Tell Magazine

Entrevistas » Mujer

EDICIÓN | Junio 2013

La magia de los libros

Fundación Había una Vez
La magia de los libros

Ya sea leyendo cuentos disfrazadas de princesas o diseñando bibliotecas integrales, el objetivo de estas tres mujeres es acercar a los niños a la literatura. Y trabajan día a día para crear hábitos y demostrar que los libros son la mejor manera de crear vínculos, conocer nuevos mundos y abrirse a grandes posibilidades.

por Mónica Stipicic H. / fotografía Andrea Barceló A.

T odo partió por la propia necesidad de que sus hijos leyeran. Por la posibilidad de acceder a más y mejores libros para ellos y por el convencimiento de que la literatura es el mejor vehículo para que las familias se reúnan en un espacio de encuentro, diálogo y discusión cultural.
 
Rebeca Domínguez, María Paz Garafulic y Carmen Paz Hernández comenzaron su aventura con una librería infantil a la que bautizaron “Había una vez”, como el encabezado de cientos de cuentos que ellas mismas había leído, una y otra vez, a sus propios hijos. “La verdad es que fue un intento frustrado porque el área comercial no era nuestro fuerte. Terminamos transformándonos en la biblioteca que Vitacura no tenía, nos llenábamos de gente y de niños que querían escuchar cuentos... pero no vendíamos ningún libro. Quizás estuvimos un poco adelantadas”, recuerda Rebeca. “Apostamos a un segmento que creíamos tenía el poder adquisitivo para mantener este inmenso proyecto. Pero nos dimos cuenta de que el libro no era una prioridad de consumo”, explica su cuñada y partner María Paz.
 
Entre sus recuerdos se mezclan tardes enteras disfrazadas de princesas para contar cuentos, quequitos y cafés para regalar a los clientes, talleres para nanas, abuelas y papás, cuentos en inglés, yoga infantil, una granja instalada en plena calle Luis Pasteur y señoras llenas de joyas que reclamaban porque los libros tenían muy pocas páginas. Una experiencia frustrante en lo económico, pero positiva en muchos otros aspectos. “Lo nuestro siempre estuvo en la difusión y el fomento lector, pero sin esa experiencia no hubiéramos tenido las puertas, la red de contactos y el espíritu para aceptar la invitación del Ministerio de Educación para crear la fundación, hace ocho años”.
 
¿Qué aprendieron en esa etapa?
M.P.G: Estas actividades, que pueden parecer muy divertidas, sirvieron para que la gente que entendía del tema y que tenía algo que ver con el fomento lector en Chile viera a esta tropa de locas haciendo cosas...
C.P.H: Nos dimos cuenta de que lo nuestro no era vender, sino que fomentar la lectura, por lo que había que cambiar la forma de llegar con los libros, con iniciativas que pudieran promover espacios de lectura. Y eso es lo que nos mueve: cambiar la metodología para aportar a un país más lector.
M.P.G: Igual fue un salto al vacío. Se hizo con mucha convicción e imaginación, pero a puro ensayo y error.
 
Ustedes llegaron a irrumpir en este mundo sin mayores pergaminos...
M.P.G: Es cierto, pero teníamos la convicción de que la lectura y el acercamiento a la literatura te pueden ayudar a tener una mejor vida. Nosotros lo hemos vivido y, por lo mismo, queríamos compartirlo. Al contrario de lo que vimos en la librería con la clase alta, hemos llegado a lugares donde nuestros aportes se agradecen inmensamente. Y ahí descubres que la clase media es, por lejos, la más culta en Chile.
R.D: Son los que más valoran la cultura. Y eso te lo demuestran, por ejemplo, las iniciativas de sacar libros de forma masiva. Cuando una estación de servicio lanzó la campaña de vender libros con descuento por bencina la que más recaudó fue una bomba de Ñuñoa. M.P.G: Además, suele pasar que los escritores vienen de familias de clase media, no de La Dehesa. Y eso tiene que ver con dolor, carencias y necesidades, porque la literatura es una forma de sanar. Y hay creación a partir de la falta de cosas.
C.P.H: Cuando llegas a sectores más vulnerables, logras transmitir el sentido de la lectura y la gente reconoce el valor de sentarse un rato frente a un libro. Pero eso pasa también por validar al lector, pues no solo lee el que toma una novela de quinientas páginas; leer no es solo aprender, sino también un espacio de tranquilidad, de consuelo, de escuchar cosas bonitas, de descubrir lugares.
M.P.G: Por eso es tan importante desescolarizar la lectura. Siempre la asociamos con algo obligatorio y a nosotros nos interesa propiciar la lectura placentera.
 
¿Cuáles son las acciones que hace la fundación para lograr eso?
R.D: Nuestra principal línea de acción son las bibliotecas escolares.
C.P.H: Pero no se trata solo de armar el espacio, sino también de tomar las acciones necesarias para fomentar la lectura en esas bibliotecas, desarrollo de programas, seguimientos.
¿Cuál es la diferencia entre una biblioteca de ustedes y la típica de un colegio?
R.D: Buscamos ser un refugio, que los miembros de la comunidad vayan a pasar un momento agradable, a leer el diario, una revista o un libro. Nos preocupamos de que las condiciones estén dadas para eso. La distribución no es estándar, depende de cada proyecto, de la realidad en que cada una de las bibliotecas de inserte.
M.P.G: La biblioteca es un objeto, pero lo que vale es el vínculo que establece con las personas. El libro puede ser un medio de cambio para entablar relaciones.
C.P.H: La gran diferencia está en el proceso. Nosotros acompañamos a las personas que van a ser mediadores de la lectura, vamos caminando al lado de ellos, poniéndonos en sus zapatos.
 
¿Cuáles son las características de ese “acom- pañamiento”?
R.D: Lo primero es empoderarlos. En el sistema municipal, en general, las bibliotecas no están a cargo de bibliotecarios, sino que de auxiliares que, dentro del organigrama, aparecen disminuidos. Hay que partir por hacerlos sentir importantes, dignificarlos. M.P.G: También hay un trabajo muy fuerte con los profesores y la dirección del colegio, porque no sacamos nada con tener un bibliotecario que se cree la muerte si nadie lo pesca... el proceso enmarca a la comunidad escolar completa. No somos vendedoras de bibliotecas, nuestro producto más importante es el trabajo en recursos humanos. Hay muchas barreras que superar, hay que dejar atrás la idea de que este es el espacio para castigos y pruebas atrasadas...
 
A los espacios de lectura dentro de los colegios, la Fundación Había una vez suma bibliotecas en centros de salud, cárceles y empresas. Su principal aliado en la concreción de estas ideas es la Fundación Luksic, con quienes han desarrollado una red de bibliotecas en el sur del país, que hace poco les significó un premio entregado por el Ministerio de Educación de España. Al mismo tiempo, hace tres años elaboran una revista interactiva (www.revistahabiaunavez.com), que ha resultado una gran herramienta para mediadores y adultos que acompañan a los niños en su camino hacia la lectura.
 
 
NIÑOS LECTORES
 
“Fui una niña muy sola, no muy sociable y con una familia un poco disfuncional, por lo que en los libros encontré un espacio de calma y satisfacción y me fui empoderando. Siempre andaba con un libro en la mochila y me sentía acompañada. Tuve la suerte de tener padres muy lectores que sirvieron como modelos, el ambiente siempre estuvo dado y es lo mismo que quise transmitirles a mis hijos, comprando libros casi exageradamente. Para mí, que en una casa no haya libros, es como que falte la cocina”, señala María Paz Garafulic.
 
¿Cuál es la situación en Chile? ¿A cuánto estamos de lograr niveles de lectura y de existencia de bibliotecas de países como Estados Unidos?
M.P.G: Muy lejos... hay un tema sociológico, de cómo se conforman las comunidades en países en que las bibliotecas son instalaciones comunitarias y la gente está acostumbrada a que estén allí, casi como un recurso natural.
 
Acá tenemos poca capacidad para generar espacios de ese tipo. Cuando tienes una biblioteca cerca, por buena que sea, la gente no va. La biblioteca no basta, se necesitan hábitos lectores.
O sea, la queja de “yo no leo porque los libros son caros” no es válida...
M.P.G: No, es como no comer pan por lo que cuesta la harina...
R.D: Hay bibliotecas buenísimas.
C.P.H: Lo que pasa es que la biblioteca no debe sostenerse solo por la lectura. Hay muchas otras formas de llevar a los niños: se pueden ver películas, cuentacuentos, hacer puzles, juegos didácticos, tener espacios para las guaguas.
 
¿Qué están leyendo los niños?
M.P.G: Hay un boom de bonitas ediciones, hoy se regalan libros y leerle cuentos a los niños en las noches se ha hecho una costumbre. Están leyendo en internet, el acercamiento es distinto. También están de moda muchas películas basadas en libros, y es ahí donde se crea una oportunidad... si vamos a ver una película de gladiadores, aprovechar de meter el tema e invitarlos a leer sobre mitología, por ejemplo.
C.P.H: Es importante no pretender que los niños lean como nosotros... ellos son capaces de estar en siete cosas al mismo tiempo. Son otros tiempos. No podemos forzarlos a leer lo que nosotros leíamos cuando chicos. Es cierto que hay clásicos que son imperdibles, pero es importante dejar que la evolución hacia ellos sea natural.
 
¿Qué pasa con las nuevas tecnologías y soportes: Tablet, Kindle, IPad?
R.D: Lo importante es el vino no la botella. A nosotros nos parece fantástico que existan, pero tenemos claro que hay que trabajar el hábito antes que cambiar el soporte.
M.P.G: Para mí, incluso pasa por un tema ecológico. Creo que todos los textos escolares debieran ser digitales y así evitar el uso de toneladas de papel.
 
¿Existe algún estándar o fórmula para saber cuándo un niño tiene hábitos lectores?
R.B: Hay que leerles desde que nacen, ojalá desde antes, desde siempre.
M.P: Creo que un buen lector es aquel niño que usa parte de su tiempo libre en leer. Ese es un muy buen indicador.
R.D: Y cuando hablamos de leer nos referimos a varios géneros: chistes, comics, novelas gráficas, libros objetos. Si de Condorito pasamos a Tintín, el proceso es válido, y allí el rol del mediador es fundamental, para ir mostrándole a los niños mayores niveles de complejidad.

 

 

“Hemos llegado a lugares donde nuestros aportes se agradecen inmensamente. Y ahí descubres que la clase media es, por lejos, la más culta en Chile”, María Paz Garafulic.

Otras Entrevistas

» Ver todas las entrevistas


OPINA

  • Verificación Anti SPAM, Ingrese el resultado de la siguiente operación7+5+5   =