"La volatilidad de la bolsa es igual que el matrimonio”; “Me quedé corto con este candidato”; “Todos quieren estar con la Camila Vallejos”… son frases que describen la personalidad de Carlos Lavín.
Ingeniero comercial, treinta y nueve años, solterísimo, banquero, director de empresas y conductor de los programas Información privilegiada en Radio Duna y La fábrica en el canal 24 Horas de TVN. Todo un personaje.
Lleva cinco años hablando de finanzas, inversiones y acciones a través de la radio. Y a pesar de que se trata de un tema bastante árido, el éxito del espacio ha sido tan grande, que tienen tres ediciones diarias y un gran número de auspiciadores. ¿Cuál es el secreto? Para cualquiera que lo escuche, sin ser ningún experto, la respuesta es una sola: humor. Todos los días dedican una parte importante del espacio a comentar temas cotidianos. Todos los días, el conductor habla de sus propias escapadas nocturnas, de sus amigos, de las salidas a comer y de sus citas románticas. Todos los días se meten un poco en política y opinan como en el living de su casa respecto de la actualidad. Son cuicos y se les nota. Y a ellos no les importa demasiado.
Carlos Lavín Subercaseaux es hijo del economista y dueño del Banco Penta, Carlos Eugenio Lavín, y de la periodista y escritora Elizabeth Subercaseaux. Un curioso mix que incluye ingredientes tan diversos como negocios y frías cifras con creatividad y desenfado.
Yo mismo… que trabajo en el mundo de las inversiones, que puede ser más frío, y lo mezclo con las comunicaciones.
Es difícil, porque me siento bien mezclado. Pero siento que de mi papá heredé el ser más sereno frente a los problemas y a tomarme el tiempo para decidir cosas importantes. Y a pensar siempre en el largo plazo. De mi mamá, en cambio, tengo lo imaginativo, me gusta mucho crear cosas.
Lo bueno que tiene mi mamá es un tremendo respeto a la diversidad. Eso a mí me ha servido mucho, porque de verdad me da lo mismo estar sentado con un comunista o un gallo de extrema derecha… la discrepancia de ideas es parte de mi vida y no me espanta. Tengo una familia muy diversa, con tíos de derecha, mamá de izquierda, tía mirista… todo el abanico posible.
¿Eres admirador de tu mamá?
Sí, ella es muy talentosa. Tiene mucha facilidad, toca piano, canta, escribe. Todo de forma automática.
¿Nunca te ha complicado ser su hijo?
No.
Ni siquiera cuando realiza denuncias polémicas... de hecho acaba de lanzar el libro Barrio alto donde dispara contra el negocio en salud y educación...
Bueno, ese es un tema en que no voy a entrar. Por razones obvias.
O sea, hay veces en que debes dar un paso al costado...
Sí, hay veces en que es mejor no hablar de ciertas cosas.
LA BOLSA AL MICRÓFONO
Era el año 2008 y después de trabajar bastante tiempo en inversiones, Carlos quería dar un giro radical. Partió por trasladarse a San Francisco, California, para perfeccionar su inglés. La idea era seguir de allí a Nueva York, donde tenía un contrato para incorporarse a Smith Barney. “Pero en febrero, poco antes de que explotara todo lo de la crisis subprime, me llamaron para decirme que la cosa era grave y que habían parado todas las contrataciones. Y ahí quedé”, recuerda.
Pero la suerte y el destino estaban de su lado. Fue justo en ese momento cuando recibió el llamado de su ex compañero de trabajo, Gonzalo Restini, quien le contó acerca de un proyecto para hacer un programa radial. Ya habían conseguido un espacio diario en Radio Duna y estaban buscando el conductor. “La idea me tincó altiro. Primero, porque sabía que tenía habilidades para estar en la radio y era un tema que manejaba, pero, además, porque estaba quedando la escoba en Estados Unidos, así que era un tema que se iba a instalar de todos modos. Grabé un piloto, lo mandé por internet, cerré mi departamento y me vine de vuelta a Chile”, explica. A los tres socios (Lavín, Restini y Cristián Camus) se sumó como conductora la periodista Marlen Eguiguren.
¿Cuál es el sello del programa, considerando la aridez del tema?
Siempre supe que esto se podía combinar con humor. Desde el piloto me propuse ablandar el tema, porque trabajo en esto desde hace mucho tiempo y me he relacionado familiarmente con estos tópicos y sabía que no funcionaba sin bálsamo, porque si no es una lata, demasiado duro.
¿La respuesta los sorprendió?
Sin duda, empezamos con un programa a las nueve de la mañana y hoy tenemos tres ediciones al día. Nuestra diferencia está en el humor, porque es obvio que hay gente que sabe mucho más de inversiones o que está más preparada que nosotros y los datos están disponibles para todo el mundo, pero este es un programa entretenido, y eso se logra con lo que yo llamo “salidas fuera de la curva”.
¿Te sientes responsable de democratizar algunos conceptos ligados al mundo financiero?
Sí, hay temas como los índices de volatilidad que nadie conocía antes. Estar “cortos” o “largos”, también son términos que usamos mucho y que traspasamos a la vida cotidiana... “estoy corto en este candidato”, por ejemplo, es que va para abajo.
Ustedes son políticamente bastante incorrectos, hasta el nombre Información privilegiada, habla de algo al límite de lo legal... Ese es el espíritu. Este país es muy fariseo y nuestra filosofía es que nos gustan las cosas como son. En Chile se acostumbra a decir las cosas con otros términos o a medias; aquí no, acá la cosa es como es. Y eso es muy sano para un programa financiero, tenemos que ser creíbles, porque este es un mundo que vive de la confianza.
En el programa hablas mucho de tu vida, de las cosas que haces, incluso de las mujeres con las que sales...
Esa es la gracia, poder mezclar las cosas de la propia vida con las del programa. Como en la vida real.
Pero eso debe traerte problemas... me imagino que no a todo el mundo le gusta que lo menciones en el programa.
Pero saben que yo soy así. Aunque obviamente sé con quién hacerlo, no nombraría a alguien que vengo recién conociendo... o a veces me piden que no los mencione.
A su trabajo diario en radio, Carlos suma un programa semanal en el Canal 24 Horas llamado La fábrica, donde muestra casos de éxito de emprendimiento, y su trabajo como banquero. “Con mis socios somos, además, dueños de una fracción de Penta Markets, que es representación de una compañía inglesa que distribuye plataformas de inversión on line, que permiten invertir en cuatro mil activos financieros. También les damos ideas de trading a los clientes, que
son ideas de inversión de corto plazo jugando con las olas del mercado. Además, en Penta trabajo con mi hermano en la banca privada, soy director de la Compañía de Seguros de Vida y de la Administradora de Fondos de Inversión, donde también ayudo a buscar inversionistas para distintos fondos.
Trabajas mucho...
Harto, la verdad es que sí.
El año pasado tuviste un episodio de estrés bastante fuerte.
Sí, me mandaron para la casa un mes. Ahí aprendí que no se podía decir siempre que sí, ni estar en todas partes. Lo otro es que, cuando se es soltero, muchas veces uno sigue creyendo que tiene veinticinco años. Hay cosas que ya no hago. Hace cinco años, podía salir un miércoles, tomarme un trago, acostarme a la una de la mañana y venir a la radio al día siguiente. Hoy no puedo, me pasa la cuenta demasiado fuerte al otro día.
Eres casi un icono de la soltería...
Lo que pasa es que nunca me compré el matrimonio como un modelo de vida desde tan
joven. Siempre dije que antes de los cuarenta era muy poco probable que yo me embarcara en algo así. Me dicen que eso pasa porque nunca me he enamorado... y puede ser, pero a estas alturas ya no lo voy a comprobar. Pero lo concreto es que, para mí, estar cincuenta años con la misma persona es mucho y el costo alternativo de estar amarrado a una empresa como el matrimonio, entre los veintisiete y los treinta y siete años, es demasiado alto, porque dejas de hacer muchas cosas.
Todavía no tienes cuarenta, ¿eso significa que no te niegas por completo al matrimonio? No, pero no creo que bajo el modelo tradicional. Algo como el Living apart together... casados pero en casas diferentes. Pienso que buscaría algo con un poco más de libertad, más aire.
A estas alturas de tu vida todos tus amigos deben estar casados y con niños...
Todos, soy el bicho raro. El único soltero.
¿Y a veces no te dan ganas de ser como ellos y tener casa, niños y perro?
No... jajajaja.