Se trata de una oferta innovadora, atrevida, cálida y, sobre todo, amigable con el medioambiente; hablamos de casas construidas con fardos de pasto. Sorpréndase con estas viviendas que comienzan a ser levantadas en la entrada del Valle de Elqui por una incipiente empresa familiar de la Región de Coquimbo.
Por Juan Pablo Díaz U./ Fotografías Patricio Salfate
Noler Alcota nació y creció en California, Estados Unidos. Cuando aún era un niño viajó con la familia al país de sus padres, Chile, aquí se radicó con la clara idea de convertirse en un arquitecto con esencia ecológica. Fue quemando etapas, y conservaba en su memoria las propuestas de casas "verdes" que había conocido en el país del tío Sam. Cuando recibió su título de arquitecto no lo pensó dos veces y optó por especializarse en lo que realmente le apasionaba. "Hice un postgrado en la Universidad de Chile que tenía que ver con arquitectura sustentable, y esto de los fardos fue mi proyecto de tesis".
Tal como lee, Noler proponía construir casas con fardos de pasto en su interior. El propósito: aportar a crear conciencia sobre una vida que respete más el medio en que vivimos, con viviendas que permitan evitar el gasto exagerado de energía. "Es algo que siempre me ha interesado, lo que tiene que ver con proyectos sustentables y ahorro energético, porque, además, las casas están subiendo de precio y los consumos de energía también aumentan. Por eso me llamaba la atención diseñar una vivienda que, en sí, sirviera para respetar el medioambiente y también para ahorrar dinero en costos energéticos, porque en estas casas no se va a pagar agua ni gas por concepto de calefón".
Noler ya comienza a hablar sobre las casas que construye con su empresa, Green Nova. Cerca de Algarrobito, en el kilómetro 15 de la ruta que se interna por el Valle de Elqui, se levantan dos llamativas viviendas, con diseños innovadores y vistas extraordinarias Sus paredes son gruesas, de unos cincuenta centímetros de espesor, porque en su interior están los fardos que las protegen de las temperaturas extremas y también de los sonidos fuertes.
<strong>¿Cómo se te ocurrió implementar esto?</strong><br /> Lo del fardo es muy antiguo, se utiliza en Nebraska, Estados Unidos, pero allá no existe con un diseño tan atrevido como el que estamos implementando nosotros, son todas las casas rectangulares y tienen otro sistema, porque ellos ocupan el fardo como estructura de la construcción, no tienen pilares ni vigas, es como una casa de adobe. Nosotros, en cambio, construimos segundos pisos y jugamos con los diseños.
Tenían la idea, las ganas, compraron los terrenos en un lugar privilegiado y estaba el capital. El problema es que faltaba la materia prima para darle luz verde a este revolucionario proyecto inmobiliario en la región de Coquimbo.
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<strong>¿Cómo obtienen los fardos?</strong>
Todo el proyecto es muy ecológico, porque nosotros utilizamos los desechos que se queman en los campos de trigo, básicamente el tallo fibroso. Entonces fui puerta a puerta por los distintos predios preguntando si me podían regalar esa materia prima en vez de quemarla, y de paso ayudarían a descontaminar. La gracia es que un amigo puso la máquina enfardadora, por lo que sólo necesitábamos el permiso de los dueños para pasar con la máquina limpiando el terreno y haciendo fardos en el instante.
<strong>¿Tuviste buena acogida?</strong>
No tanto como hubiese querido, fueron sólo dos los agricultores que no pusieron ningún tipo de reparos y se mostraron entusiasmados con la posibilidad de ayudar en materia ecológica. El resto, casi siempre se mostró reticente y negaba el permiso porque, según ellos, les haríamos perder mucho tiempo así es que preferían quemar todo esos desechos. Una pena.
Según Noler, falta mucha conciencia ecológica y eso lo pudo palpar en carne propia cada vez que le cerraron la puerta en la cara. El obstáculo fue sólo eso, una valla más por saltar en el camino. Gracias a los pocos predios que los ayudaron alcanzaron a comprar cerca de mil fardos y con eso les alcanzó -y hasta sobró- para construir las dos casas que tienen prácticamente terminadas.
<strong>¿Cómo es el proceso de construcción?</strong><br /> Una vez instalados en el terreno, lo primero es hacer un radier y luego disponemos sobre él una capa de gravilla para combatir la humedad, para que el fardo no esté directamente en el suelo. La gracia es que los fardos no son la estructura, estos van dispuestos al interior de una especie de cajones formados por los postes y las vigas. Lo que uno reviste posteriormente son capas de otro material, porque si le aplicaras barro directamente al fardo este se humedecería y entonces tendería a pudrirse. La solución es que nosotros lo encajonamos y luego, por fuera, tiene una placa de papel fieltro, que tiene la gracia de ser resinoso, después va una malla de acero galvanizado y de ahí recién se estuca con cemento, para luego aplicarle pintura antihumedad. Mientras que por el muro interior va revestido con vulcanita.
<strong>FARDOS ECOLÓGICOS</strong>
Durante nuestra visita a las casas construidas por Green Nova en el Valle de Elqui, brilla el sol, pero el astro rey abriga poco durante invierno. Lo cierto es que al entrar a las viviendas el factor clima importa poco, porque en sus habitaciones la temperatura es cálida, el frío queda puertas afuera gracias a los fardos que descansan dentro de los muros.
Hay que resaltar entonces que la estructura es independiente, y que el fardo de pasto funciona como un poderoso elemento aislante, tanto térmico como acústico.
<strong>¿Qué características resaltan en este tipo de casa?</strong><br /> Como se hacen cajones para colocar los fardos, las murallas tienen un grosor de medio metro, y la construcción tiene la particularidad de conservar temperatura y no permitir el paso de sonidos, ni siquiera de una pieza a otra.
<strong>Era todo un desafío concretarlo</strong><br /> Sí, porque significaba un reto el conjugar una arquitectura moderna con la esencia de una construcción antigua como son los fardos de pasto.
<strong>Si lo comparamos con una construcción tradicional, ¿esto es más económico o más caro?</strong><br /> En cuanto a albañilería es más económico, pero más caro en términos de tabiquería porque los muros son más anchos.
<strong>¿Y en tiempos de construcción, qué dice la comparación?</strong><br /> Yo diría que es rápido este sistema, tal vez lo que demora más es el modelo de ventanas que propuse para estas casas. Me parece que los tiempos son similares, porque en la albañilería hay que respetar, por ejemplo, los plazos de fraguado.
<strong>La mayor gracia es tener una construcción biosustentable</strong><br /> Está el tema de una construcción más amigable para el medioambiente, el confort térmico y el ahorro energético, porque la casa se complementa con energías renovables, como los termopaneles y el molino de viento que genera mil watt de potencia. Además, contemplamos un diseño sustentable, con mucha entrada de luz, buena ventilación, un patio interior al costado de la cocina para aprovecharlo con cultivos de hortalizas, hierbas o plantas medicinales.
<strong>Por eso los dueños tienen que tener un concepto ecológico.</strong><br /> De todas maneras, porque no tendría un vínculo natural ser dueño de esta casa y realizar un consumo exagerado de energía.
<strong>¿Esta es una empresa familiar?</strong><br /> Sí, Green Nova la formamos con mi padre; de hecho, él es el dueño y yo opero como arquitecto.
<strong>¿Y él tenía experiencia en el rubro de la construcción?</strong><br /> No, él era técnico mecánico en Estados Unidos. Se entusiasmó con la idea que le propuse, puso capital y nos lanzamos en esta aventura empresarial. Compramos hartos terrenos en Algarrobito y la idea es ir construyendo casas como estas y venderlas, aunque también podríamos construir una casa por encargo.
Sienten que por ser las primeras casas están dispuestos a ofrecer precios muy convenientes, ya que deben posicionarse en el mercado con esta apuesta innovadora que busca encantar con ecología y ahorro energético. Un ejemplo, la casa más grande es de cuatrocientos metros cuadrados construidos en un terreno de cinco mil metros y su precio es de ciento veinte millones de pesos.
Noler también reconoce haber recibido consultas y propuestas de algunos vecinos que se interesaron en el sistema de construcción y desean ampliar o remodelar sus casas con el sistema de fardos.
La empresa familiar busca crecer de a poco y para eso ya tiene habilitado su portal en internet -<a href="http://www.greenova.cl/">www.greenova.cl</a>- con toda la información necesaria para que los potenciales clientes resuelvan sus inquietudes antes de dar el salto hacia este tipo de construcciones ecológicas que rescatan materias primas ancestrales para dar una visión de vida de futuro.
<strong><em>"Las murallas tienen un grosor de medio metro, y la construcción tiene la particularidad de conservar temperatura y no permitir el paso de sonidos, ni siquiera de una pieza a otra</em></strong><strong><em>".</em></strong>
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