Un estilo clásico de líneas simples es lo que propone esta diseñadora gráfica de la Universidad de Valparaíso, en su colección de accesorios de cuero. Fanática del diseño, la decoración y la moda, Carolina llegó a Curicó desde Rancagua hace quince años por temas laborales de su marido. Y aunque siempre se ha sentido cercana a todo lo que esté ligado a la pintura y al diseño, reconoce que, en sus inicios, era más bien un pasatiempo.
Comenzó su veta artística pintando al óleo, e incluso logró vender varios de sus cuadros y una vez que sus tres niños ya entraron al colegio, se lanzó junto a una amiga a vender alfombras de cuero que ellas mismas diseñaban y luego mandaban a hacer. Al terminar esta sociedad y aprovechando los conocimientos que ya tenía en el rubro, decidió aventurarse y emprender un nuevo negocio.
Compró un par de máquinas para trabajar el cuero y contactó a tres artesanos expertos en la confección de diversos productos de este material para que la ayudaran. Y así, muy de a poco fueron naciendo sus carteras. A medida que las comenzó a vender entre sus conocidos y amistades fue aumentando la producción y hoy ya puede decir que ha logrado, lentamente, posicionar su marca.
Sus carteras —y en general todos los diseños que ella misma fabrica en su taller con la ayuda de Luis, Érica y Carmen— son producto de un largo proceso que comienza con el recorrido por distintas curtiembres de la zona.
Cortes, costuras, tipos de cuero, texturas, colores, en fin, nada queda al azar. Hay un exhaustivo trabajo para dar con el modelo que se tiene en mente y lograr una verdadera obra de arte. Cada producto es único, confeccionado con mucho cariño y dedicación, cuidando cada detalle.
LÍNEAS SIMPLES
“Hubo varios fines de semana en que viajaba a Santiago y a otras ciudades del país con mis carteras en el auto con la idea de mostrar mi trabajo en los distintos bazares que se hacen durante el año y a veces solo quería llorar del cansancio”. Con el tiempo, Carolina se ha ido haciendo conocida en Curicó por su calidad y diseño y ya tiene una clientela a nivel nacional que reconoce y valora su oficio. Hoy trabaja a pedido y también vende en su casa. Ubicada en el camino a Zapallar, en el kilómetro uno, Carolina habilitó un rincón del segundo piso para mostrar sus cosas. Ahí, junto a su escritorio, en un mesón de trabajo, hay miles de revistas, recortes, y muestrarios de cueros dispuestos ordenadamente junto a broches, pompones y cachos de vaca.
Cerca del computador se pueden ver un par de revistas femeninas que destacan en sus secciones de moda las carteras de Carolina. En el suelo y apilados por modelos, están los trabajos terminados: carteras, billeteras, bolsos y cinturones listos para entregar o ser vendidos.
Hasta hace poco, Carolina compartía junto a un grupo de amigas una tienda en Rancagua; sin embargo, el costo personal de viajar constantemente y no poder estar en el taller, en la tienda y en la casa todo lo que quería, hicieron que finalmente decidiera vender en su casa y entregar a algunas tiendas que ha contactado. Para comprar una de sus carteras se le puede mandar un correo a:
cflorestoro@live.cl
¿En qué te inspiras para lograr tus diseños?
Siempre estoy revisando páginas de moda, blogs, revistas especializadas de moda, tanto nacionales como extranjeras, catálogos, de todo un poco.
¿Tus colores preferidos?
Todos los tierra, caramelos, tostados, camel, castaños en general, colores neutros, nada muy estridente. Los colores fuertes los dejo para la colección de verano.
¿Qué es lo que más te piden?
Definitivamente, las carteras. Hoy tengo varios modelos que han gustado mucho y que siempre se están pidiendo, por lo que intento variar en las texturas y colores. He ido introduciendo la gamuza y también he buscado innovar con accesorios, como los pompones con cachos que han sido todo un éxito. Pero en general, lo mío va por los diseños clásicos, líneas sobrias con excelentes terminaciones.