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EDICIÓN | Junio 2013

Volver al pasado

Museo Arqueológico de La Serena

Un proyecto de ampliación y restauración, que comenzó hace más de seis años, es lo que dio forma a este, ahora, moderno y mejorado espacio que resguarda parte importante del patrimonio regional. Nueva sala de exposición, laboratorios, salas multiuso, modernas bodegas de almacenaje de material y hasta una cafetería, pretenden posicionar a este museo como uno de los más importantes e innovadores del país.

por Víctor Godoy J. y Carolina Baquedano C. / fotografía Patricio Salfate T.

Conocer la cultura propia de la región de Coquimbo se escapa a la hora de elegir una buena alternativa de paseo. Muchos caminamos todos los días por ahí y a lo mejor, ya es parte de nuestra realidad cotidiana, tanto que quizás pasa desapercibido. Es que el Museo Arqueológico de La Serena con casi setenta años en el centro de la ciudad, tiene ahora una nueva cara por fuera y mucho que contar por dentro.
 
Esta arqueología regional que tiene doce mil años de historia entre sus paredes. Hay que reconocer, eso sí, que hacer un recorrido por este lugar da nostalgia es como regresar a la etapa escolar, cuando las cosas más sencillas nos sorprendían. Se trata de un entretenido panorama de invierno, especialmente para salir con los más chicos.
 
Este museo tiene los vestigios más importantes de las culturas el Molle, Las Ánimas y Diaguita, que vivieron en el norte chico del país. Un recinto que cuenta con más de seiscientas osamentas humanas y once mil restos arqueológicos, de los cuales tan solo se exhibe la mitad de ellos.
 
 
NUEVA CARA
 
Una nueva y moderna ampliación suma solamente mejoras. “Existían profesionales sin oficinas”, dice el director del museo, Gabriel Cobo. Ahora, dos mil metros cuadrados, cuatro pisos y dos subterráneos se suman a la antigua y típica edificación. Este espacio fue un sector del museo que quedó dañado y cerrado tras el terremoto de 1975. Luego de su recuperación se ha optimizado la atención al público y mejorado el cuidado de las muestras patrimoniales y la gestión interna. Por ello, se trabajó durante los últimos seis años, para obtener los actuales resultados, que vieron la luz hace algunos meses tras su inauguración.
 
Tuvimos la posibilidad de visitar las recientes dependencias que, al parecer, no tienen nada que envidiarles a los mejores museos nacionales. Una nueva sala de exposiciones en el primer piso, un sofisticado salón auditorio en el segundo, una biblioteca para el público en el cuarto, además de amplias oficinas administrativas. Más abajo, los subterráneos albergan los modernos laboratorios arqueológicos y amplios depósitos de arqueológica física, bio-arqueología y zoo-arqueología.
Pero las sorpresas siguen, pues se está a la espera de la recreación más verdadera de cómo eran los indígenas de la zona. Ya se mandaron hacer a Francia retratos reales de momias diaguitas. También prontamente se abrirá el sexto piso, con una cafetería para toda la comunidad, donde se podrán ver postales privilegiadas de la ciudad colonial.
 
Con equipamientos de primer nivel para el estudio, restauración y mantenimiento de más de dos mil vestigios museográficos regionales, el museo cuenta actualmente con una colección de cerca de doce mil piezas, entre ellas, utensilios metálicos y en piedras, restos óseos humanos y animales, varios de ellos encontrados en el sector de Peñuelas.
 
 
DESDE LA PREHISTORIA
 
Al entrar por la parte antigua, nos recibe un bello pórtico colonial, muy típico de estilo arquitectónico serenense. Hecho de piedra coquina, data del mil ochocientos y fue reciclado de una antigua casa del sector, cuando se inauguró este museo. La tranquilidad del lugar, muy apropiado con este paseo, me va trasladando poco a poco hacia el pasado local.
 
Qué mejor anfitrión que el propio director del museo, Gabriel Cobo. Desde que llegó como empleado, en 1963, conoce cada rincón. Avanzamos hacia el ala izquierda, “antes era un museo del todo”, señala el director, debido a que exponían cualquier cosa que se regalaba en la época, como revistas, cuadros u objetos. Recién a inicios de los setenta, se comenzó a dar un sentido histórico a lo que se estaba presentando, ya que eso era lo que llamaba más la atención de la comunidad.
Nos encontramos con un gran retrato de Francisco Cornely, investigador y fundador de este recinto. Fue él quien comenzó con la recolección de lo que hay actualmente, incluso exhibió esta muestra por Europa. En sus inicios el museo era una sola sala, ubicada en el tercer piso del edificio municipal de La Serena; la actual construcción se inauguró en 1943, como parte del aniversario de los cuatrocientos años de esta ciudad, como legado del ex presidente de la república, Gabriel González Videla.
 
Las salas nos muestran materiales que datan de los años 9.000 y 11.000 a.C., muchos de ellos encontrados en Quereo, uno de los sitios paleoindios más relevantes a nivel nacional. Tres kilómetros al sur de Los Vilos, en esta quebrada, fueron hallados restos óseos de mastodontes que convivían en asentamientos humanos, junto a otros ciervos de pantanos.
 
Avanzamos hacia el año 2.000 A.C., cuando los asentamientos de la costa, de antiguos pescadores y mariscadores, ya comenzaban con la explotación de los recursos marinos. Destacan los restos encontrados en Punta Chungo y Bahía Conchalí, en la zona costera de la provincia del Choapa.
A un costado, fotos de sepulturas en el cementerio “El Cerrito”, por la Herradura de Coquimbo, nos sorprenden. Restos de personas encontradas abrazadas, incluso hay otras en posiciones de parto, nos cuenta Gabriel Cobo, dan a conocer que la causa de muerte debió haber sido un tsunami o una inminente catástrofe natural.
 
La segunda sala presenta una bella colección de los complejos el Molle y Las Ánimas, culturas que ocuparon el mismo escenario, en diferentes periodos. Objetos que muestran hermosos y elaborados diseños agroalfareros, que sólo pueden distinguirse entre sí por los colores que usaban. La primera elaboraba piezas de cerámica ornitomorfas con colores oscuros; mientras que la segunda, confeccionada materiales similares pero con mayor colorido.
 
Justo en la sala del frente, nos trasladamos al periodo agroalfafero tardío, dice el letrero. La recreación de una tumba diaguita nos recibe. Hallazgos clasificados en tres periodos por el propio Cornely (fase arcaica, transición y clásica), quien fue estudioso de esta cultura, mientras que el historiador Gonzalo Ampuero las cataloga en fases de la primera a la cuarta. Etapas que quedan al descubierto con muestras correspondientes a cada una de ellas. Con años de historia en cada greca impregnada en platos, cantaritos, ollas rústicas y los famosos jarros patos, eran teñidos en tonalidades otorgados por la flora regional. El algarrobo para el café oscuro, chilca para amarillo cálido, corteza de vid para los morados, cactus para el rojo fuerte y con el espino lograban el negro intenso. Así, hicieron de la arcilla una obra de arte.
 
Avanzamos un poco más, la bella sala Oceanía luce otro de los atractivos más relevantes del museo, que esta vez acapara las vistas de turistas y del resto de colegiales. Es que el moai rodeado de diferentes y admirables esculturas e infografías sobre la cultura Rapa Nui, realmente nos introduce en el ombligo del mundo. Grandiosa obra de más de dos metros de pura piedra, que fue regalada por Consejo de Ancianos de la Isla de Pascua al oriundo ex presidente de la zona González Videla. Paseó por exposiciones en todo el mundo y estuvo en diferentes sectores de La Serena, hasta que, en 1994, se integra definitivamente como parte del museo.
 
“Pretendemos seguir conservando, de la mejor forma, las riquezas del patrimonio regional de nuestros ancestros y brindar un mejor servicio a los visitantes”, afirma el director del museo destacando que, la renovación de sus espacios es un logro importante para la institución. Son los nuevos aires de un sitio histórico, donde se complementa lo ancestral y lo moderno y que, por cierto, no puede dejar de conocer.
 
Nuestro dato:
Museo Arqueológico de La Serena.
Ubicado en esquina de Cordovez con Cienfuegos
Horarios: martes a viernes de 09:00 a 13:00 y de 16:00 a 19:00 hrs. Sábado 10:00 a 13:00 y de 16:00 a 19:00 hrs.
 

 “Con equipamientos de primer nivel para el estudio, restauración y mantenimiento de más de dos mil vestigios museográficos regionales, el museo cuenta actualmente con una colección de cerca de doce mil piezas”.

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