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EDICIÓN | Junio 2013

Tradición en el Corazón de Viña

Casa Prida
Tradición en el Corazón de Viña
Desde 1949, esta familia ha estado ligada al comercio, amor que han ido heredando a las siguientes generaciones y que hoy, gracias a Eugenio Prida, padre, y a su hijo, Keno, mantiene esta tienda viva en Calle Valparaíso.

por Maureen Berger H. / fotografía Vernon Villanueva B.

Protagonistas vivos de todos los cambios que ha experimentado la Calle Valparaíso, son los dueños de Casa Prida, tienda de vestuario masculino que data de 1949 y hoy es una de las más antiguas de esta avenida, conocida también como el Corazón de Viña. Su historia involucra a varios integrantes de la familia, en especial a Eugenio Prida (72) y su hijo, Keno (44), quienes están a cargo de la tienda tradicional y de una reciente sucursal en Villanelo.
 
Pero las raíces de estos empresarios se extienden mucho más atrás, tal como me contaron rodeados de camisas, chaquetas, pantalones y otros productos de confección propia, en Calle Valparaíso 447. “Mi padre, Maximino Prida, llegó de Asturias en 1937, en pleno desarrollo de la guerra civil española. Él centró sus operaciones en Valparaíso y abrió en calle Serrano la zapatería y camisería El Puerto. Pero mi madre, Nazzarena Tomarelli, fue quien dio origen a Prida”, recuerda Eugenio.
 
Nazzarena quedó viuda solo años después de casarse con Maximino y se encargó de administrar una tienda de ropa de guaguas y niños, que en 1949 llamaron Prida. Desde 1963, su hijo Eugenio tomó las riendas del negocio y le dio el vuelco que mantiene hasta hoy, con el vestuario masculino. “Todo partió como una camisería y luego fui sumando la sastrería y confección a medida de pantalones o chaquetas, siempre con telas exclusivas”.
 
¿Qué significa para ustedes ser parte de la historia viva del comercio en Viña?
Es una gran responsabilidad y un gusto, pues son pocas las tiendas que han permanecido en el tiempo como nosotros. Incluso, mantenemos el estilo antiguo, con mucha presencia de madera en el mobiliario, un estilo europeo, que ya no se ve en ninguna parte. Además, durante todos estos años, la gente nos asocia con calidad, productos buenos y eso es importante.
 
¿En qué sentido les perjudicó el polo comercial de 15 Norte?
Sinceramente, no nos ha perjudicado. Lo que sí nos ha traído problemas son los famosos arreglos de la calle, que se han hecho varias veces desde que estamos acá y suelen dejarnos aislados demasiados meses. Pero como hacemos productos especiales nuestros clientes han sido fieles.
 
¿Cuáles son esos productos?
Pantalones para hombres de medidas normales y también para los que son muy altos, bajos, gordos o flacos. Ocupamos telas de Hitega, Bellavista Oveja Tomé, paño ciento por ciento lana de Fulltex, telas de algodón y gabardinas. Hacemos vestones, ambos de dos y tres botones. También camisas muy distintas, en tonos tradicionales, bicolores y otras en tonos llamativos como el sandía, violeta, malva o rojo; una persona que tenga sesenta y dos centímetros de cuello, encuentra una camisa acá.
 
 
MUJERES Y ZAPATOS
 
Mientras conversamos, los clientes siguen entrando al local y, a cada uno, don Eugenio lo saluda por su nombre, le brinda una sonrisa y recibe otra a cambio. Se nota que se sienten como en casa. “En las grandes tiendas, la atención de los vendedores se limita a poder decir si un producto está o no en stock. Nosotros, en cambio, intentamos solucionar los problemas de la gente, que tengan una experiencia grata cuando nos visitan. Hay un trato de cariño, que ya no se encuentra en el mundo del comercio”, puntualiza el dueño.
 
¿Prida siempre ha sido solo para hombres?
En un momento, cuando llegó Ellus a Chile, tuve algunos productos para damas y luego los traspasé a un local que abrí en la cuadra de al frente que se llamaba Broadway. Pero duró muy poco, no fue una tienda de éxito.
 
¿Ha incursionado en algún otro negocio?
Sí, yo fui zapatero en algún momento de mi vida, así que de los años ochenta a los noventa se me ocurrió poner una fábrica de calzado de damas, se llamaba Prida Bella. Eran zapatos muy finos, de cabritilla, pero se acabó cuando empezó a llegar la competencia de Brasil y China que era demasiado barata, ahí tuvimos que cerrar.
 
¿Por qué no fabricaban zapatos de hombre, teniendo una tienda donde venderlos?
Porque los hombres compran muy pocos zapatos, les basta con un par de pares, en cambio las mujeres...
 
 
BOUTIQUE EN VILLANELO
 
Eugenio tiene dos hijos, Lorena y Keno, pero el segundo es quien más se ha vinculado al negocio. “Sé que mi mamá me traía desde que era guagua, incluso me hacían dormir en los probadores”, recuerda entre risas Keno, quien desde chico pasaba las vísperas de Navidad y las vacaciones de verano haciendo paquetes de regalo y atendiendo detrás del mostrador. Una vez que egresó de la Scuola Italiana, trabajó un tiempo en Prida, luego buscó su rumbo en otros rubros, viajó varias veces a España, hasta que la sangre de buen comerciante que corre por sus venas, lo atrajo nuevamente a la tienda familiar.
 
Entre el 2005 y el 2012, Keno se dedicó a trabajar en ventas y atención de público junto a su padre, en el local de calle Valparaíso. “Este negocio es muy entretenido, viene todo el mundo para acá y el rubro de la ropa y la moda es bien simpático”, comenta mientras caminamos a calle Villanelo 171, donde, desde este año, se ubica la sucursal de Casa Prida, que él administra, con la ayuda de Pamela Oyarce, su mujer, y de su madre, Frances Farmer, quien también forma parte de la historia de Casa Prida.
 
El local es colorido, con fuerte presencia del amarillo, de la piedra rústica en los muros, hay una bicicleta, una máquina registradora, varias fotos de antaño y objetos que hacen alusión a Escocia y a Asturias. “Nosotros mantenemos harto contacto con la familia española; de hecho, hay unos primos que tienen una tienda Prida en Oviedo”.
 
¿Por qué el local partió llamándose Stylo Grosso?
Primero pensamos dedicar la tienda solo a la gente de tallas especiales, pero nos dimos cuenta de que es mejor tener una boutique con productos para un público más masivo de treinta y cinco años hacia arriba. De todas maneras, hay un probador para gente más gordita y otro para personas delgadas.
 
¿Qué vendes en tu negocio?
Una exclusividad son los jockeys diseñados por mí. Aprendí la técnica viviendo en España, trabajando con un señor que confeccionaba boinas vascas y decidí traer la moda a Chile. Hay tres modelos, el jockey inglés, la boina escocesa y la gorra griega. Me ha ido bastante bien.
 
¿Hay accesorios?
Claro, vendo corbatas gruesas y angostas marca Montesco, colleras y cubre botones Aramis, que las hace un primo. Hay pañuelos, bufandas, casacas de softshell, polar, camisas leñadoras, casacas de paño ciento por ciento lana, entre otros productos.
 
 
OCHENTA POR CIENTO MUJERES
 
Regresamos a Casa Prida en calle Valparaíso, donde Eugenio padre comentó: “hemos
tenido tres generaciones de vendedores. Hoy trabajan varios parientes en el negocio; también hay cortadores, operarias, el pantalonero, Ricardo Barahona, que lleva cuarenta años junto a nosotros y el sastre Laureano Cepeda, que también nos acompaña desde antaño”.
 
¿Quiénes son los clientes del local?
Eugenio: Aunque parezca curioso, más del ochenta por ciento de nuestros clientes siempre han sido mujeres. El hombre no suele comprarse ropa, y como acá tenemos sus medidas, la encargan cuando la necesitan. Las damas no se complican y si quieren hacer un regalo, traen un pantalón o una chaqueta del marido, para que le hagamos otra a la medida.
 
¿Hacen envíos a regiones?
Eugenio: Sí, muchos clientes que tienen sus medidas acá, nos hacen pedidos por teléfono y se los enviamos desde Arica a Punta Arenas. No solo en Chile, también mandamos productos encargados al extranjero, como Bélgica y Holanda.
 
¿Se han tentado a cambiarse a otro barrio comercial?
Keno: Por ningún motivo, este es el verdadero corazón de Viña, así que seguiremos en el polo comercial tradicional de calle Valparaíso hasta la muerte.
 

“En Casa Prida mantenemos el estilo antiguo, con mucha presencia de madera en el mobiliario, un estilo europeo, que ya no se ve en ninguna parte. Además, durante todos estos años, la gente nos asocia con calidad, con productos buenos y eso es importante”.

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