La Expo Mimbre de Chimbarongo, es el evento del año para la gente que habita este pueblo y para los fanáticos de este material. Aquí todo es mimbre, la plaza se transforma en una muestra impresionante de objetos que se pueden hacer con los distintos tramados que las manos de los artesanos tejen.
Con unos seis meses de antelación se empiezan a hacer los preparativos para ver quiénes serán los creadores de las distintas estatuas gigantes de mimbre que decoran la Plaza de Armas. Este año se realizó la octava versión de esta exposición que duró tres días: 15, 16 y 17 de marzo. Cabe destacar que el impulsor de esta idea es el alcalde Cosme Mellado, que durante todos estos años ha buscado darles una vitrina a los artesanos en mimbre, una afición que, poco a poco, estaba quedando en el pasado.
En esta versión, llamaron la atención las inmensas bolas de mimbre tejido que decoraron, como si fuesen mamparas, las luminarias de toda la plaza. El escudo de Chile, gigante y en sus colores, un moai de dos metros de altura, dos manos en cada esquina del escenario en donde se presentan los espectáculos folklóricos y musicales, de alrededor de cinco metros de alto. Lo mismo para la pared trasera del escenario, de unos ocho metros de alto por quince de largo, construida íntegramente en mimbre, con tramas que creaban distintos dibujos.
VANGUARDIA DE FIBRA
Dentro de los más de cincuenta stands llamaron la atención los comedores, con estructura de fierro, al igual que las reposeras que combinan el diseño moderno con los distintos colores, tamaños y formas que se le pueden dar a la fibra. Las sillas también tuvieron un rol importante, con una muestra de más de diez tipos distintos de estructuras, todas con un sello minimalista, en donde la vara de mimbre es gruesa, de forma redondeada y principalmente de color café moro.
Asimismo, en medio de la plaza y sobre el pasto, había grandes ramos de varas de mimbre, todos distintos, dispuestos decorativamente, con la finalidad de que la gente pudiese conocer los diferentes tipos de fibras con las que se trabaja. Cada vara puede llegar a medir dos metros, todas tienen forma redondeada y algunas son más gruesas que otras dependiendo de la variedad. Es el artesano el que a través de cortes logra que esta quede más fina o de superficie plana, para así poder tejerla luego de introducirla a una tina de agua para que resulte más blanda. Las hay de tres colores: café moro, café tostado y café claro.
También sorprendieron las lámparas de pie, altas, de distintas formas, perfectas para la terraza, living, comedor o sala de estar. Algunas ultra modernas y otras más clásicas. Unas con formas sueltas y alocadas y otras con tramas más apretadas, que denotaban un mayor trabajo. También lámparas de colores —mimbre teñido— y con formas de animales y dragones.
Por su parte, había artesanos expertos en tejer bolas redondas de todos los tamaños, esas que tienen tramas abiertas y que sirven como objetos decorativos y hasta como pantallas. Otros, expertos en lámparas de colgantes, en flores, canastos, cierres de terraza, pajareras, cunas, casas para mascotas, marcos para cuadros y fotos, baúles, porta macetas, maniquíes, imitación de objetos musicales, bandejas, mesitas laterales, sillas para guaguas y niños, cestería rústica, artesanía en miniatura, costureros, repisas fruteras, paneras, servilleteros, cambuchos, canastos de pesca, apliques, entre una infinidad de todo tipo de cosas, hasta una moto de tamaño real hecha en puro mimbre.
EL DATO
Lo bueno de esta feria —en donde además de mimbre hay puestos de distintas zonas de la región con diversos tipos de objetos distintivos en cuero, artesanía, mantas y otros— es que uno puede conversar con todos los artesanos. Hay especialistas para distintos objetos y mobiliario.
Aquí se obtiene el mejor dato, lo que hace de este encuentro una ventaja porque se puede ver el trabajo de los artesanos en terreno y coordinar con ellos lo que se quiera: livings con sillones de líneas rectas, otros que combinan el mimbre con el plástico, o bien con madera, fierro, y hasta coligüe.
Lo importante es destacar que hoy el mimbre no es solo el típico material con que se hacen los juegos de terrazas, sino que es posible verlo dentro de la casa. Hay que tener en cuenta que esta fibra vegetal, si se humedece, se llena de hongos que cambian el color del mimbre, el que termina pudriéndose. A pesar de que tiene larga duración a la intemperie, sobre todo si se les impermeabiliza con productos específicos o pintura, la idea es que estos estén bajo techo y lejos de la lluvia.
Por eso hoy ver un sofá hecho en mimbre en el living de la casa ya es algo normal; con cojines adecuados este material no pasa inadvertido y proporciona a los hogares la calidez de una materia noble que puede mezclarse perfectamente con todo tipo de estilos y materiales. El secreto del buen gusto es saber mezclar. Por eso, el boom del mimbre, que hoy llega hasta las ferias más reconocidas del mundo gracias a la visión de diversos artistas que han sabido renovar esta materia prima para hacer muebles de todo tipo y estilo.
Entre los vanguardistas, con muestras de sillones modernos estaban Raúl Briones —entrevistado por revista Tell en la edición septiembre de 2012— y Manuel Díaz Lizama. Si de lámparas y sillas originales se trata, el artesano es Freddy Jorquera (
www.mueblesdemimbrechimbarongo.cl).
Lámparas más tradicionales y aquellas con figuras de animales de colores son invenciones de Julio Rodríguez. Para conseguir la mezcla perfecta entre fierro, madera y mimbre hay que acudir a Carlos Ossandón. Los pesebres son únicos de Carlos Lala Morales y Nadia Flores. Para pantallas de lámparas únicas, Ángel Gutiérrez es la persona. Segundo Rodríguez es experto en artesanía fina, esa que tiene los tramados más difíciles. Para contactar a estos artistas hay que dirigirse a la Municipalidad de Chimbarongo. Ahí también tienen la información de todos los artesanos que participaron en la octava versión de Expo Mimbre.