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EDICIÓN | Mayo 2013

Gestión de futuro

Rodrigo Mendiburú, Seremi Minería
Gestión de futuro

De profesión ingeniero industrial con mención en química, pasó del mundo de los servicios a la gestión pública, casi sin pensarlo. Aprendió de lo técnico, lo relacional y hasta de lo político que traía consigo su nombramiento como Secretario Regional Ministerial de Minería y es uno de los seremis que se ha mantenido firme en su cargo. Su foco hoy es potenciar la gestión de su cartera y enaltecer el Nrol de la pequeña, mediana y gran minería en el desarrollo del país. 

por Claudia Zazzali C. / fotografía Andrés Gutiérrez V.

No está pensando en lo que puede pasar después de las elecciones y, por ahora, sus esfuerzos se concentran en acercar la minería a la gente, transitando de reuniones gerenciales a salas de clases en toda la región, llevando al terreno la trayectoria de esta industria tan presente en nuestra historia, pero tan poco valorada por las grandes mayorías.
 
Rodrigo Mendiburú llevaba algunos años trabajando en Calama, como agente del Ferrocarril Antofagasta Bolivia y en la empresa Kaufmann, cuando le ofrecieron la posibilidad de un puesto en el servicio público. Lo aceptó sin pensarlo mucho y casi sin antecedentes del cargo en sí. “Era solo una alternativa”, recuerda el seremi, “pero un día esa propuesta que me habían presentado se convirtió en realidad y tuve que decidir. Hice mis maletas y me vine a Antofagasta, a asumir el desafío”.
 
¿No fue complicado dejar un trabajo estable por asumir un cargo que podía resultar o no?
Nunca lo pensé de esa forma y, de hecho, hasta hoy no lo hago. Mi preocupación se centra en aprender lo que más pueda de este cargo, aportar de la mejor forma al modelo de gestión de la cartera y dejar una huella, al menos en lo que respecta a posicionar Minería como uno de los sectores más potentes de la Región. 
 
¿Tenías alguna idea de lo que ibas a enfrentar?
Tenía el mismo concepto que aún mantienen muchos sobre el servicio público. Yo pensaba “vengo a trabajar”, creyendo que la burocracia y el horario “de oficina” eran sinónimo de un ritmo relajado. Pero la verdad es que es una labor altamente demandante, que requiere mucha dedicación y, en algunos casos, hasta sacrificios personales. Un día en este cargo es equivalente a un año en otras funciones.
 
¿24/7?
No sé si tanto, pero es muy intenso. Hay que estar disponible para cualquier contingencia, aunque yo procuro organizar los tiempos de manera apropiada para tener espacio para mí.
 
Divorciado, con una hija de siete años que vive con él. Josefa Ignacia es el centro del universo Mendiburú. Su nana, Delia, trabaja con él desde hace más de diez años y es quien lo ayuda con lo cotidiano y su red de apoyo la conforman su mamá, su hermana y sus dos sobrinas, Florencia e Isidora. Bendito es entre todas las mujeres. 
 
 
EXPERIENCIA DE VIDA
 
Una de las ventajas de no tener experiencia técnica en la cartera que estaba asumiendo, fue que tuvo que diseñar todo desde el principio. “Cuando llegué, en esta oficina no había ningún documento que pudiera consultar, ni un archivo para revisar. Tuvimos que empezar de cero y, obviamente, lo hicimos de la forma que, en coordinación con el subsecretario, establecimos que era la mejor”.
 
¿Se inventaron la forma de trabajo?
Nos pusimos objetivos, definimos cómo lo íbamos a enfrentar y lo hicimos. 
 
¿Lograste definir el rol de un seremi?
La función de un seremi tiene que compatibilizar los objetivos y metas del ministerio al cual pertenece con las necesidades y requerimientos de la región en la que está. Los seremis somos funcionarios del ministerio, pero no del gobierno regional, que está liderado por el intendente.
 
¿Y qué funciones exactamente cumples en la región?
En primer lugar, está el aceleramiento de inversión, sobre todo en lo relacionado con la “permisología”, que hace referencia a la inmensa cantidad de documentaciones que deben presentar los diferentes proyectos. En segundo lugar en la lista, pero no en importancia, está el mantener la mirada atenta al tema de la seguridad, donde estamos con las tasas de mortalidad más bajas de las últimas tres décadas. El fomento a la pequeña minería también es una faceta importante de la gestión.
 
¿Cuál es el principal obstáculo que se presenta al momento de ejercer el rol de seremi de Minería?
Falta identidad minera. Las personas no conocen y no valoran el aporte de la industria y, por lo tanto, adoptan una actitud que muchas veces es incluso contraria a la minería. Eso provoca que exista un desinterés por trabajar en este rubro y nos encontramos con escenarios como el actual, donde se abrirán setenta y cinco mil nuevos empleos en todas las inversiones que vienen y no tenemos a los especialistas suficientes, los que deben traerse de otras zonas, con los problemas secundarios que eso acarrea en cuanto a la identidad regional y el respeto por el territorio.
 
Pero ese es un problema país…
Es incomprensible que no se valore el tema cuando el trece por ciento del PIB del país corresponde a la minería. El veinticinco por ciento de los ingresos fiscales, el sesenta y cinco por ciento de las exportaciones. Es un aporte impresionante y, a pesar de esto, a los chilenos nos cuesta mucho llevar la minería de la faena a otros escenarios. Como Estado hemos fracasado en el marketing minero y eso provoca una enorme cantidad de paradigmas que es necesario romper. Como toda industria, existe una huella, pero la minería es consciente de aquello y busca el equilibrio, aportando a las comunidades en las que interviene.
 
¿Están tomando medidas concretas para revertir?
Estamos buscando fórmulas. Impulsamos el turismo minero y estamos desarrollando un plan de charlas en los colegios, donde nos hemos sorprendido de lo desconectados que están los jóvenes sobre las carreras de minería. Hay una amplia gama de tareas asociadas a minería que van desde planificación hasta la operación misma. Ojalá en las casas y colegios les muestren el camino minero a sus hijos.
 
 
MUNDO PRIVADO
 
¿Tienes algún plan para después de las elecciones? Mal que mal es un término de ciclo…
Es algo que no he pensado todavía. Yo espero que podamos seguir trabajando, pero en estos momentos hay muchas cosas que deben ocurrir como para tomar decisiones o estar proyectándose. Por ahora tengo que cumplir una serie de metas y trabajo día a día para alcanzarlas.
 
¿Pero tienes ganas de seguir?
Si es que somos reelectos, no descarto continuar. Me inclino por volver al mundo privado, que es de donde vengo, pero aún no tengo nada claro.
 
¿Cuál crees que es tu aporte a la cartera de Minería?
Creo que hemos logrado posicionar nuestro ministerio. Una muestra de ello es que, por primera vez, tenemos una periodista para difundir todos los logros en seguridad, medioambiente y fiscalizaciones. Además, contamos con estándares de medición de eficiencia. Todo enfocado a que la comunidad se sienta más cercana a nuestra gestión.
 
¿Qué ha sido lo más difícil de manejar?
Hay muchos temas de legislación de todo tipo que hay que manejar, porque buscamos mejorar los procesos y, por supuesto, debemos actuar acorde a la normativa de toda índole: ambiental, energética, migratoria, laboral. También tenemos que conocer los proyectos e iniciativas en toda la región y velar porque cumplan con todo lo requerido por la autoridad y que va desde los permisos iniciales hasta el cierre y levantamiento de las faenas.
 
En el resumen que haces se nota que has tenido que aprender de todo…
De todo. Y el mundo que más me ha sorprendido es el de la pequeña minería, donde hemos avanzado mucho. El Consejo Regional nos aprobó casi cuatro mil millones de pesos destinados a regularizar la situación de las más de cuatrocientas cincuenta faenas de esta área de la industria. Queremos saber cuánta gente trabaja, cuáles son los sueldos, cuántos son hombres, cuántas mujeres y cuáles son sus reales necesidades. De esta forma podremos ayudarlos de manera concreta a mejorar sus condiciones laborales, desde la habilitación de campamentos, hasta la subvención o créditos blandos para infraestructura.
 
¿Cambió tu visión del trabajo público?
Mi postura ante estos cargos cambió tanto, que creo que todo recién egresado debiera trabajar dos o tres años en el servicio público y luego, buscar otros horizontes. Y es que todas las empresas requieren del Estado para algo. Todas las personas usan las herramientas del Estado para algo. Todos debemos entender cómo funciona. Si yo hubiera sabido antes, lo hubiera hecho, pero lo supe tarde. Si alguien que está por egresar tiene la opción de ejercer en el servicio público, que lo haga sin dudarlo.
 

“Queremos saber cuánta gente trabaja (en la pequeña minería), cuáles son los sueldos, cuántos son hombres, cuántas mujeres y cuáles son sus reales necesidades. De esta forma podremos ayudarlos de manera concreta a mejorar sus condiciones laborales”.

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