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EDICIÓN | Junio 2013

Un sueño cumplido

Bertha Zuhayle, aceite de oliva Dayr’ Atiyah
Un sueño cumplido

Premiado en Argentina en las máximas categorías de “gran prestigio oro” y “prestigio oro”, la calidad del aceite de oliva producido por la familia Merino Zuhayle expresa la fuerza del trabajo bien hecho y la convicción de un producto que aporta a la salud, al medio ambiente y al entorno social. 

por María Paz Valenzuela G. fotografía Francisco Cárcamo P.

Escuchar hablar de la riqueza de Chile a Bertha Zuhayle llena de orgullo. Es conmovedor cómo reconoce los atributos y la fertilidad de nuestra tierra. Hay que escucharlo de una chilena de descendencia árabe, que vivió por veintitrés años en Italia, para entender que nos falta apreciar mejor esta “tierra bendecida”, como expresa una de las propietarias de Dayr’Atiyah, una empresa deseada y fundada en base a los pilares de respeto al medio ambiente, valoración de la tierra, la salud y del aporte social en un sector deprimido, como es la comuna de Camarico, en la región del Maule.
 
Dos hermanas con sus maridos, uno italiano y otro chileno, dieron vida, el 2006, a este sueño cumplido Dayr’Atiyah, cuyo nombre rinde honor al pueblo natal de su abuelo de origen sirio que llegó a Chile en 1919. Ellas, Bertha y Anni, aunque nacidas en Chile, fueron educadas con toda la tradición y el rigor árabe, que enseña como máxima la responsabilidad ante todo y el valor del trabajo. Ellos, Alessandro (italiano) y Alfredo (chileno), amantes también de la tierra, conjugan la genialidad y el espíritu de entregar la mejor calidad y con acceso para todos los chilenos. Este último valor ha determinado que su comercialización sea por venta directa y no a través de retail, para que el producto no aumente su valor.  
 
El aceite de oliva extra virgen concentra muchas sustancias antioxidantes, entre otros componentes beneficiosos para la salud. Consumir dos cucharadas cubre la mitad de las necesidades diarias de vitamina E. Varios son los estudios que relacionan su consumo con una menor incidencia de diversos tipos de cáncer, además de proteger el sistema cardiovascular y órganos del cuerpo.
Hoy este producto cuenta con un gran prestigio en la sociedad y el reconocimiento mundial de científicos, chef y especialistas en nutrición, porque proporciona al organismo nutrientes de vital importancia y la energía necesaria para desarrollar, en forma óptima, actividades físicas e intelectuales. “Nuestra idea es poder dar un producto de óptima calidad al pueblo chileno, por eso nuestra política de venta es productor-consumidor, sin pasar por tantos intermediarios, de modo tal que la calidad del producto se mantenga y el precio sea razonable y asequible a todos”.
 
Pero por su característica de producto gourmet también se comercializa a través del canal HORECA (hoteles, restaurantes y casinos) y participan de ferias al alcance de todo tipo de público.
 
 
LIBRE DE CONTAMINANTES
 
Esta empresa avanza con paso sostenido a una agricultura orgánica que ya cuenta con “buenas prácticas de manufactura” (BPM) aplicadas a la actividad agroindustrial, además de las certificaciones HACCP-BPA-HALAL, relativas a asegurar calidad e inocuidad de los productos alimenticios que elabora. En el proceso de producción se recicla el ciento por ciento de los desechos y se reutilizan en el compostaje, y parte de este en el alimento que procesan las lombrices californianas para producir el humus, fertilizante natural de sus olivos.
 
Las plantaciones de olivo se encuentran sobre cincuenta hectáreas de terreno no contaminado, disponibles en siete variedades: Arbequina, Picual, Frantoio, Leccino, Empeltre, Picholin y Koroneiky. La mezcla de algunas de estas variedades les permite producir un Blend especial, de gran categoría, como pocos pueden lograr hoy en el mercado chileno y mundial. Pero su capacidad de innovación les permite también ofrecer aceites con diversos aromatizantes como naranja dulce, limón, menta, cebollín, albahaca, pimienta rosada, merquén y merquén con orégano o ajo.
 
Bertha asegura que la región del Maule es una zona privilegiada, porque conjuga factores únicos de clima y calidad de sus aguas y tierras, que dan la posibilidad de, con un buen desarrollo de manufactura, producir los mejores aceites de oliva extra virgen del país, capaces de competir en calidad a nivel mundial; así nace el producto estrella de Dayr’Atiyah, “Dahab Andino”, nombre de origen árabe que significa oro.
 
El proceso de producción es dirigido por expertos y se realiza con maquinaria de última tecnología importada desde Italia. Esto asegura un proceso en línea, único y limpio, desde que entra el fruto a la primera máquina donde se realiza el lavado, hasta que el zumo llega a los estanques de almacenamiento. La sociedad agrícola alcanza una producción anual de aceite de oliva extra virgen de ciento veinte mil litros, de los cuales cuarenta mil son propios y el resto de pequeños agricultores locales que aprovechan esta impecable maquinaria de vanguardia.
 
El sistema de regadío, que es por goteo y computarizado, permite que el agua se distribuya en el cultivo en la proporción adecuada y en el momento correcto, y es apoyado por su propia estación meteorológica.
 
 
APORTE SOCIAL
 
En la búsqueda por desarrollar una empresa con orientación ecológica y ligada a la tierra, los dueños de Dayr’ Atiyah encontraron un terreno con ocho mil plantas de olivo en Camarico, en malas condiciones, las que complementaron con otras de distintas variedades, surgiendo la idea de hacer una almarza (palabra árabe que denomina este tipo de producción).
 
Además de las cualidades del clima y de la tierra de la región del Maule, ¿por qué escogieron Camarico?
Deseábamos una zona deprimida económicamente, porque nuestro objetivo era dar trabajo a las personas que lo necesitaban y, a la vez, incentivarlas a tener un respeto especial por el medio ambiente. Hoy también realizamos visitas guiadas a la producción de aceite de oliva, pero queremos, además, dictar charlas en colegios con el fin de que los jóvenes, el día de mañana, puedan abrirse a la idea de desarrollar este tipo de trabajo.
 
Como proyección en el aporte social, Bertha nos cuenta, con especial cariño, que existe una iniciativa pronta a concretarse de complementar la empresa con una conservera, la cual, desde su origen, se ha pensado desarrollar con mano de obra solo de mujeres jefas de familia que hagan el compromiso de que sus hijos estudien.
 
¿Qué ha significado para ustedes desarrollar un producto que, además de tener reconocidos beneficios, también aporta al entorno social y al medio ambiente?
Es un sueño cumplido. Cuando me fui de Chile a vivir a Italia no pensé nunca en volver, pero siempre creí que si regresaba tendría que ser por un proyecto que no fuera solo para beneficio personal o familiar, sino que también para el pueblo chileno. El hecho de poder tener una empresa eco sustentable y pendiente de ayudar a la economía social del entorno, y de todo lo que pueda significar un beneficio para los demás, me gusta muchísimo.
 
 
LA COPIA FELIZ DEL EDÉN
 
La fascinación por esta experiencia es compartida por todos los socios de la empresa. Bertha sonríe al describirnos cómo su marido, Alessandro Bertolini, desde que se conocieron, soñaba y amaba la idea de venirse a vivir a Chile. “Porque viviendo en el viejo continente tú ves todas las posibilidades que tiene todavía esta nación. Es un país inmensamente rico, lleno de posibilidades y si el comportamiento de determinadas personas fuera diverso, podría hacerse realmente la copia feliz del edén, porque Chile es profundamente fructífero, lo que plantas nace, lo que no pasa en otros lugares”.
 
¿Qué les falta a los chilenos para apreciar las posibilidades que brinda su país?
Saber lo que tienen y para eso no es necesario salir del país, sino valorizar lo nuestro, no ser tan individualistas como idiosincrasia chilena, es decir, no pensar siempre en el propio beneficio. No ser conformistas, muchos se quedan con el mínimo y no se esfuerzan más allá.
 
¿Cuál es el desafío de Dayr’ Atiyah para los próximos años?
Lograr darnos a conocer, que Chile aprenda que es uno de los mejores países para producir
excelentes tipos de olivas y, por tanto, aceites. Se trata solamente de desarrollar una buena manufactura para lograr un buen producto. Por ejemplo, nosotros cultivamos la picual, que es un monocultivo varietal que, en nuestro país, se da mucho más rico que en España, de donde proviene, y es por las condiciones favorables de clima, por el tipo de agua, por la tierra. Incluso, algunos productores estamos viendo la posibilidad de que el aceite de oliva de esta zona sea un producto de origen controlado, es decir, que los frutos pertenezcan al lugar donde se producen.
 
Como empresa, seguir creciendo bajo este sueño de eco sustentabilidad, apoyando el entorno social y beneficiando la riqueza de nuestra nación, porque para nosotros es muy importante que Chile pueda saber la riqueza que posee.
 
 

“El hecho de poder tener una empresa eco sustentable y pendiente de ayudar a la economía social del entorno, y de todo lo que pueda significar un beneficio para los demás, me gusta muchísimo”.

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