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EDICIÓN | Enero 2012

Equilibrio perfecto

Piscinas Naturales
Equilibrio perfecto

En un mundo que parece volver sus ojos hacia la madre naturaleza, las llamadas biopiscinas o piscinas ecológicas se han convertido en el broche de oro de ecologistas, paisajistas e incluso arquitectos. Un estilo natural que seduce, porque requieren poca mantención, reduce al mínimo el consumo de agua, no necesitan vaciarse en invierno y se ven preciosas en el jardín.

Por Macarena Ríos R.

Utilizan plantas acuáticas en lugar del tradicional cloro. Ese es el principio básico que rige este tipo de piscinas biológicas: mantener el agua sin la necesidad de usar productos químicos, mediante sistemas de filtración orgánicos que eliminan las bacterias. Piscinas que se extendieron con rapidez por toda Europa a partir de la década de los ochenta —Austria y Alemania fueron los precursores— y que hoy es posible verlas en algunas casas de nuestro país.

Simulan lagunas diminutas, verdaderos oasis verdes o microecosistemas que se pueden construir en el jardín de la casa. Una obra de arte natural que tiene la gran ventaja arquitectónica de integrarse armónicamente en el paisaje circundante.

<strong>UN PEQUEÑO LAGO</strong>

El origen de una piscina natural es simple. Todo el proceso imita la regeneración que tiene el agua en un curso natural, como un río, un lago o un estanque. Para su construcción se recrea un real biotipo en el jardín, con una zona apta para nadar y otra superficie destinada a las plantas acuáticas, que aceleran el crecimiento de microorganismos que eliminan las bacterias y mantienen la piscina limpia. Ambas zonas se encuentran separadas por un muro.

Se debe disponer de una “zona de regeneración” (que es en definitiva donde se produce la actividad principal de purificación del agua), que puede integrarse a la piscina, con algunas plantas dentro del agua y otras en el exterior. A través de una bomba hidráulica —el único elemento artificial que es indispensable—, se bombea el agua de la piscina de natación al estanque de regeneración, donde se filtran las impurezas por la acción natural de las plantas acuáticas, los microorganismos y la microfauna.

Normalmente existe una tubería desde el punto más profundo de la piscina, donde se acumulan las impurezas al estanque secundario. En él las partículas pesadas bajan al fondo, mientras que las plantas filtran las que flotan. El agua limpia se devuelve a la zona de baño a través de otra tubería y vuelve al área que está destinada al baño perfectamente nítida y sin aditivos químicos.

Cada piscina es distinta, porque cada lugar donde será emplazada varía según el clima y las características del terreno. Para poder construir una piscina ecológica, es necesario realizar un estudio del lugar, si tendrá sombra por ejemplo, para poder elegir el tipo de filtro y decantación que mejor se adecúe, así como las plantas oxigenadoras y depuradoras ideales. Como dato, los juncos y los jacintos tienen una capacidad especial para la filtración, igual que algunas plantas subacuáticas como la hidrocaris o lenteja de agua. En todo caso es conveniente que la diseñe un profesional, ya que muchos factores influyen en su buen funcionamiento.

La zona más importante de una piscina ecológica es el sector de purificación. Si está separada en un estanque adyacente se deberá generar un movimiento de caudal, para que el agua pase de la zona de baños, a la de regeneración, volviendo a pasar una vez que esté limpia.

Por eso es ideal que exista algún tipo de desnivel para que el agua se mueva, pues es justamente éste movimiento del agua el que acelera la regeneración, igual que en los ríos.

<strong> CUIDADO CONSTANTE</strong>

El tamaño mínimo para una piscina natural es de cuarenta metros cuadrados, de los cuales, la mitad está dedicada al proceso de regeneración. Eso significa que se necesita el doble del espacio que una piscina tradicional para conseguir un área de natación equivalente a la tradicional.

Al igual que en un lago natural, la piscina debe tener poca profundidad en los márgenes,  donde habitualmente se sitúa la zona de plantas. El área de natación contempla unos dos metros como mínimo de profundidad. Si se quiere, se puede realizar un espacio para los niños dentro de la zona de regeneración.

Desde su construcción hasta que se alcanza el equilibrio total, pueden pasar hasta dos años.

Aunque la compra de productos químicos es cosa del pasado, no hay que descuidar la mantención de este tipo de piscinas. Requieren de permanente supervisión, sobre todo en las temporadas de verano, que es donde más se usan. Igual que un jardinero, hay que vigilar las plantas que cuidan el agua. Además de eliminar las hojas muertas y cortar las flores marchitas, se debe limpiar el fondo y los laterales un par de veces al mes. Eso basta para mantener el equilibrio ecológico.

<strong> NI PECES NI PATOS</strong>

No es adecuado tener peces o patos en una piscina ecológica, porque ensucian el agua alterando el equilibrio conseguido. En algunos casos es posible instalarlos pero se deben elegir con mucho cuidado.

¿Beneficios? Tome nota: como el agua nunca se cambia, y sólo se repone la que se evapora, el ahorro es considerable. Ahorro que se extiende a las reparaciones, los productos químicos y personal de mantenimiento, que con una biopiscina son prescindibles. Aumenta la biodiversidad de la zona, y por si fuera poco, nadar en un agua sin químicos que irriten la piel o los ojos, es incomparable.

<em><strong>Simulan lagunas diminutas, verdaderos oasis verdes o microecosistemas que se pueden construir en el jardín de la casa. Una obra de arte natural que tiene la gran ventaja arquitectónica de integrarse armónicamente en el paisaje circundante.</strong></em>

 

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