protector”. La cultura mapuche y selknam, también han motivado otras colecciones, entre las que destacan Étnica, Tierra de Luz y Berlín. “En esencia, nuestras joyas invitan a reconectarse con la naturaleza, el ser humano, las emociones y la meditación”, dice la orfebre.

 
PATAGONIA
 
Por vínculos familiares llegaron a Punta Arenas, donde descubrieron que existe un importante público “en la Patagonia las mujeres se atrevieron con nuestras joyas. Pasaron de usar solo oro blanco y amarillo a estas piezas innovadoras de plata y pedrería”, afirma Vahitiare. Allá se encuentran ahora, desde fines de junio, y se están reuniendo con clientas, a quienes les presentan el fruto de sus últimas creaciones y se dan el tiempo de explicarles el trasfondo detrás de cada concepto.
 
En Santiago y Valparaíso, la fórmula es similar, pero en esta última ciudad reciben a la gente en su casa-taller. “También estamos insertándonos más en el entorno de Valparaíso, dejando algunas joyas en hoteles, pero enmarcadas de una manera distinta, como si fuera un cuadro”, explica María Eugenia, quien agrega que otro medio de contacto es su sitio www.kavnaz.cl.
 

“Nuestro discurso de hoy es invitar a preguntarse cuáles son tus riquezas. Esto se traduce en amuletos y otras piezas con importante simbología”, Vahitiare Beltrami.

Otras Entrevistas

» Ver todas las entrevistas


OPINA

  • Verificación Anti SPAM, Ingrese el resultado de la siguiente operación6+3+9   =